“Robo hormiga” en el Museo Nacional de Arte Decorativo

Desde el domingo, el Museo Nacional de Arte Decorativo está cerrado. Quien pase por la puerta, sobre la avenida Libertador, no verá nada llamativo, más que las puertas y celosías de las ventanas del palacio Errázuriz cerradas. El interior, en cambio, es un hervidero: desde que se denunció la desaparición de varias piezas históricas, aún no se termina de definir la magnitud de lo que en la jerga penal definen como un “robo hormiga”. Peritos judiciales y policiales, agentes de Interpol y una interventora protagonizan esta investigación en curso que será, a priori, muy difícil por un detalle nada menor: en las salas no hay cámaras de seguridad.

Quien advirtió los faltantes fue el director del museo, el arquitecto Martín Marcos, el 16 de febrero. Radicó la denuncia en el Juzgado Nacional en lo Criminal Correccional Federal N°8, donde ya se abrió el expediente Nº 462/2022. Ante la Policía de la Ciudad, y con las ampliaciones de la misma denuncia realizadas por Ximena Bruzzone, directora de Asuntos Contenciosos del Ministerio de Cultura, Marcos declaró el faltante de tres jarrones de porcelana con forma de ánfora, austríacos, del siglo XIX y de 27 cm. de alto, que debían estar ubicados en una vitrina que se encontró abierta en la sala antecámara Imperio. Cuando comenzaron a notar otros faltantes, hicieron denuncias anexas. Notaron que faltan seis objetos de vidrio y cristal de distintas manufacturas suecas del siglo XX, de diferentes tamaños y formas, que estaban en la sala denominada “ex boutique”, del subsuelo.

Además, faltan la pintura al óleo San José con El Niño, un anónimo de la Escuela de Murillo, de España, del siglo XVII (23 x 18 cm, con marco de 60 x 50), y la pintura al óleo Retrato de Infanta, otra obra anónima de la Escuela Española del Siglo XVII, de 9 x 7 cm, que estaba -como la anterior- en la sala dormitorio de Matías Errázuriz, del primer piso del museo, y tuvo un hurto escenográfico: el marco permanece colgado en su lugar habitual, pero en lugar de la pintura dejaron una fotocopia en blanco y negro.

“Por las fotos que tenemos de salas en redes sociales y las que fuimos recabando, y los testimonios de nuestros guardias, conservadores y museólogos, la ventana temporal en la que sentimos que estos hechos sucedieron es entre el 5 de enero y el 10 de febrero. Claramente tenemos trabajando con nosotros a alguien que es desleal y eso es lo que más nos entristece y nos angustia. Hemos convivido o estamos conviviendo con un ladrón”, señala Marcos, que llegó a la dirección del museo hace cuatro años por concurso.

Desde el sábado, Marcos fue apartado de su cargo para poder darle curso a la pesquisa con la Resolución 210, que firmó el ministro de Cultura, Tristán Bauer. “Toda vez que tal circunstancia se proyecta sobre el Patrimonio Cultural de la Nación, se estima prudente disponer la suspensión preventiva del agente por el plazo de 30 días, a los fines del desarrollo de la investigación y la reunión de las pruebas que conduzcan a la verdad material, evitándose cualquier intento de entorpecimiento que pudiera afectar la investigación sumarial”, se lee en ese texto.

En carácter de interventora, por treinta días, ocupará su cargo su superior, la actual directora nacional de Museos, María Isabel Baldasarre, que lidera de aquí en adelante el proceso de relevamiento e investigación. Baldasarre es Doctora en Historia del Arte y Licenciada en Artes por la Universidad de Buenos Aires, y autora de libros sobre coleccionismo, consumo cultural y moda. “El museo está cerrado porque comenzamos un largo proceso que se llama visu (relevamiento de visualización): se trata de contrastar visualmente y describir el estado de conservación de todos los objetos que integran el patrimonio del museo, que son 6500 objetos –aclara Baldasarre–. Se verifica que la nomenclatura corresponda al número de inventario y que sea correcto el topográfico, que es donde está ubicado cada objeto. Este proceso empezó hoy, durará un mes, y está encabezado por Pablo Fasce, de la Secretaría de Patrimonio, y Belén Domínguez, del equipo de colecciones”.

Sobre el valor del patrimonio sustraído, estima Baldasarre: “Los jarrones en el mercado extranjero rondan los 1500 dólares, y los vidrios, entre 500 y 1000 euros. No sabemos la cotización de las pinturas y tampoco tenemos publicadas fotos de ellas en el catálogo online. Estamos súper preocupados, pero no son las principales obras de la colección”. Tampoco son las más valiosas piezas de artes decorativas europeas y orientales, esculturas y pinturas de los siglos XVI a XIX que guarda el Palacio Errázuriz Alvear. Entre sus tesoros están un óleo sobre tela de El Greco, tapices del siglo XVI, una escultura de Auguste Rodin y un reloj de bronce que fue un regalo de boda para los reyes Luis XVI y María Antonieta.

“No tenemos ninguna hipótesis de qué pasó, de eso se encargará la policía. Nosotros estamos concentrados en tener una foto bien precisa de cuáles son los faltantes. Hay un proceso licitatorio en curso para instalar cámaras y lo pusimos como prioritario al Museo Nacional de Arte Decorativo. También, estamos refinando los protocolos de ingreso y egreso de todo el personal y de todas las personas que vienen a trabajar al museo (para montar, investigar… son lugares donde hay mucha cantidad de gente circulando)”, cuenta Baldasarre.

