Parábola de Beuys y el coyote

“el arte no está para brindarnos un conocimiento directo.

Produce percepciones de la experiencia más profundas.

El arte no está simplemente para ser comprendido;

de lo contrario no tendríamos necesidad del arte”.

Todo hombre es un artista

“¿Por qué trabajo con animales? para expresar poderes invisibles.

Uno puede aclarar esas energías si se penetra en un reino que la gente ha olvidado

y donde sobreviven grandes poderes con la forma de grandes personalidades”.

I Like America and America Likes Me

En mayo de 1974, Beuys se encerró detrás de un alambrado en una galería con un coyote salvaje. En tres o siete días (no se sabe), pasan de la hostilidad al abrazo entre hombre y bestia. Beuys se había negado por años ir a Estados Unidos en repudio a hechos como la guerra de Vietnam, pero aceptó viajar cuando su galerista en Alemania, René Block, inauguraba un nuevo espacio de arte en Nueva York. Llegó en ambulancia, y no pisó suelo americano más que el de la galería. El video que se exhibe en Proa –acá se reproduce sólo un fragmento– muestra la dinámica de la relación, de la hostilidad al juego, el abrazo, el comer de la mano.

La performance pone de manifiesto su constante defensa de la Naturaleza. También, la idea de seducción y persuasión pueden más que la violencia. Y están sus objetos fetiche: un bastón, la manta de fieltro, la grasa, la miel y el aceite, sus guantes, su gorro y su linterna.  Mientras Bueys y el coyote se iban entendiendo, del otro lado del alambrado se distribuían 50 kits de transformación entre los espectadores: un bastón, guantes, una pieza de fieltro, una linterna y una copia del periódico Wall Street Journal.

Remiten a su renacimiento mítico o histórico (tampoco se sabe). Durante la Segunda Guerra Mundial, Beuys era piloto de bombarderos de combate. En 1943, sobrevolando la península de Crimea durante una tormenta de nieve, es derribado y herido gravemente. Cuenta la leyenda que Beuys es rescatado por los tártaros, quienes lo curan, lo alimentan con miel de abejas, tratan su cuerpo con hierbas y grasa y lo recubren con fieltro para recuperar calor y vitalidad. Esta experiencia es la clave para entender la toda producción artística de Beuys. Son esos elementos, más el amor a la naturaleza, las constantes.

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Un comentario en “Parábola de Beuys y el coyote

  1. Pingback: Beuys, Fatuzzo, Strada, Giménez y más artistas | María Paula Zacharías

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