Problemas (y soluciones) en el mundo del arte argentino

¿Qué está mal en el mundo del arte y cómo lo arreglarías?

Artistas, galeristas, historiadores, escritores y curadores, representantes de museos y ferias responden dos preguntas sobre el mundo del arte. El resultado, un catálogo de problemas y soluciones posibles.

 

Cristina Schiavi

Artista visual

  • Desde el punto de vista del artista, el hecho de que su participación en exposiciones dentro de las instituciones (museos, centros culturales, fundaciones) no sea considerado dentro de lo que se denomina trabajo, por lo tanto no sea reconocida remuneración alguna, constituye una problemática seria dentro del mundo del arte. Como artista mujer, me preocupa especialmente la desigual valoración de la producción de las artistas mujeres dentro del sistema del arte. La participación de artistas mujeres tanto en colecciones y exhibiciones de museos, como en galerías, alcanza en la mayoría de los casos sólo el 20 o 30 %. Después de casi tres décadas de escritos acerca de esta problemática, que claramente acompañan la situación general de la mujer en nuestra cultura patriarcal, se continúa negando la existencia de esta desigualdad por cuestiones ideológicas, respaldando esta diferencia con el criterio de excelencia (excelencia que detenta el 70 % de producción masculina).
  • Con respecto al tema de nuestro aporte gratuito de productos culturales a la sociedad creo que es nuestra responsabilidad consensuar para reclamar el estado de trabajador, que nos permita comenzar a percibir los honorarios correspondientes. Frente a la mirada discriminatoria sobre la producción de las artistas mujeres, pienso que deberíamos exigir el 50% de participación tanto en colecciones como exhibiciones y premios, hasta tanto se reconozca nuestro trabajo bajo una nueva perspectiva, aceptando que esta discriminación es ideológica y responde a una manera patriarcal de mirar el mundo, poniendo de relieve determinadas formas de producción en detrimento de otras.

Catalina Urtubey

Directora de la galería El Gran Vidrio, Córdoba.

  • En este campo no hay un único problema con una única solución. Aún así me atrevo a decir la ignorancia ética, un problema no exclusivo del rubro,  pone en riesgo continuamente este sistema que emerge. Yendo a la génesis –y por qué no consecuencia–  de esta grave falencia, pienso que un problema medular es la falta de seriedad con la que es tomado el trabajo de los artistas. No hay respeto con el ámbito del arte, como si se hubiese naturalizado el hecho de minimizar su estatura. Hay muletillas que ilustran este gesto perverso: “lo podría hacer mi nieto”, “sé que sos artista, pero… ¿de qué trabajas?” y otros peores que tienen que ver con la impostura de compromiso. Esto no implica sólo a quienes exceden el mundo del arte sino también a quienes lo constituyen o aparentemente valoran pero sistemáticamente boicotean su crecimiento tomando como un hobbie algo que está muy lejos de serlo. Está permanentemente en cuestión la retribución económica del trabajo de los artistas  –y otros agentes que posibilitan la existencia, visibilidad y/o circulación de sus producciones– y también la libertad con que estos ejecutan sus discursos.
  • Me parece que es momento de tomarse en serio la cultura local. Cuidar a los productores locales dentro de la escena local, como se comprenden y resguardan las producciones y acerbos en el exterior. Es momento de invitar a pensar a profesionales de diferentes áreas sobre la importancia de las artes visuales y exponer de un modo contundente los resultados de estas reflexiones. El artista es un trabajador que merece, con urgencia, ser reconocido dignamente.

