“Guillermo Roux en sus propias palabras”: noticias y reseñas

 

La Nación, por Mercedes Urquiza, 3/4/18

https://www.lanacion.com.ar/2122063-el-ultimo-roux-un-nuevo-roux-se-abren-los-cuadernos-del-silencio-nocturno

En sus propias palabras

…”-¿Es tuyo? -le pregunta Roux a Zacharías.

-Es nuestro -responde la periodista.

-¡Qué increíble! -dice él, sonriente, con el libro recién salido de imprenta entre manos.

El relato de Guillermo Roux en sus propias palabras comienza en la infancia y tiene su punto culminante cuando se proclama “artista tiempo completo”, después de 40 años, tras haber vivido muchas vidas diferentes: dibujante en revistas en Buenos Aires del 50, artesano en un taller estilo medieval en Roma, maestro y titiritero en Jujuy e ilustrador en la Nueva York de los 60. Relata sus andanzas y sus preocupaciones más íntimas, al mismo tiempo que cuenta cómo evoluciona la pelea diaria con los achaques de la vejez, a los 88 años.Todo lo dicho es textual, un testimonio histórico, donde preguntas mínimas dan espacio a largos relatos. Un texto de no ficción, en la primera persona de una figura muy popular en diálogo con la periodista María Paula Zacharías. Al terminar el libro, ninguno de los dos son la misma persona.”

Infobae, por Cristina Civale, 25/4/18

https://www.infobae.com/cultura/2018/04/25/guillermo-roux-una-vida-de-artista-en-carne-viva/

Todo comenzó hace cuatro años cuando la periodista Paula Zacharías se dirigió a la casa de Martínez del pintor Guillermo Roux para hacerle una nota para El Cronista. La entrevista fue un éxito, consiguió la tapa de la revista Clase, cuatro páginas a todo color y, fundamentalmente, selló un vínculo único entre la entrevistadora y el pintor.

Roux hacía años que venía coqueteando con la idea de una biografía pero no sabía cómo encararla. Cuando se encontró con Zacharías hubo flechazo y se le ocurrió la idea de abrirle su casa y su corazón para irle contando de a episodios su vida.

Así pactaron lo que se convirtió en una ceremonia secreta. Cada jueves, desde esa tarde de 2014, se encontrarían para conversar e ir armando el libro que hace unos días se presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Se trata de Guillermo Roux. En sus propias palabras, editado por el sello Ariel de Editorial Planeta. Una obra de 278 páginas que Zacharías fue bordando en esos cuatro años a lo largo de las entrevistas semanales que duraban aproximadamente tres horas, siempre en el living o en el atelier que tiene montado Roux en su casa.

El libro mantiene la estructura de entrevista y efectivamente son las palabras de Roux la que van narrando su vida, guiadas por las preguntas pautadas por la periodista.

“Elegí una narración cronológica que tiene dos vías –explica Zacharías a Infobae Cultura-. Una corresponde a la que va desde la infancia de Guillermo hasta 1960 aproximadamente, cuando consigue su reconocimiento público, y continúa hasta hoy. La línea que narra su trayectoria como artista se va cruzando, también en la misma zona de tiempo, con momentos de su vida íntima –sus amores, sus alegrías, miedos, el paso del tiempo- que me iba confiando, entremezclándolo con lo que estrictamente corresponde a su carrera”.

Se puede decir que es una biografía a dos voces o a cuatro manos, con un estilo como el que cultivó Ignacio Ramonet en sus libros sobre Fidel Castro, El Comandante Marcos o Hugo Chávez. Pero Zacharías no tiene idea de esa fuente y se sorprende cuándo se lo mencionamos.

Cada capítulo editado con rigurosidad se inicia con una foto de archivo que ilustra la época a la que se refiere. La escritura vuela con rapidez a pesar de la profundidad de lo narrado. Se puede apreciar un minucioso trabajo tanto de preproducción –la organización de las preguntas que se plantean en cada capítulo-, como de postproducción: la edición, el timing y el microrrelato en que cada uno de los capítulos (sin números y titulados con una frase entrecomillada de Roux) se va desplegando hasta convertir toda la obra en una gran vida novelada.

