Jorge Macchi abre la puerta a 25 años de obsesiones artísticas

Perspectiva, su primera muestra antológica en el país, se inaugura pasado mañana y recorre casi toda su producción en múltiples formatos

Un ventilador colocado en el vértice de dos paredes. Demasiado cerca de la esquina, las aspas raspan el muro y lo horadan con un ruido molesto. Con un extrañamiento similar transcurre el resto de Perspectiva, la muestra antológica que recorre los primeros 25 años de producción de Jorge Macchi, artista argentino con proyección internacional. Entre el asombro y la perplejidad, construcciones sobre mapas, sonidos extraños, cuestionamientos al tiempo y el espacio y juegos de signos y contrarios: una invitación a mirar todo desde otro ángulo.

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Macchi en Still Song (ph: MPZ).

Esta es su cuarta retrospectiva, pero la primera en Argentina, después de las de Francia, Bélgica y Brasil. Su obra está presente en decenas de bienales e integra colecciones clave del mundo del arte contemporáneo como la del MoMA de Nueva York, la Tate Modern de Londres y el Centre Georges Pompidou de París. “Es una perspectiva más que retrospectiva, que suena más terminal. Marcaría la mitad de mi carrera. Veo la muestra y me siento conforme con lo que hice, aunque no da cuenta de todo lo que pasó: todos los altibajos, todas las ridiculeces que a uno de le ocurrió, dudas, caminos que tomé y dejé. Pero lo difícil después de una muestra así, donde se ven los puntos más salientes es aceptar que después hay que volver al momento de duda”, dice.

Macchi es un experimentador, un creador de paradojas y ficciones poéticas y visuales que ha trajinado múltiples formatos: obras sobre papel, videos, pinturas, fotografías e instalaciones. Lo suyo es la alternancia de lenguajes. Macchi sería un “surrealista de laboratorio”, según Inés Katzenstein en uno de los ensayos del catálogo. “Son objetos que no pertenecen a este lugar ni a este tiempo, como apariciones en lugares incómodos”, explica Macchi a la pieza Fan, aquel ventilador inquietante.

Jorge Macchi_Buenos_Aires_Tour_InstalacionMAPAS. Costó reunir en Buenos Aires las 60 piezas exhibidas porque están dispersas en colecciones públicas y privadas de Argentina, España, Portugal y Estados Unidos. Quizás por sus viajes por exposiciones y bienales las operaciones sobre mapas son una de sus obsesiones, y de muestran en la primera sala. Comienza con la extraña cartografía de Buenos Aires Tour, de 2003. De un martillazo se rompió un vidrio sobre un mapa de la ciudad, y el azar marcó 8 líneas que se transformaron en circuitos. Entonces, Macchi recogió objetos y fotografió atracciones efímeras, María Negroni escribió textos y Edgardo Rudnitsky registró sonidos. El golpe fue dado en Monserrat, en el taller de Macchi, donde los tres creadores se encontraban ese día. El mapa, en el Malba, tiene botones para escuchar los sonidos de esas esquinas, como trenes, bocinas y cacerolazos, porque se registraron en plenos 2000. Macchi también ha hecho mapas fantasmales como el planisferio donde la tierra fue reemplazada por océanos y el de Buenos Aires en el que las calles flotan en el aire: “Quedan sólo las nervaduras. La vida desapareció”, sugiere.

MÚSICA. Otra constante son las piezas sonoras azarosas. Pentagramas a base de noticias o cajas de música ejecutadas por el tránsito en una avenida. “La música le da otra dimensión a las cosas, una dimensión abstracta que no se puede definir ni traducir”, dice. Por ejemplo, Música Incidental, 1997, son tres páginas de partituras aparentemente vacías cuelgan de la pared: pero las líneas son textos de noticias sobre accidentes y asesinatos de los diarios. El espacio entre cada una determina las notas de la melodía que se puede escuchar en los auriculares. En El cuarto de las cantantes, un poema de Idea Vilariño es entonado letra a letra por cuatro contantes, formando coros. Los sonidos se emiten desde cuatro vidrios en los que además se proyectan los textos. Otra pieza ¿musical? es From here to eternity, una proyección de dos canales de dos loops del clásico de Hollywood: los pocos segundos en que el título y las palabras the end permanecen en la pantalla. La mezcla de los dos temas de fondo crean una nueva banda sonora caótica.

TIEMPO-ESPACIO. Un reloj se proyecta en una pared, pero la aguja no puede ir más allá de la línea donde comienza el techo. La aguja se clava en las 10.51, e insiste en avanzar. “El reloj juega con los límites de la arquitectura”, señala. Otro reloj se proyecta en un vértice en la videoinstalación XYZ, 2012, y sus agujas coinciden con las líneas de encuentro entre el piso y las paredes. Y un tercero parece el cronómetro de una bomba que hay que desactivar: los números digitales que dan la hora real están formados por fósforos encendidos.