Los agentes policiales estuvieron esta mañana en el museo. “Desde la investigación les pidieron que hagan un inventario profundo y que hagan una denuncia sola, no una por cada faltante nuevo. El Museo Nacional de Arte Decorativo no tiene cámaras de seguridad. En el mismo inmueble está el Museo de Arte Oriental, y, en cambio, ahí tenían cámaras”, comentaron a LA NACION fuentes policiales. El director del museo ya había pedido que las instalaran. “Fue un robo hormiga”, aseguró una calificada fuente de la investigación. Ahora comienza la búsqueda de estas piezas por Internet, donde pueden aparecer a la venta.

“Hice la primera denuncia en una comisaría cuando un guardián de sala advirtió que una vitrina tenía una puerta entreabierta”, cuenta Marcos, el director del museo en el momento del hecho. Detalla cómo descubrieron el robo: “El área de museología verificó el faltante. Lo sintomático es que las piezas habían sido reorganizadas para que no se notaran las ausencias. La cerradura estaba forzada. Enseguida fajamos el área, porque el museo tiene guardia de un policía de la Federal y un bombero las 24 horas de los 365 días del año. Ellos se quedan todas las noches y tienen el control de las salas. Al día siguiente, el director de museología, Hugo Pontoriero, notó faltantes en un placar de guarda. En ese área, museología, es donde están las llaves de las vitrinas que guardan el patrimonio. En este segundo armario, la llaves funcionaba con dificultad, pero abría y cerraba. Ordené un relevamiento de visu de la colección, di parte al departamento jurídico, hice un memo y más trámites, y ordené a la guardia policial que revisara los bolsos de todo el personal y que abrieran con ellos sus lockers. También revisamos rincones y no apareció nada. Haciendo el relevamiento descubrimos que faltaba un cuadro en el dormitorio, que estaba en una puerta rebatida, donde suele estar el guardia. El Retrato de infanta estaba en una pared entelada donde hay muchos objetos colgados, y tenía en su lugar una fotocopia de un retrato de mujer”.

“Los relevamientos de visu se hacen por ley cada tres años completos, y por año solo en un porcentaje. En museos de más 5000 piezas como el nuestro, todos los años lo hacemos en el 20 por ciento de nuestras piezas. Pero con el segundo faltante ordené un visu completo. Tenemos el inventario al día: son 6553 piezas con sus fichas y fotos según protocolo”, explica Marcos.

La investigación está a cargo del fiscal federal Gerardo Pollicita, y la causa N° 462/22, caratulada como “N.N. sobre averiguación de delito”, está radicada en el juzgado del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi. Además de Interpol, división especialista en el rastreo de patrimonio robado, se pidió la intervención de la Policía Científica para la búsqueda de huellas dactilares y otros rastros e indicios que posibiliten la identificación del autor o autores del minucioso robo. También se pidieron al museo copias del sumario administrativo y se requerirá que empleados de la institución presten declaración.

Publicado en La Nación, 2 de marzo de 2022. Link: https://www.lanacion.com.ar/cultura/robo-hormiga-en-el-museo-nacional-de-arte-decorativo-investigan-la-desaparicion-de-varias-piezas-nid02032022/

Robo en el Museo de Arte Decorativo: “Estamos conviviendo con un ladrón”, dice el director

Continúa la investigación por el robo de once piezas en el Museo Nacional de Arte Decorativo, donde el lunes se instalarán cámaras; Interpol publicó fotos e imágenes de las obras desaparecidas

4 de marzo de 2022

Las once piezas que faltan en el Museo Nacional de Arte Decorativo caben, de a una, en una mochila grande, en su mayoría. Todas las cerraduras de las vitrinas donde estaban los jarrones estaban forzadas, no rotas con una barreta, y sus vidrios estaban intactos. El ladrón hormiga que operó en silencio en las salas del Palacio Errázuriz Alvear tuvo gestos de disimulo, como ordenar piezas para que no se notara un espacio vacío o pegar una fotocopia blanco y negro donde estaba el retrato sustraído, tal como hizo el ladrón del tratado astronómico de Galileo Galilei que desapareció de la Biblioteca Nacional de España en marzo de 2021, que fue reemplazado por una falsificación un poco más esmerada. Entre el 5 de enero y el 10 de febrero alguien robó sabiendo que no había cámaras que lo registraran, y ni el policía ni el bombero que están día y noche en el museo, ni los guardias de sala lo vieron. “Hemos convivido o estamos conviviendo con un ladrón”, dijo anteayer Martín Marcos, director por concurso de la institución desde hace cuatro años, quien radicó las denuncias que hoy se investigan.

Por esto, el museo está cerrado, el director suspendido y la directora nacional de Museos, María Isabel Baldasarre, ocupa su cargo por treinta días para realizar la contrastación visual de cada pieza del inventario, que tiene 6553 objetos. “El lunes se inicia el proceso de distribución e instalación del circuito de CCTV”, anuncia a LA NACION.

Interpol publicó en su página de Internet las piezas por las que ya hay una alerta internacional. Faltan dos cuadros, tres jarrones y seis piezas de vidrio (detalladas en fichas aparte).