Más allá de dejar testimonio desde las palabras de Roux de lo que es y fue su paso por el mundo, su relación con el arte, su amor por Franca –su mujer desde hace 50 años y su socia comercial, la factótum de todas sus muestras y ventas de obra-, el libro deja entrever los estados anímicos del artista, su reciente enfermedad y su depresión, su obsesión con el paso del tiempo y la vejez que se le presentó despiadada pero que, ahora, muy recientemente, agradece como una bendición que le permitió una suerte de renacimiento productivo.

El vínculo que creó Paula Zacharías con Roux en esas tardes logra un destilado por el que se cuelan esas declaraciones preciosas, más preciosas que la rigurosa descripción de los diversos momentos de la carrera de Roux. No haremos spoiler. Me parece mala educación contar de qué se trata lo que debe ser leído por quienes quieran descubrir la vida monumental de Guillermo Roux en una versión descarnada y sin filtro.

Clase, El Cronista, por Belén Papa Orfano

Nota completa:  Guillermo Roux (1)

“Salir del Trecento y volver al mundo fue difícil”, sostiene el maestro Guillermo Roux en su biografía, escrita por la periodista María Paula Zacharías y editada recientemente por la editorial Paidós. Trecento es la forma como se denomina al siglo XIV en la historia del arte italiano, previo alRenacimiento. Roux se refería a la decisión de dejar Roma y regresar a Buenos Aires. Era 1960, tenía 29 años y había pasado los últimos cuatro trabajando en el taller de Umberto Nonni como ayudante en obras de decoración y restauración, ganando lo justo para vivir en una pensión con su esposa de entonces, mientras en su tiempo libre visitaba los museos romanos, dibujaba sin parar y estudiaba a los grandes maestros para conocer las técnicas más elementales. Ese “mundo” al que aludía el artista implicaba salir del estado de ensoñación
que había alcanzado durante su estadía italiana, en el que vivía y respiraba arte, y que distaba de su vida porteña. Hijo de un dibujante que trabajaba para varias editoriales, había aprendido el oficio observando a su padre. A los 16 años dejóla escuela para ingresar al sello de historietas de Dante Quinterno donde se publicaba, entre otras,Patoruzú. Se hizo artista, según él, desde el trabajo. Pasó por la Escuela Nacional de Bellas Artes, dibujó para agencias de publicidad, hizo una muestra en la extinta galería Peuser, tuvo amoríos con mujeres más grandes y, a los 27 años, se fue a  Europa. Pasaron casi 60 años desde su regreso de Italia, el primero de decenas de viajes europeos que llegaron después de la mano de su carrera.

Es abril, el otoño en Buenos Aires apenas emerge y Roux está sentado en un sillón de su casa en la localidad bonaerense de Martínez. Llueve. Una tormenta similar lo hizo descubrirse pintor. Tenía que entregar una historieta en la editorial pero, en cambio, se puso a dibujar. Así lo cuenta en su biografía: “Recuerdo que cuando el dibujante Eduardo Ferro vino a buscar el trabajo y vio lo que había hecho en la página, me dijo: ‘¿Qué
hiciste, pibe?’. Le contesté: ‘Pinté lo que vi’. ‘¿Y la página?’, me preguntó. ‘Bueno, era el único papel que encontré. No había tiempo: ¡La tormenta
pasaba!’. Me respondió: ‘Pibe, vos sos pintor. Ese es tu camino. No importa que hayas arruinado la página, hacemos otra. Pero tu camino es ese’”.
Roux recibe, junto a Zacharías, a un grupo de periodistas para hablar de su vida, de la experiencia de abrir sus sentimientos con el fin de darle forma de relato biográfico y, especialmente, sobre su reciente muestra. Porque el 17 de abril inauguró Diario Gráfico, una selección de 290 dibujos realizados en birome, y en cuadernos personales, entre agosto de 2015 y diciembre de 2017, a la par que le relataba su vida a la periodista y se recuperaba de una convalecencia que lo deprimió y le resintió su movilidad. Sus trabajos se exhiben en dos sedes: el Museo Nacional de Bellas Artes y la Casa Central de la Cultura Popular Villa 21-24. “Roux crea un relato gráfico de su vida cotidiana. Un relato que será el medio para acercarse a un público que, quizá por su juventud, no lo conoce, al tiempo que lo reencontrará con aquellos que extrañaban sus trazos”, define la curadora de la exposición, Cecilia Medina.