 

 Claudia Lamas

Directora del Museo de Arte Contemporáneo de Salta (MACSA)

  • Lo que está mal en el mundo del arte, desde mi lugar y rol en ese mundo, es la centralidad y la mirada hacia todo lo internacional que tienen los lugares de alta visibilidad en el arte, que lleva a que para los artistas de las provincias sea muy difícil acceder a esos lugares. Es difícil también para las instituciones de las provincias dar visibilidad a los proyectos propios en los grandes centros urbanos. Se entiende por federalismo en el arte que desde las provincias recibamos capacitación, clínicas, muestras, charlas, como si todo lo que se trabaja, se produce y se investiga en las provincias no tuviera el peso propio como para hacer lo inverso, es decir llevar lo nuestro a las grandes capitales y poder contar, mostrar y capacitar desde nuestra mirada, desde nuestra realidad y cosmovisión. En el MAC de Salta hemos impactado en toda le región del NOA y países limítrofes con un fluido intercambio de artistas, productores y gestores culturales (este año participamos con un proyecto curado por el museo en la Bienal de Arte de Curitiba). Desde los países vecinos hay una opinión sobre nuestro rol en el corredor Bioceánico, sobre nuestra cultura y sobre nuestra mirada desde el arte contemporáneo que redunda en muchísimas ganas de fortalecer esos lazos culturales. De esta manera se enriquece mucho la producción.
  • El cambio es solo un cambio cultural y de actitud que llevará mucho tiempo: entender que las provincias han sido siempre cuna de grandes artistas, desde la música, la poesía, el arte. No necesitamos que nos capaciten y nos cuenten, tenemos nuestras propias experiencias y vivencias. Por naturaleza, valoramos, cuidamos y protegemos nuestra cultura y estamos orgullosos de ello. Hay que insistir y trabajar para darle visibilidad a nuestros artistas y a nuestros proyectos y que puedan acceder a lugares que hoy por hoy solo están permitidos para los que “llegan” o nacen en las grandes capitales. Tenemos mucho para decir, tenemos mucho para mostrar, tenemos mucho para transmitir, solo hace falta que por una vez exista una mirada  hacia el interior de nuestro país y se le dé valor a lo nuestro, a los artistas, productores, gestores del arte que trabajamos desde la Argentina más profunda. El juego está planteado así, seguiremos insistiendo y trabajando en este sentido, aunque sea difícil pero no imposible.

 

Gachi Prieto

Directora de la galería Gachi Prieto, Buenos Aires.

  • Argentina siempre fue sensible a las artes, desde sus orígenes. Tuvo épocas de grandes promesas, de grandilocuencia. Luego el tiempo fue pasando y ya conocemos la historia. En los años de dictadura se produjo la gran grieta. Implosionó el campo y desde entonces estamos intentando despertar. Pero la sensación no deja de ser la de aquellos muñecotes inflables a los que uno trompea, caen hacia atrás y rebotan… y otra vez volver a empezar. Yo sé que cansa. A mí también. Por eso casi sería más fácil pensar qué está bien en el mundo del arte. Sería más rápido y más corto. Lo que ésta mal es mucho: elitismos, snobismo, falta de profundidad y compromiso, corrupción en los modos de visibilidad y legitimación. En definitiva, estupidez, mezquindad. Creo que el individualismo termina dejándonos impotentes y amargados. ¿Cuál es la punta del hilo?…. ¿La falta de autoestima, la banalidad, el miedo, la desconfianza en los otros? Sea cual fuere, el sistema del arte contemporáneo argentino hace agua. Y de nada vale criticar lo que está mal fuera de uno. Lo que está afuera está adentro…necesariamente nos refleja.
  • Es hora de responsabilizarnos. Que no es lo mismo que culpabilizarnos, pero sí hacernos conscientes de cuál es nuestro rol y potencia dentro del sistema. Qué es lo que sí podemos hacer. Y pensar cómo, con muchas alternativas. Con flexibilidad y determinación. A la falta de un mercado, ponerle el cuerpo… y construirlo. Al enorme desnivel entre la amplia producción y cantidad de artistas y las mínimas posibilidades de visibilidad y juego, ofrecerle autogestión. Es una tarea grupal que se sostiene en tres aspectos que enraízan en lo propio de lo humano: la confianza, la apertura y una profunda ética de cooperación. Necesitamos generar ámbitos de aprendizaje social, de interacciones y construcción colectiva. El desafío es arriesgarlo todo cada vez. En esa tensión incertidumbre-sentido hay un espacio fecundo para jugar, para jugarnos. Y a partir de allí buscar la estabilidad, la profundidad, la tolerancia. De a poco, de a unos pocos, quizás en micro colectivos. Estoy segura de que esa dinámica con el ejercicio se extiende, penetra e influye y tiene finalmente la posibilidad de generalizarse. Pero sólo depende de mí. De cada uno de nosotros. Porque la imagen es bellísima… pero no se puede pedir que llueva café en el campo.