“Los dos cuadros eran de la colección Errázuriz, los cristales suecos fueron donados por la embajada de Suecia en los años 50, y los jarrones austríacos fueron donados por la familia Torre Bertucci”, detalla el curador del museo, Hugo Pontoriero. “Estamos muy tristes con esto. Tanto cuidar las piezas, es horrible. La vitrina donde estaban los jarrones apareció forzada y abierta. La cerradura del mueble de guarda donde estaban los vidrios suecos estaba falseada. No somos detectives, pero el problema es que acá no hay cámaras y eso es muy serio. Es una asignatura pendiente en este y en varios museos más. Esto tiene que servir para reforzar la seguridad de las colecciones nacionales. No nos merecemos que nos pase esto”, cuenta.

A pocas cuadras de ahí, el Museo Nacional de Bellas Artes destina a seguridad el 34% de su presupuesto y es de los pocos con vigilancia remota por circuito cerrado de cámaras, lo mismo que Malba y Proa. En el Decorativo hubo cámaras alguna vez, y Pontoriero lo recuerda, porque ocupa su puesto desde hace 26 años: “Hace 20 años hubo un robo de sala de una caja de oro de la colección Zubov, y en ese momento se reforzó la vigilancia con cámaras y alarmas. Con los años, dejaron de funcionar”. Pronto volverán a hacerlo.

Las once piezas robadas y publicadas por Interpol

1) SAN JOSÉ CON EL NIÑO. Pintura al óleo de autor desconocido

Período: Siglo XVII

Medidas: 18 x 23 cm.

Ubicación en el museo: sala dormitorio de Matías Errázuriz, del primer piso del museo.

Valor estimado: desconocido.

Descripción: San José, con larga cabellera y barba, sostiene sobre su regazo al Niño Jesús al cual rodea con su mano derecha por la cintura mientras que en la izquierda (el dedo índice extendido) lleva un paño con el que cubre el sexo del Niño, éste descansa su mano izquierda sobre la izquierda de San José y con la derecha sostiene una rama florecida. Observaciones: La obra se encuentra atribuida a la Escuela de Murillo, España.

2) RETRATO DE INFANTA. Retrato al óleo de autor desconocido

“Robo hormiga” en el Museo Nacional de Arte Decorativo

Período: fines Siglo XVII.

Medidas: 7 x 9 cm.

Ubicación en el museo: sala dormitorio de Matías Errázuriz, del primer piso del museo.

Valor estimado: desconocido.

Descripción: retrato de mujer con vestimenta de época y cabello rizado hasta la altura de los hombros, pintado al óleo con un marco de cobre.

3) BOTELLA. Cristalería sueca del fabricante Johansfors

“Robo hormiga” en el Museo Nacional de Arte Decorativo

Período: mediados del siglo XX.

Medidas: 48 x 7,5 cm.

Ubicación en el museo: sala “ex boutique”, subsuelo.

Valor estimado: entre 500 y 1000 euros.

Descripción: botella realizada en vidrio transparente e incoloro en el cuerpo que toma coloración azul índigo hacia la boca. Fabricante Johansfors.

4) VASO. Cristalería sueca del fabricante Reijmyre

“Robo hormiga” en el Museo Nacional de Arte Decorativo

Período: mediados del siglo XX.

Medidas: 18 x 7 cm.

Ubicación en el museo: sala “ex boutique”, subsuelo.

Valor estimado: entre 500 y 1000 euros.

Descripción: vaso realizado en vidrio grueso, trabajado en dos capas, una transparente color rojo y la otra transparente e incolora de manera que forma dos parábolas invertidas, transparentes e incoloras, que nacen en lados opuestos de la boca. Fabricante Reijmyre.

5) VASO. Cristalería sueca tallada con diseño de Mona Morales Schildt

“Robo hormiga” en el Museo Nacional de Arte Decorativo

Período: 1959

Medidas: 24 x 4,5 cm

Ubicación en el museo: sala “ex boutique”, subsuelo.

Valor estimado: entre 500 y 1000 euros.

Descripción: vaso realizado en cristal traslúcido encamisado, en su interior una burbuja de forma ahusada que se comunica con la parte superior. Tallado en dos facetas opuestas, con una semiesfera tallada en el centro de cada faceta. Color violaceo-ahumado. Modelo Ventana. Inscripciones: grabado en la base: “Kosta SS 211″.

6) VASO. Cristalería sueca tallada del fabricante Stromberghyttan

Período: mediados del siglo XX.

Medidas: 27 x 3,5 cm de base.

Ubicación en el museo: sala “ex boutique”, subsuelo.

Valor estimado: entre 500 y 1000 euros.

Descripción: vaso realizado en cristal transparente color celeste ahumado coloreado en la masa. Tallado en facetas triangulares. Forma romboidal. Fabricante: Stromberghyttan. Base hexagonal: 3,5cm.

7) BOTELLÓN. Cristalería sueca con diseño de Bengt Edenfalk

“Robo hormiga” en el Museo Nacional de Arte Decorativo

Período: 1958.

Medidas: 16,5 x 19 cm.

Ubicación en el museo: sala “ex boutique”, subsuelo.

Valor estimado: entre 500 y 1000 euros.

Descripción: vaso realizado en vidrio traslúcido soplado, moldeado, grabado y doblado, color verde grisáseo; con otra capa de vidrio transparente e incoloro. Decorado al frente con dos figuras antropomorfas en relieve. Modelo Thalatta. Fabricante: Skruf.