La lluvia no cede. Pero dentro de su casa-taller se respira un ambiente cálido y familiar. Zacharías se mueve como un miembro más de la familia, hace las presentaciones de rigor y revela datos que esconden los objetos de la casa. La periodista pasó los últimos cuatro años visitando al artista en esa vivienda para entablar largas conversaciones, entre tazas de té y copitas de oporto. La primera vez que llegó a ese hogar lo había hecho con un objetivo: entrevistar al artista para hablar de la actualidad política en una nota que luego se convertiría en la tapa de la edición del 25 de abril de 2014 de Clase Ejecutiva. Aunque en un comienzo dudó, finalmente accedió a la charla. Unas semanas, después su ahora biógrafa volvió para entregarle en mano una copia de la revista lifestyle de El Cronista. Roux se había sentido tan cómodo con el encuentro y la prosa de la periodista que ofreció contarle su vida. “Hacía tiempo que quería escribir un texto donde pudiera contar acontecimientos de
mi larga vida. Más que para llamar la atención, para poder librarme de vivencias que, demasiado acumuladas, me pesaban”, afirma el maestro en el epílogo del libro.

“Buscamos darle un orden a los recuerdos que aparecían desordenados”, explica Zacharías. El libro, en formato de una larga entrevista, recorre
la vida profesional, personal y sentimental de Roux. Aunque guarda un orden cronológico, la periodista intercala los recuerdos de la niñez y su
consagración a los 40 años con el relato de escenas del presente. Asistimos a la recuperación física de Roux en sesiones de ejercicios acuáticos -tras concluir el mural La Constitución guía al pueblo, en la Legislatura de Santa Fe, en 2011, se resintió su columna vertebral, se deprimió y sufrió insomnio-; a la producción de la serie Mano a mano, que realizó junto a su par Carlos Alonso y que luego se exhibió en la Galería Ro; al desafío de, pese a estar en silla de ruedas, pintar La diosa de la pileta en el fondo de su piscina; y a la realización de la serie de carbonillas Nocturnos, dibujos que nacieron durante las noches en vela. “Durante todo el proceso parecía una conexión entre los recuerdos y el ahora, entre los recuerdos más remotos y las pinturas actuales”, sostiene la autora.

 

Ámbito Financiero, por Laura Feinsilber, 16/7/18

 

http://www.ambito.com/918299-las-noches-blancas-de-guillermo-roux

“…La figura femenina está también presente porque, según el artista, “todo es mujer, aunque dibuje un árbol. “La forma parte de ahí: el hombro, la curva del hombro, lo retrotrae a las colinas de un paisaje o al desierto de Sahara con esas ondulaciones suaves y tan peligrosas”. Todas estas manifestaciones del artista han sido compiladas en el libro “Guillermo Roux en sus propias palabras” de la destacada periodista de arte Paula Zacharías, quien durante cuatro años lo entrevistó , en un relato que reconstruye un recorrido por su vida, sus éxitos como artista, su amor por Franca, su mujer, con la que está casado desde hace 50 años; sus intensas vivencias como artista y como hombre, y ahora la vejez, una batalla cotidiana.

Una frase al azar acerca del arte actual, palabra tan usada: “Parece que todo es arte. En esta jungla de equívocos no sabemos a esta altura qué es arte”. Es un Roux liberado y, en este libro, habla con la sabiduría de sus experiencias, de su ubicación en movimientos preestablecidos, concepto al que se opone autocalificándose como “uno que hace”. Por mucho que haya teorizado, siempre pesó en él la intuición, el impulso o el instante. Roux eligió la emoción”.