 

Ph: Rob Verf

Andrea Giunta

Historiadora, escritora, curadora e investigadora.

  • “El mundo del arte” no es el mundo del arte. Con esto quiero establecer una diferencia fundamental entre aquello que quienes estamos en el medio del arte llamamos “mundo del arte”, es decir, la red de legitimidades, existencia, cotizaciones y prestigio que establece la red de museos, galerías, coleccionistas, premios y críticos, y aquel otro sentido que significa el universo de la creatividad artística que se desarrolla en distintas partes del mundo y que en muchos sentido está ausente del universo artístico legítimo y representado por el circuito del arte. Las exclusiones son al menos tres. En un sentido internacional son más los países ausentes o escasamente representados en este mundo que los presentes. La exclusión también funciona al interior de los países, donde no todas las ciudades o regiones están representadas. En términos nacionales e internacionales la presencia de las artistas mujeres no constituye, con suerte, más del 16% en las colecciones institucionales. Aun cuando las bienales permiten visibilizar artistas de países que hasta ahora estaban ausentes, esta representación no se refleja en las salas de los museos que señalan el circuito principal de mundo del arte. Resulta, en tal sentido sorprendente el quiebre que establece el Museo de Arte de Nueva York: para quien está acostumbrado al relato instituido, constituido por artistas predominantemente europeos y norteamericanos, encontrar artistas de Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán o Yemen, cuyas obras el museo colecciona pero excepcionalmente exhibe, resultaba gratamente sorprendente. El mundo del arte es decepcionante por su carácter excluyente.
  • Ampliar dicho universo requiere de un cambio de concepto. Requiere cuestionar todo el relato del arte moderno en tanto discurso naturalizado respecto de qué es el arte. Requiere comprender que la historia del arte de los libros es “una historia” y no “la historia”, y que en forma simultánea existen muchas otras historias, otros relatos internacionales, locales o de género que merecen ser contados. El problema no radica tan solo en los museos centrales del mundo del arte. No solo ellos operan sobre la restricción. Los museos de arte latinoamericanos, que solo coleccionan arte nacional del siglo XIX y XX, son también ejemplos. Estos forman a sus públicos desde una perspectiva restrictiva, que excluye expresiones incluso de otros países latinoamericanos. Pero no se trata solo de representaciones regionales, se trata también de transformar las formas de pensar la creatividad y de entender los museos como espacios de conocimiento más que de consagración. Otras historias pueden mover los marcos y ampliarlos hacia un mundo capaz de incluir otros mundos, otras representaciones, otras sensibilidades.

Rafael Cippolini

Escritor y curador

  • ¿Qué tipo de artistas estamos formando hoy? ¿A qué clase de artistas estamos festejando? ¿No está bastante sobrevaluado cierto reconocimiento “internacional”? ¿No lo están también las tantas bienales y ferias de arte? La creciente fiebre –nada nueva, por cierto, y casi siempre beneficiosa– de la profesionalización de las artes visuales ¿no extiende demasiado ese efecto colateral de poner mucho el foco en la carrera de un artista más que en su obra? ¿No se relega bastante –al punto de confinarlas en un vago etcétera– a aquellas apuestas artísticas que prosiguen hurgando en los límites de amateurismo, de los discursos lejanos al énfasis y los eslóganes y tan poco tienen que ver con el espectáculo grandilocuente? ¿Qué sobrevida y proyección tienen los formatos pequeños, incluso acrónicos, esos que voluntariamente se apartan de las agendas institucionales pero también del outsider serial que siempre atrasa? ¿El futuro nos dejará disfrutar de otros Fermín Eguía, Florencia Bohtlingk o Max Cachimba?
  • No creo, como seguramente nadie cree, en las recetas mágicas o en las fórmulas novedosas. Pienso que cada vez resulta más necesario proteger esa chispa tan difícil de detectar hoy que podríamos llamar la curiosidad crítica y que no es otra cosa que salirse de festejo automático de unos pocos nombres y estéticas, más allá de sus valores y de todas sus retóricas y de la perpetua estupidez de las redes sociales. Parafraseando a Beckett y a Oski, pienso que no es mala idea seguir errando cada vez mejor.