8) VASO. Cristalería sueca con diseño de Gunnar Ander

Período: mediados del siglo XX.

Medidas: 33 cm de alto.

Ubicación en el museo: sala “ex boutique”, subsuelo.

Valor estimado: entre 500 y 1000 euros.

Descripción: vaso realizado en vidrio transparente color azul claro coloreado en la masa y encamisado en vidrio grueso transparente e incoloro. Fondo espeso. Forma ahusada. Tres capas: dos incoloras y una azul claro. Línea Spektra. Fabricante Lindshammar.

9) JARRÓN 3070Porcelana austríaca con forma de ánfora

Período: siglos XIX-XX.

Medidas: 10,5 x 27,5 cm.

Ubicación en el museo: sala antecámara Imperio.

Valor estimado: 1500 dólares.

Descripción: jarrón con tapa realizado en porcelana. Forma de ánfora con dos asas laterales y base en forma de cubo. Fondo color azul oscuro con relieves puntillados y guardas en dorado. Reservas con fondo dorado decoradas con motivos de carácter mitológico y alegórico.

10) JARRÓN 3077Porcelana austríaca con forma de ánfora

“Robo hormiga” en el Museo Nacional de Arte Decorativo
“Robo hormiga” en el Museo Nacional de Arte Decorativo

Período: fines del siglo XIX.

Medidas: 8,5 x 26,5 cm.

Ubicación en el museo: sala antecámara Imperio.

Valor estimado: 1500 dólares.

Descripción: vaso con tapa realizado en porcelana. Fondo color azul y dorado, con puntos en relieve dorados, decorado con motivo de escenas mitológicas Apolo y las musas y Telémaco en la isla Calipso. Base de forma cilíndrica.

11) JARRÓN 3069Porcelana austríaca con forma de ánfora

Período: siglos XIX-XX.

Medidas: 10,5 x 27,5 cm.

Ubicación en el museo: sala antecámara Imperio.

Valor estimado: 1500 dólares.

Descripción: jarrón con tapa realizado en porcelana. Forma de ánfora con dos asas laterales y base en forma de cubo. Fondo color azul oscuro con relieves puntillados y guardas en dorado. Reservas con fondo dorado decoradas con motivos de carácter mitológico y alegórico.

Link: https://www.lanacion.com.ar/cultura/robo-en-el-museo-de-arte-decorativo-estamos-conviviendo-con-un-ladron-dice-el-director-nid04032022/

Tras el robo al Museo de Arte Decorativo, aún esperan la instalación de las cámaras de seguridad

El ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, exhortó a los museos a “cuidar el patrimonio”

15 de marzo de 2022

Aquince días de haberse conocido el robo hormiga en el Museo Nacional de Arte Decorativo, las cosas han cambiado, aunque no tanto como quisieran las autoridades. El viernes pasado, en una reunión interna del Ministerio de Cultura de la Nación, su cabeza, Tristán Bauer, lo dejó claro: “Lo único a lo que se tienen que abocar los museos en este momento es a cuidar el patrimonio”. En tiempo récord, entonces, se licitó, se adjudicó y se compró el equipo necesario para tener cámaras de vigilancia en ese y todos los demás museos que al día de hoy no tenían esa elemental medida de seguridad.

El proceso está en marcha. Hubo que licitar, comprar e iniciar el trabajo de distribución e instalación del circuito de CCTV. “En este momento están haciendo el cableado. Se está trabajando a pleno en esto como prioridad”, dice María Isabel Baldasarre, directora nacional de Museos, que pasa la mitad de todos sus días en ese organismo que funciona en la calle Alsina, y la otra mitad en el Decorativo, donde fue nombrada interventora por treinta días para liderar el proceso de relevamiento e investigación. En una nota anterior, Baldasarre pensaba que el lunes 6 ya iban a estar las cámaras funcionando, pero los tiempos del Estado no son tan imperiosos.

El “visu” sí está en marcha. Se trata del relevamiento de visualización que implica contrastar ocularmente y describir el estado de conservación de todos los objetos que integran el patrimonio del museo. En su inventario hay 6553 piezas, a las que hay que restar, por ahora, dos pinturas, tres jarrones y seis piezas de cristalería que se sabe que faltan desde que Martín Marcos, el anterior director del museo –suspendido mientras dure la investigación–, radicó la denuncia el 16 de febrero pasado en el Juzgado Nacional en lo Criminal Correccional Federal N°8, donde ya se abrió el expediente Nº 462/2022.

Interpol publicó las fotos de las piezas robadas: tres jarrones de porcelana con forma de ánfora, austríacos, del siglo XIX y de 27 cm. de alto, que debían estar ubicados en una vitrina que se encontró abierta en la sala antecámara Imperio; seis objetos de vidrio y cristal de distintas manufacturas suecas del siglo XX, que estaban en un mueble de guardado la sala denominada “ex boutique”, del subsuelo, y dos pinturas al óleo, San José con El Niño, un anónimo de la Escuela de Murillo, de España, del siglo XVII, y Retrato de Infanta, otra obra anónima de la Escuela Española del Siglo XVII. “La investigación está avanzando”, dejan saber fuentes del Departamento de Protección del Patrimonio Cultural que depende de Interpol, Policía Federal.