Comentario de Laura Feinsilber en la radio: http://www.laurafeinsilber.com/guillermo-roux-en-mnba-nota-y-audio/

 

Perfil, por Marcelo Parajó, 17/4/18

http://www.perfil.com/noticias/arte/guillermo-roux-presenta-diario-grafico-su-obra-mas-intima-y-descarnada.phtml

“A lo largo de sus páginas Roux relata aspectos de su vida haciendo foco en las etapas menos transitadas: la niñez y la juventud, donde toda su pintura está en germen, y la vejez, donde lleva su obra a otra dimensión.

La autora ha logrado generar, con estructura de diálogo, el espacio para largos racontos que dan una idea cabal del universo artístico y personal de Roux.”

 

 

 

 

Ramona: http://ramona.org.ar/node/65519#

“El libro reconstruye la luminosa trayectoria de uno de los grandes artistas plásticos argentinos, a partir del diálogo que sostuvo durante cuatro años con María Paula Zacharías, reconocida periodista de arte.
El relato comienza con su infancia en la década de 1930, cuando su padre –dibujante e ilustrador profesional– lo alentó a amar el oficio. A los 15 años Roux ingresó como dibujante a la editorial de Dante Quinterno; luego vivió varias vidas, viajando de Buenos Aires a Roma y de Jujuy a Nueva York, hasta tomar la decisión que marcaría un antes y un después: proclamarse artista de “tiempo completo” tras el encuentro con Franca Beer, su mujer y marchande, cuando ya tenía más de 40 años. Mientras se relatan sus andanzas y preocupaciones íntimas, asistimos también a la batalla cotidiana que entabla con los achaques de la vejez. El foco está puesto tanto en su carrera pública, que lo llevó a exponer en los mejores museos y galerías del mundo, a inaugurar y sostener su propia escuela-taller, como en las etapas menos conocidas de su vida: niñez y juventud, en las que toda su pintura se encuentra en germen. En la vejez, su arte alcanza una dimensión nueva. Son temas clave la vocación y la libertad. El arte lo atraviesa todo: “En la vida no hacemos lo que queremos sino lo que podemos, con nuestras virtudes y carencias”.”

D&D, por Victoria Verlichak

 

L’Officiel, por Cele Nasimbera

https://www.lofficiel.com.ar/Arte%20y%20cultura/roux-libro

“A lo largo de cuatro años, el artista plástico argentino conversó con la periodista María Paula Zacharías y así surgió este libro. A través de breves preguntas y extensas respuestas, el lanzamiento de Planeta permite conocer vida, obra y anécdotas de Guillermo RouxDibujante en revistas porteñas en los 50, artesano en un taller estilo medieval en Roma, maestro y titiritero en Jujuy e ilustrador en Nueva York a fines de los 60, hoy sigue siendo un artista  transitando sus 80 en actividad. El libro ya se encuentra disponible en las librerías.”

 

 

 

 

Telam, por Mercedes Ezquiaga

http://www.telam.com.ar/notas/201805/280056-maria-paula-zacharias-guillermo-roux-es-un-feminista-de-la-primera-hora.html

Con poquísimas intervenciones personales, la autora entreteje en el libro (publicado por el sello Ariel) una suerte de larga entrevista que se va desplegando en capítulos, mediada por preguntas que funcionan de disparador, y cuyas respuestas se balancean con naturalidad entre el presente y pasado, entre el arte y la vida del artista nacido en Buenos Aires en 1929. Roux tuvo sus inicios como dibujante en la editorial de Daniel Quinterno, en los años 40. Trabajó varios años en Italia restaurando frescos y mosaicos. Vivió en Jujuy y en Nueva York. Se proclamó “artista de tiempo completo” tras el encuentro con Franca Beer, su mujer y marchand desde hace 50 años. En 1982 participó en la Bienal de Venecia y expuso su obra en los mejores museos y galerías del mundo. El libro (lanzado en coincidencia con una exposición de Roux en el Museo Nacional de Bellas Artes y en la Casa de la Cultura de la Villa 21-24 de Barracas), incluye también la batalla cotidiana que entabla con los achaques de la vejez, su propia escuela-taller (que debió cerrar su puertas en 2017), y las etapas de su niñez y juventud, tal vez las menos conocidas de su vida. “La obra ahonda especialmente en su niñez y adolescencia porque vi que era ahí donde estaba toda su pintura. La gran cantera donde excava cada vez que alza el lápiz son las impresiones y vivencias más remotas”, dice la autora del libro, en una entrevista con Télam.