Virginia Agote

Directora del Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, San Juan.

  • El desajuste del arte hoy es la gran puesta en escena en que se ha convertido el mundo del arte. ¿Cuáles son los valores que se sostienen en este mundo hoy, donde lo que se pondera es el impacto, la novedad, a veces el escándalo? En general lo que se busca es la trascendencia mediática, la difusión inmediata e instantánea del hecho artístico antes que su contenido, sin importar si al poco tiempo se cambia esta postura por otra que resulte más eficiente para ese fin. Si el arte es por definición el reflejo de una sociedad en un determinado tiempo y lugar, lo que está sucediendo hoy es un fiel destello de sí misma. Pero, si el arte es, también, en todas las culturas, el sitio de pensamiento, reflexión y superación, es necesario hacer una introspección profunda y preguntarnos a dónde vamos y si es posible reflejar un pensamiento trascendente del lugar del hombre en el mundo contemporáneo. Esta es la misión más importante que debe plantearse un museo. El problema planteado por la antinomia centro-periferia es constituyente en el campo cultural, casi una cosmovisión en la organización simbólica y territorial de occidente. El arte conoce perfectamente el uso metafórico de esas geometrías, y cuando el museo trabaja con las obras de artistas, trabaja también con esa lógica que implica ciertas desigualdades de intercambio entre aquello que es central y el mundo que se despliega en esa hipotética periferia.
  • Los centros manejan dominantemente su poderío político-económico; pero la así llamada periferia está en cambio en permanente contacto con la exterioridad a todo sistema, con todo aquello que es extraño y lo desborda. El museo con su materia primordial –la obra de arte– nos muestra cómo las relaciones entre centro y periferia no funcionan en una sola dirección o con sentido único. Es propendiendo al desarrollo del pensamiento y valores propios de un territorio (que son a la vez universales) y ayudando a la búsqueda de su propio lenguaje que una institución como un museo puede aportar a esta problemática y, a su vez, ponerlos en circulación. La posibilidad de enfrentar cualquier problema a través de la reflexión, de los pensamientos alternativos como el pensamiento visual y de la apropiación de contenidos desde el territorio en el que nos movemos cotidianamente es un camino. En suma, desde la poética; es decir, hacer pensando.

 

Julia Converti

Gerente General de arteBA Fundación

  • En la Argentina hay una producción artística de altísima calidad que puede verse anualmente en museos, centros culturales, fundaciones, galerías y espacios independientes. La agenda de las artes visuales es verdaderamente intensa: a los programas expositivos mencionados, se suman ferias y bienales; foros de conferencias, cursos y presentaciones de libros; open studios de programas educativos y residencias artísticas. Claro que el caudal de la oferta cobra sentido cuando logra alcanzar a una audiencia cada vez más amplia; a un público tan diverso como el contenido que lo interpela y el interés que lo convoca: público general o especializado, coleccionista, mecenas o aficionados. La necesidad de ampliar la audiencia se presenta más como un desafío que como un problema. Como un desafío común de todos los que participamos activamente del medio del arte contemporáneo. De todos los que creemos en la importancia y valor de su existencia.
  • ¿Sabe usted que podría contribuir con el arte si se animara a ser parte de él? ¿Cómo? Elija la manera más acorde a sus intereses, necesidades y posibilidades. Visite un museo. Compre una obra en una galería de arte. Lea sobre arte contemporáneo. Apoye un proyecto de gestión independiente. Contagie a alguien con su experiencia. Divulgue una exposición que le haya interesado. Invierta en programas culturales con su empresa o inicie una colección corporativa. Sea embajador del medio local en eventos de arte del exterior y colabore con la promoción internacional del arte argentino. Contribuya con experiencias formativas locales e internacionales de los artistas. Siga coleccionando. Sea mecenas de algún museo de la Argentina y colabore con su acervo patrimonial. Hágase amigo de arteBA: http://www.arteba.org/amigo-arteba