Robo en el Decorativo: “Soy el denunciante de los hechos y el principal perjudicado”, dice el director del museo

Cumplido un mes de conocidos los hechos, hay demandas en la justicia y prórrogas en la intervención, pero las obras no aparecen ni se colocaron aún las cámaras de seguridad

6 de abril de 2022

Cumplido ya un mes desde que se conoció el robo hormiga en el Museo Nacional de Arte Decorativo (MNAD) de once piezas de arte, en el caso hay novedades, aunque no las mejores. Siguen sin aparecer las dos pinturas, tres jarrones y seis botellas de vidrio; tampoco están colocadas las cámaras de seguridad, aunque al 15 de marzo la compra de los equipos se había licitado y adjudicadoLa intervención al museo se prorrogó dos meses más y el director suspendido de sus funciones presentó una demanda en la Justicia, en la que dice que fue injustamente separado de su cargo y pide que lo restituyan.

“Siento que las medidas impuestas buscan evadir responsabilidades de mis superiores, hacerme aparecer como responsable único de estos faltantes y aprovechar esta penosa situación para correr arbitrariamente de la dirección del museo a un funcionario concursado, con altas calificaciones e intachables antecedentes”, enuncia Martín Marcos, que llegó a la dirección hace cuatro años y fue separado del puesto luego de que él mismo presentara la denuncia en la comisaría de los faltantes en sus salas. “Solicito se me reponga de inmediato en mi cargo para poder contribuir a la investigación y se revierta mi injustificada y enormemente perjudicial suspensión sin goce de haberes”, concluye en el demanda de medida cautelar con la que inicia un juicio contra el Ministerio de Cultura, con el expediente número 14084/2022 radicado en el Juzgado Contencioso Nº 8 el 28 de marzo, patrocinado por el doctor Renato Móntali, para revertir la resolución firmada por el ministro Tristán Bauer, que lo separó de su función en el MNAD el 26 de febrero pasado.

“Fue prorrogada mi intervención y su suspensión por 60 días más”, confirma a LA NACION Marisa Baldasarre, superior de Marcos como directora nacional de Museos, que desde hace poco más de un mes está al frente del Decorativo. La decisión no tiene que ver con que haya pruebas que lo incriminen. “Es porque aún está en proceso la realización completa del visu del inventario”, explica la funcionaria. Se trata del relevamiento de visualización que implica contrastar ocularmente y describir el estado de conservación de todos los objetos que integran el patrimonio del museo, que son más de 6500 piezas, para corroborar que no falte ninguna obra más. Sobre el tema de la vigilancia remota tampoco hay avances. “Ya se cableó todo el circuito y en breve se instalarán las cámaras”, asegura Baldasarre.

La investigación policial también continúa sin avances. “Estamos trabajando en ello. No creo que antes de los seis meses sepamos algo”, informaron a LA NACION fuentes del Departamento de Protección del Patrimonio Cultural que depende de Interpol, Policía Federal.

Martín Marcos, director del MNAD, presentó una demanda a la justicia porque el ministerio de Cultura lo separó de su cargo en el curso de la investigación por el robo en el Museo de Arte Decorativo
Martín Marcos, director del MNAD, presentó una demanda a la justicia porque el ministerio de Cultura lo separó de su cargo en el curso de la investigación por el robo en el Museo de Arte DecorativoXavier Martin

La vía judicial

En las nueve páginas del escrito, Marcos hace un minucioso recorrido de los hechos. A las salas donde ocurrieron los robos tiene acceso el público en general, personal del museo, de empresas de limpieza y seguridad privada tercerizadas, como así también de la Policía Federal Argentina y cuerpo de bomberos, detalla el director. “De todos estos últimos el museo tiene registro. No hay cámaras de seguridad ni testigos presenciales de lo ocurrido”, declara.

También detalla las medidas tomadas después de iniciada la denuncia policial y administrativa. Dio inicio a la verificación total de la colección, instruyó al personal de seguridad para que continúe pidiendo la apertura de bolsos y mochilas de toda persona que egresa del edificio las 24 horas y que se vuelva a realizar una verificación de los lockers bajo llave del personal que se desempeña en la institución. “Así se hace, sin novedad”, señala. Decidió, además, suspender la limpieza de las salas del primer piso del Palacio Errazuriz Alvear por el personal de la empresa contratada hasta nuevo aviso. E insistió en priorizar la instalación de los nuevos sistemas de seguridad.

Cuando se le comunicó la suspensión de sus funciones, se declaró sorprendido: “Soy el primer interesado en esclarecer los hechos”. Declara Marcos también en el escrito a la justicia: “Tengo la sensación que se pretende buscar rápidamente una especie de chivo expiatorio sobre la base de presunciones y supuestos que no se condicen con la realidad ni con mis antecedentes”.

Arquitecto, Profesor Titular Regular en las carreras de Arquitectura y Diseño Industrial de la FADU UBA, ha trabajado en la Universidad de Buenos Aires, en el Gobierno de la Ciudad, en el Consejo de la Magistratura porteño, en la Corporación Puerto Madero. Entre 1990 y 2000 fue responsable del Centro Cultural Ricardo Rojas y en 2013 la Sociedad Central de Arquitectos le otorgó la dirección del MARQ. Llegó al MNAD tras ganar un concurso, bajo la gestión de Pablo Avelluto. “La DNM [Dirección Nacional de Museos] conocía perfectamente la situación sobre la seguridad en el MNAD y estaba en su competencia hacer las compras y contrataciones necesarias para minimizar riesgos, así como establecer protocolos de seguridad en los museos nacionales de su dependencia –sigue la demanda–. Respecto de la medida de suspensión tomada sobre mi persona tampoco parece justificada ni acorde a los hechos hasta aquí sucedidos”.