– El libro surge de cuatro años de trabajo donde aparecieron historias maravillosas que debía ordenar, ampliar, resumir, dar un orden. ¿Cómo fue esa tarea?

– Las horas de conversaciones necesitaron un orden general, ir atando cabos, resumir cuando era necesario o volver a insistir con un tema cuando no habíamos llegado a fondo. Un trabajo artesanal en el que me interesaba mucho encontrar los nexos entre el pasado y la pintura de ese entonces, y a la vez, el hilo que unía a los recuerdos con el presente una vez que los sacábamos a flote. En síntesis, cuando recordábamos hechos del pasado, no eran los que un biógrafo anotaría en su orden estricto de hechos documentables, sino los episodios, sensaciones, sentimientos, emociones que por algún motivo se convirtieron en piezas fundamentales de la obra del pintor, como parte de su paleta. Roux no pinta con colores tanto como con emociones. Por eso digo que no es una biografía, sino las memorias de un pintor: lo que se rescata del pasado es lo que aún está hoy en la punta de su pincel.

– En un fragmento del libro Roux cuenta que cuando trabaja en la editorial de Quinterno y el dibujante Eduardo Ferro le dice “pibe, vos sos pintor” se trató de un momento epifánico. ¿Qué otros momentos así hubo en la trayectoria de Roux?

– Hay un momento anterior, cuando era chico, y sintió una mano que lo alentó siempre a seguir su propia huella, desde que era chico y su mamá lo ponía a “correr la gotita de la acuarela”. Fue crucial su estadía en Roma, años de práctica y de estudio muy intensos. La estadía en Jujuy y en Nueva York no pasaron inadvertidas. Pero epifánico en sí, tanto como el de Ferro y esa primera manchita no creo que haya habido. Quizá también lo fue el encuentro providencial con su mujer Franca Beer, que lo impulsó a trabajar sin preocuparse del mundo y sus minucias, y que llevó su trabajo a las capitales del mundo.

– ¿Cuáles recordás como los momentos más sorpresivos y emotivos de esas charlas?

– Sin dudas encontrarlo en el fondo de la pileta de su casa pintando una diosa en silla de ruedas… fue algo emotivo, sorpresivo y divertido a la vez. Una aventura genial de la que tuve la suerte de ser testigo. Fue maravilloso también ser testigo y cronista del encuentro de Roux y Carlos Alonso, y poder escuchar sus conversaciones y transcribirlas.

– Roux refiere en más de una oportunidad la sensación de estar a contramano de las corrientes estética del momento, por ejemplo de lo que ocurría en el Di Tella.

– Su obra es tan personal, tan vinculada a sus recuerdos y necesidades propias, tan ensimismada, que no hay corriente que lo contenga. Es un hombre que ha pintado siempre mirando su caballete, nunca para el costado. Por eso, porque es una pulsión propia, no puede inscribirse en movimientos que agruparon artistas en diferentes períodos. Él siempre trabajó solo, esclavo de sus propias necesidades de expresión. Su hija, que es una gran artista y docente, muy sólida en su reflexión teórica, ha sido muy clara acerca de la obra de su padre: habla de una obra en equilibrio. “Una melange envuelta en una aspiración a mantener la unidad que no es enteramente posible. No se mantiene ni se acaba por quebrar”, dice.

– Roux siempre vuelve al tema femenino en su obra, se refiere a la belleza de la boca de Nefertiti, los ojos de Cleopatra y en una parte asegura ver el mundo a través de los ojos de una mujer. ¿Qué importancia da Roux al tema de la mujer en su obra?

– Toda la importancia: es un feminista de la primera hora. Es su tema desde siempre, de todas las épocas de su obra, y también el gran tema de su propia vida. En el libro, las historias de sus mujeres son un eje fundamental. De su madre, a sus modelos, pasando por sus amantes y esposas.