Lux Lindner

Artista visual

  • A mi humilde entender (soy soldado raso, no estratega) el mal que aqueja al arte argentino es su prudencia preventiva, su inseguridad ideológica, su sobreadapatación al mercado. Más o menos como quienes piensan en términos  de “ricos gordos” y “pobres flacos”, gran parte de los funcionarios  de nuestro Sistema del Arte (desde el curador en business class  hasta el acuarelista en el Premetro) actúan como si se vendiera muchísima obra a precios  fabulosos siguiendo un protocolo de corrección que guarda ciertos criterios de unanimidad con los de otros sistemas del arte en regiones frías al norte del Ecuador. A partir de esa hipótesis  se genera mucho arte correcto, prudente, que se llevaría muy bien con un tipo de arquitectura que no se hace entre nosotros porque nuestros arquitectos son unos vagos, un arte que mueve más que nada algo en la economía informal y poco en el reino de las ideas, un arte que no amenaza o interfiere con las usinas de idiotez que nos envenenan. Un arte donde se notan las horas de photoshop y el sudor de la autoexplotación, pero luce algo debilucho contenidísticamente (hay unas teorías bárbaras sobre que no hay contenido en nada, pero  me cuesta entrar en ellas).
  • La solución no puede salir en su totalidad del arte mismo, que en sí mismo es otro peón en la lucha por el control de las almas. No basta con darle palmadas al dibujante y decirle “cascoteá con mayor claridad y acidez  al dueño de la 4×4 y si sobrevivís decime cómo te fue”. Se me ocurre que así como hay feriado judicial, debería haber un feriado publicitario e ideológico. Una semana, en el centro mismo del  año, en la que no haya actividad política o publicitaria de ningún tipo. Que verdaderamente no la haya, ¡ese sería el tema! Y en esa semana organizar jornadas de producción ideológica y artística. Algo como una feria donde se realizarán obras que estará prohibido comercializar y serán destruidas al final de la feria. Una especie de endocarnaval de hipótesis que tenga mejores oportunidades de derramar imaginación escéptica sobre la sociedad.

César Abelenda

Director de la galería Pasto, Buenos Aires

  • En Argentina una de las mayores fallas es la falta de conocimiento de muchos funcionarios y empleados aduaneros en materia de arte contemporáneo. Las leyes vigentes son muy antiguas y obligan a hacer trámites burocráticos engorrosos para sacar obras de artistas vivos fuera del país, aún viajando con las obras como equipaje. No existe reglamentación para disciplinas como fotografía y video, y muchas veces tiene que intervenir un despachante de aduana que encarece los costos y demora la salida. En un mercado donde la oportunidad es fundamental, éste es uno de los mayores inconvenientes que tenemos.
  • Este problema se solucionaría eliminando todo trámite aduanero de exportación de obras de arte contemporáneo. Es importante defender el patrimonio y controlar la salida de obras, pero más importante es difundir nuestra cultura atravesando fronteras, exponiendo a nuestros artistas en muestras y ferias en el exterior, hacer intercambios con otros países, y llevar lo que hacemos y pensamos al resto del mundo. Desde Meridiano, la Cámara Argentina de Galerías de Arte Contemporáneo, reclamamos por una Ley de Libre Circulación. Espero se pueda conseguir, sería un gran alivio para los artistas, las galerías y los compradores.

 

Publicado el 26 de marzo de 2017, en Ideas, La Nación. Link: http://www.lanacion.com.ar/1998026-problemas-y-soluciones-en-el-mundo-del-arte-argentino

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2 comentarios en “Problemas (y soluciones) en el mundo del arte argentino

  1. Los comentarios son….realmente ejemplicadores de distintas realidades que se vive en las provincias o interior del país…..como se nos denomina.
    Ahora bien….cómo tedolvemos estas problemáticas desde nuestros lugares de trabajo????

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  2. el problema del arte dice el titulo y solo exponen artistas visuales que soberbia compañeros . titulen mejor y mas justo
    el arte es mas que las artes visuales.

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