Vista de sala del museo que funciona en el Palacio Errázuriz Alvear
Vista de sala del museo que funciona en el Palacio Errázuriz AlvearXavier Martin

Marcos busca antecedentes como los faltantes en el Museo Histórico Nacional: el robo de un reloj que perteneció a Manuel Belgrano o, más recientemente, parte de la colección de monedas greco romanas de sus reservas patrimoniales, implicaron sumarios administrativos de investigación y deslinde de responsabilidades, pero nunca la suspensión sin goce de haberes de los directores. Lo mismo ocurrió cuando se registraron faltantes en el Museo Nacional el Grabado en 2006. “En el propio MNAD, en el año 2000, bajo la dirección de Alberto Bellucci, se produjo el robo de una pequeña, pero muy valiosa, caja de oro que integraba la Colección Zubov. Se sustanció el sumario, se realizó una investigación, la pieza nunca fue recuperada y el director de entonces nunca fue suspendido, ni dejó de cobrar sus haberes. Por el contrario, fue un protagonista y actor clave en la búsqueda de esclarecer el hecho. Siempre el criterio adoptado por la superioridad fue visualizar y presumir a los directores de museos como víctimas y no como sospechosos. En este caso no hay ningún elemento que modifique ese criterio. Soy el denunciante de los hechos y el principal perjudicado. Me parece desproporcionada, injusta, prejuiciosa e infundada la medida de suspensión, sin goce de haberes, que se tomó solo contra mí. Soy responsable, junto con muchas otras personas por debajo y por encima de mi línea funcional y jerárquica, y debemos dar respuestas y buscar la verdad, pero responsable no puede ser sinónimo de culpable. Siento que he sido sancionado severamente de manera arbitraria y sin fundamentos”.

Link: https://www.lanacion.com.ar/cultura/robo-en-el-decorativo-soy-el-denunciante-de-los-hechos-y-el-principal-perjudicado-dice-el-director-nid06042022/

Descubren otras nueve piezas faltantes en la investigación por el caso del robo al Decorativo

Así lo confirmó la directora nacional de Museos e interventora de la institución sobre estas obras que ya son buscadas por Interpol; malestar oficial por la demanda del director en la justicia

7 de abril de 2022

Ya no son once, ahora se saben que hay más objetos robados del Museo Nacional de Arte Decorativo. En un comunicado sobre el caso que envió anoche el Ministerio de Cultura como respuesta a las declaraciones del director suspendido Martín Marcos, que ayer publicó LA NACION, se supo que a las dos pinturas, tres jarrones y seis botellas de vidrio hurtadas de sus vitrinas se suman nueve piezas más que ya figuran en la página de Interpol.

Se trata de dos esculturas de terracota: una figura femenina representada montando de lado un carnero (número de Inventario 4893) y otra montada sobre un caballo (4887). También falta todo un set de tocador: un estuche de cuero de principios del siglo XX y tres herramientas de manicuría de metal con mangos de marfil (un gancho, una pinza y una lima), un polissoir (pulidor de uñas o bruñidor realizado en madera y gamuza con estuche de cuero), un calzador realizado en asta y una carpeta de escritorio confeccionada en cuero.

Un calzador realizado en asta también se suma a las piezas de museo desaparecidas, que se suman ahora a la investigación
Un calzador realizado en asta también se suma a las piezas de museo desaparecidas, que se suman ahora a la investigaciónInterpol

“Los objetos estaban también en una vitrina de la antecámara en el primer piso del Museo”, confirmó a LA NACION Marisa Baldasarre, directora nacional de Museos e interventora del Decorativo. En esa sala estaban los tres jarrones de porcelana austríacos del siglo XIX. Encontraron estos faltantes mientras realizaban la investigación que lleva adelante Baldasarre desde hace poco más de un mes, el visu: relevamiento de cada pieza del inventario y contrastación ocular del estado de cada uno de los más de 6500 ítems que guarda. El proceso continúa y por eso seguirá sesenta días más como interventora, por lo que podría haber más sorpresas. “Estimo (y espero) que ya no aparezcan más faltantes”, dice.

Los nuevos objetos robados, según señala el comunicado del Ministerio de Cultura, no fueron “advertidos por el director suspendido y otra serie de irregularidades relacionadas con el resguardo de los bienes del Museo”. Causó malestar ayer la demanda iniciada por Martín Marcos, donde plantea que fue “desproporcionada, injusta, prejuiciosa e infundada la medida de suspensión, sin goce de haberes” y pide que se lo restituya a su puesto para encabezar la investigación. “Las apreciaciones vertidas por Martín Marcos son y serán replicadas en los ámbitos correspondientes”, contesta el comunicado que además corrige una expresión: “no fue ‘separado’ de su cargo, sino que se dispuso su suspensión preventiva por el término de 30 días, posteriormente prorrogada por 60 días, conforme lo establecido por el Reglamento de Investigaciones Administrativas, Decreto N° 467/99″. Y señala: “La sucesión de denuncias de faltantes efectuadas por el referido funcionario en un muy breve lapso de tiempo, y el posible incumplimiento por parte del director del Museo de los deberes de cuidado y conservación del acervo a su cargo, imponía a este Ministerio disponer las medidas adecuadas a los fines de proteger el Patrimonio Cultural de la Nación y garantizar el correcto desarrollo de la investigación sumarial, así como la reunión de pruebas. Tanto el sumario administrativo, como la causa judicial en trámite ante la Justicia Nacional en lo Criminal y Federal se encuentran en pleno desarrollo investigativo, por lo que no corresponde formular comentarios sobre los hechos que son objeto de investigación ni sobre el estado de dichas causas, como así tampoco respecto de diversas apreciaciones vertidas en relación a la seguridad en los museos”.