– Roux se refiere también de manera permanente al peronismo, y asegura que “en el peronismo hay un sentimiento que no es traducible”. – Aunque se define a sí mismo como sin corriente política que lo represente, yo creo que siente una gran simpatía por el peronismo, por esas impresiones de chico de Flores con un padre que lo llevó al 17 de octubre o esa madre que era tan ferviente seguidora de Evita. Creo que lo suyo es el primer peronismo y esa cercanía con “el pueblo”.

– Dice Roux en el epílogo que hacía tiempo que quería escribir un texto como una manera de liberarse de vivencias. ¿Cómo interpreta estas palabras?

– El ejercicio de contar es liberador. Y justo cuando lo conocí estaba en un punto de inflexión en el que buscaba liberarse del pasado para reencontrarse con una faceta de sí más cercana al chico que pintaba por el placer de pintar. La convalecencia que atravesaba hizo imperioso este recordar para soltar y empezar de nuevo. Al contar, al recordar, todo se reconfigura.

El País, por Mar Centenera, 1/5/18

https://elpais.com/cultura/2018/04/24/actualidad/1524596675_283546.html

“…También intentó escribir diarios. Tiene varios comenzados. Pero le frena por ahora la necesidad de incluir a personas que quizás no quieran aparecer. En cambio, aceptó repasar su vida, semana a semana, frente a la periodista cultural Paula Zacharías, que ahora se publica bajo el título Guillermo Roux en sus propias palabras. Recuerda allí las horas que pasaba de niño viendo dibujar a su padre y la paciencia con la que su madre le enseñó la técnica de pintar acuarelas. De adolescente pasó un tiempo como ilustrador de revistas antes del viaje iniciático a Europa, con apenas 19 años. Fue el primero de muchos de este hombre que vivió en Roma, Nueva York, Jujuy, Buenos Aires y se proclamó artista a tiempo completo”.

 

 

La Nación Revista, por Celina Chatruc, 20/5/18:

Clarín, revista Ñ:

Página 12, Por Yumber Vera Rojas

https://www.pagina12.com.ar/122160-borre-toda-idea-de-llegar-a-algo

…“No hay que negarse a uno mismo”, afirma el maestro Guillermo Roux en la comodidad de su hogar, en la localidad bonaerense de Martínez. Justamente ése es uno de los tópicos que aborda su más reciente muestra, Diario gráfico, que, tras dos meses de exhibición, se despidió ayer de la Casa Central de la Cultura Popular Villa 21 – 24 (Av. Iriarte 3500), mientras que hoy domingo lo hará del Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473). “Los dolores hacen reflexionar mucho. Los males también. Enseñan más las dificultades y luchas que los aplausos y los bienes”, explica el artista de 88 años, dueño de una lucidez hechizante, cuya exposición contó con la curaduría de Cecilia Medina y coincidió con la publicación del libro Guillermo Roux en sus propias palabras, de la periodista María Paula Zacharías. “Hace algunos años aparecieron mis problemas de salud, que por suerte se van solucionando. Hasta ese momento seguí la carrera lógica del pintor, en la que no importa tanto el nombre, sino la galería en la que expone. Cuando llegué a ese estado, y por consejo facultativo, me hice socio de un club del barrio. Hacía ejercicios en la pileta, y de golpe conocí la vida más de adentro….”

Perfil, por Gonzalo Santos, 22/7/18:

La Nación, Cultura, Agenda de la Feria del Libro:

https://www.lanacion.com.ar/2133019-feria-del-libro-la-agenda-de-hoy

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arteonline: http://www.arte-online.net/Agenda/Presentacion_libros/Presentacion_de_Libro_Guillermo_Roux_en_sus_propias_palabras

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Un comentario en ““Guillermo Roux en sus propias palabras”: noticias y reseñas

  1. Maravilloso,María Paula,estas notas son para atesorar,de hecho,las acabo de guardar. Es un Maestro,un artista “de verdá”…de los pocos que quedan. Todavía no compré el libro,pero me lo voy a llevar de viaje,me voy por un mes. Gracias! abrazo Graciela

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