A Marcos se le vence el mandato al frente del MNAD en 2022 igual que ocurre con las otras nueve direcciones elegidas por concurso en 2017: Casa Ricardo Rojas, Instituto de Investigaciones Históricas, Casa de Yrurtia, Casa Natal de Sarmiento, el Cabildo de Buenos Aires y Revolución de Mayo, Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano y Museo del Traje. En esa oportunidad, para el Museo Nacional de Bellas Artes se habían concursado dos cargos, uno para director artístico y el otro para delegado de gestión administrativa y jurídica. “Se van a concursar en breve los cargos cuyos concursos se vencen este año. Se evaluará la prórroga de los directores en cada caso en particular”, informan desde el Ministerio de Cultura.


Dos esculturas de terracota y objetos de un set de tocador, entre otros objetos faltantes que ya busca Interpol

Dos esculturas de terracota y objetos de un set de tocador, entre otros objetos faltantes que ya busca Interpol

Link: https://www.lanacion.com.ar/cultura/descubren-otras-nueve-piezas-faltantes-que-se-suman-a-la-investigacion-por-el-caso-del-robo-al-museo-nid07042022/

Una maraña de intrigas palaciegas

La historia detrás de la historia del robo al Museo Nacional de Arte Decorativo

10 de abril de 202200:05

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María Paula Zacharías

PARA LA NACION

En el bochorno del final del verano una noticia sacudió los pasillos de un palacio. El robo de veinte piezas del Museo Nacional de Arte Decorativo desencadenó un tembladeral de acusaciones y sospechas. No es un botín millonario. Suma algunos miles de dólares. Y revela una certeza: no están a salvo las obras de arte del patrimonio nacional.

Acostumbrada al periodismo sobre arte, este mes como “inspectora Zacharías” me llevó de vuelta a mis comienzos en la Redacción de LA NACION, cuando en 2001 era pasante en Información General, criada bajo el ala de expertos en policiales como Fernando Rodríguez y Gustavo Carabajal. De ellos aprendí a afilar las palabras y una jerga específica, como taquero, que ya casi no volví a usar hasta estos días en los que el robo de obras de arte en un museo me zambulló en páginas de Interpol y promesas de off the record con fuentes reticentes. Todos saben más de lo que dicen.

En el arte, en general, no hay tantos secretos ni tensiones. Los entrevistados suelen ser creadores deseosos de expresión, que desnudan su alma sin demasiadas reservas. Las notas devienen, entonces, diálogos de mutuo entendimiento, interpretaciones respetuosas, a veces con algunos halagos. Pero en el caso del robo al Decorativo todo es una maraña de intrigas palaciegas. De eso se trata: en el Palacio Errázuriz alguien sustrajo a paso de hormiga veinte pequeños objetos preciosos: cuadros de pequeño formato, jarrones, esculturas, artículos de tocador con mango de marfil… un pequeño botín que salió por la puerta grande de la Avenida del Libertador en las narices de todos, dentro de una mochila.

«Los más tranquilos de todos parecen ser los electricistas: llevan semanas ocupándose de instalar un tendido que por fin permita colocar las cámaras que ya fueron licitadas y compradas.»

¿Y las cámaras de seguridad? ¿Los rayos láser? ¿Los vidrios blindados? ¿Las alarmas ensordecedoras? ¿El comando de vigilancia? Nada de eso existe en este ni en la mayoría de los museos argentinos. Apenas un policía y un bombero pasan la noche en los salones: cuatro ojos para 4300 metros cuadrados. A pocas cuadras de ahí, en el Museo Nacional de Bellas Artes, por suerte, tienen un sistema más sofisticado. Pocas instituciones públicas pueden darse el lujo de destinar el 34% de su presupuesto a la seguridad para mantener las cámaras funcionando y a veinte personas en vela cada madrugada.

Hace un mes que escribo sobre un museo al que ahora se entra en puntas de pie, para visitar solamente algunos sectores, de 13 a 19. Si se pregunta por teléfono dirán, muy amables, que aunque cierran a las 19, y mejor vaya antes de las 18.15 porque si a esa hora ven que no hay nadie, ya cierran las puertas. Una y otra vez repasamos con mi editora, la “comisaria mayor”, la secuencia de llaves falseadas, cuadros reemplazados por fotocopias y jarrones reordenados para disimular los faltantes. Fantaseo con un ladrón de inteligencia suprema que se comunique de forma anónima y nos cuente de una buena vez por qué robó, qué hizo con las piezas. Pero esas tramas son para las series de Netflix.

Aquí todos son sospechosos. A falta de mayordomo, se enumeran las personas que circulan a diario (empleados, personal de limpieza, productores, artistas y curadores temporales, personal de seguridad, asistentes a cursos y público de exposiciones). Las mochilas ahora se revisan al salir y la interventora, Marisa Baldasarre, repite que controla uno por uno los objetos del inventario, esperando que ya no falten más. Los más tranquilos de todos parecen ser los electricistas: llevan semanas ocupándose de instalar un tendido que por fin permita colocar las cámaras que ya fueron licitadas y compradas.

Hay versiones conspirativas. ¿Y si alguien le tendió una trampa al director Martín Marcos? Está suspendido –esta semana se supo que por sesenta días más– e inició una demanda para volver a su puesto y encontrar al ladrón, del que se siente la principal víctima. Por las redes, varios mensajes alertan de enemigos silenciosos. ¿Y si no hizo bien su trabajo y descuidó aspectos de la vigilancia? Eso le contestan desde la otra campana.

La pesquisa se sigue por mensajes de WhatsApp lacónicos: “sin novedades”, “por favor, no me cites”, “consultá a mi superior”. De vez en cuando, sorprenden en la pantalla unas cuantas líneas de corrido. Cuando el caso comenzaba a calentarse, una fuente avisaba que el ministro de Cultura, Tristán Bauer, había dado a los directores de los museos de todo el país un mensaje breve y conciso, que a simple vista puede sonar obvio, pero a la luz de los hechos es más una advertencia que un reto: “Lo único a lo que se tienen que abocar los museos en este momento es a cuidar el patrimonio”, decía. Refresco todos los días la página de Interpol para ver si aparecen nuevos objetos robados o si, al contrario, desaparece alguna ficha de la búsqueda, lo que querría decir que encontraron un jarrón, un cuadro. Y espero pacientemente respuestas a preguntas incómodas.

Link: https://www.lanacion.com.ar/cultura/una-marana-de-intrigas-palaciegas-nid10042022/

Nada “parece” fuera de lugar en el Museo de Arte Decorativo donde investigan el robo de 20 piezas

El recorrido que puede hacer un visitante cualquiera, con cámara en mano, muestra las salas y espacios del Palacio Errázuriz con jarrones y obras de arte al alcance de la mano

Mientras puertas adentro se busca al ladrón de las veinte piezas desaparecidas de vitrinas y paredes, en las salas, pasillos y escaleras del Museo Nacional de Arte Decorativo nada parece anormal, fuera de lugar o inquietante. Ya ni siquiera es necesario reservar turno para visitarlo y la entrada es libre y gratuita, de miércoles a domingos, de 13 a 19. En días de sol, la cafetería tiene todas las mesas con sombrillas ocupadas en el empedrado de la entrada. Un vigilante da la bienvenida y ofrece alcohol para las manos a la vez que pide que se use barbijo y recuerda que las fotos y videos deben tomarse sin flash. El recorrido es completo, es decir, por todas los espacios del museo, ya no hay restricciones ni áreas cerradas por la investigaciónNo se ven cámaras de seguridad, pero sí mucho personal de vigilancia: un cuidador por cada sala. Por si acaso, tampoco faltan los matafuegos.

Lo que puede parecer un descuido es una práctica común en los museos de artes decorativas, donde los visitantes acceden sin mediación a las ambientaciones de palacios de antaño. Por ejemplo, el Museo Carnavalet, que cuenta la historia de París, ni siquiera cruza una soga sobre el sillón digno de Madame Recamier, que observa desde una pintura de François Gérard colgada en la pared.

El Palacio Errázuriz Alvear, diseñado en 1911 por el arquitecto René Sergent en un estilo neoclásico francés, guarda valiosas colecciones de esculturas, pinturas, tapices, armas, libros, cerámicas, mobiliario y miniaturas, fundamentalmente europeas y orientales, de los siglos XVI al XX (más de 6500 piezas que en este momento se están escrutando una por una para ver que no falte nada más). En 1936, el Estado Nacional compró la casa y las colecciones y un año después se creó este museo.

LA HISTORIA DETRÁS DE LA HISTORIA. UNA MARAÑA DE INTRIGAS PALACIEGAS

En un recorrido por los salones y dormitorios se ven sillas y camas acordonadas para que nadie se siente, pero nada más. Si se es proclive al ensueño, se tiene la sensación de que la vida en ese lugar podría continuar en cualquier momento: el Decorativo ofrece un viaje en el tiempo.

La falta de un circuito cerrado de video vuelve vulnerables a los jarrones y esculturas que se apoyan sobre pedestales, y a los muebles de época, máxime sabiendo que anda suelto un ladrón hormigaEn los pasillos dicen que todavía podrían estar adentro del museo (y las piezas faltantes, ocultas en alguna parte, detrás de alguna de las incontables puertas cerradas que se visualizan en el recorrido). Otros señalan a encumbrados personajes del mundo del arte que tuvieron acceso libre al museo durante el verano pasado: en estas y otras hipótesis trabaja la policía.

La mano se estira y el visitante husmea adentro de la chimenea o alcanza a tocar un cairel: se crispan los ánimos de los vigilantes. Las escaleras del primer piso, donde hay esculturas de Antoine Bourdelle, apenas están custodiadas por El Pensador de Auguste Rodin… ¿cavilará sobre todo este misterio?

Link: https://www.lanacion.com.ar/cultura/que-se-ve-y-como-esta-nada-parece-fuera-de-lugar-en-el-museo-de-arte-decorativo-donde-investigan-el-nid19042022/



Categorías:Circuitos, museos y patrimonio

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