CONTRADICCIONES. Macchi juega a los contrarios. En Hotel, el patrón del empapelado se diluye a la vista como se desvanecería en la oscuridad si estuviera iluminado por la lámpara del centro. Esa luz está apagada, pero no hay oscuridad: la sala reluce. “El pattern se funde en la claridad de la pared”, señala. Still song, 2005, es una de las piezas centrales de la muestra, presentada en la Bienal de Venecia. En una sala pequeña, una bola de espejos hace lo contrario de lo que debiera: “Lo que hay acá es otra inversión: inmovilidad, luz potente y pareja, y todos esos puntos blancos se han transformado en agujeros. Como si en vez de emitir luz se hubiera transformado en un arma mortal”.

Cuerpo sin vida

Cuerpo sin vida

PRENSA. Las páginas de los diarios son una fuente de inspiración. Monoblock, 2003, por ejemplo, parecen edificios calados en papel de diario, pero la operación es más compleja: son los obituarios de La Nación, y lo que faltan son los textos: quedan los recuadros y los signos de fe que los encabezan. El video Víctima serial, 2000, es un texto hecho con un collage de fotografías de palabras de publicidades. Diario íntimo, 2006, está formado por una colección de titulares declaraciones en primera persona (este video también está en formato libro). En Doppelgänger, 2005, hay diez murales con manchas de Rorschach hechas por noticias policiales del diario Crónica, donde dos textos se unen en una misma frase hecha, como cuerpos sin vida, macabro hallazgo, cuerpos en avanzado estado de descomposición. “Me preocupa bastante el espectador y por eso pongo atención en el desarrollo formal de las obras. La entrada al trabajo es esa. La forma es una especie de anzuelo, y no es privativa de las personas que conocen de arte contemporáneo. Produzco por egoísmo puro: hago las cosas que me gustan a mí, pero con el deseo de que esto le llegue a alguien, una pequeña conexión eléctrica”, explica. Desde sus obras, guía al espectador a ver las cosas desde otra perspectiva: “Desde la mía, por lo menos”.

 

 

 

Tres libros

El catálogo de la exposición, con más de 250 páginas, bilingüe español e inglés, es la publicación más exhaustiva sobre la obra de Jorge Macchi hasta la fecha. Incluye una selección de imágenes de sus piezas, ensayos de Inés Katzenstein y de Rodrigo Moura, y una entrevista al artista por Agustín Pérez Rubio. Valor: $480

Diario íntimo es una obra hecha a partir de recortes de periódico. Se trata de una edición especial de coleccionista de 50 ejemplares realizados manualmente. Cada uno incluye un recorte original y lleva la firma del artista. Cuesta 1000 dólares y quedan muy pocos a la venta.

Buenos Aires Tour: Forma parte de la exposición y no está a la venta. La obra propone 8 itinerarios que reproducen la trama de líneas de un vidrio roto sobre el plano de la Ciudad de Buenos Aires. A lo largo de las 8 líneas se han elegido 46 puntos de interés sobre los cuales la guía proporciona información escrita, fotográfica y sonora. El libro Buenos Aires Tour, Editorial Turner, 2004, contiene la guía de cada uno de los 46 puntos del tour a través de los textos de María Negroni y las imágenes de Jorge Macchi. También, un mapa, un CD con todos los materiales encontrados y elaborados para la guía, postales, una plancha de estampillas y reproducciones facsimilares de un cuaderno y un misal encontrados.

  •  Macchi en tres sedes: Jorge Macchi, Perspectiva, del 18 de marzo hasta el 23 de mayo, en Malba, Sala 5, nivel 2. Refracción (2012) se exhibirá en la Sala de Exposiciones de la Universidad Torcuato Di Tella desde el 8 de abril hasta el 3 de junio: vigas apoyadas en la pared que se quiebran a una misma altura, como una huella indeleble de algo que pasó en el pasado. “Un efecto óptico transforma el objeto”, analiza. La segunda instalación es La noche de los museos (2016), un site-specific para el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), que se presentará entre el 15 de abril y el 31 de julio de 2016. “Es una pieza que se relaciona con una que mostré en Colombia: una alfombra con una lámpara caída en el medio”.

CONFERENCIA INAUGURAL: Jorge Macchi en conversación con Agustín Pérez Rubio, 17 de marzo, 18, en el auditorio. Por streaming: http://www.youtube.com/museomalba/live

BIO

  • Estudió arte en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredon y entre 1986 y 1987 formó parte del Grupo de la X. En 1998 participó del Taller de experimentación escénica de la Fundación Antorchas y desarrolló un intenso trabajo como escenógrafo hasta 2005. En 2000 recibió el Premio Banco de la Nación Argentina. En 2001 recibió la John Simon Guggenheim Memorial Foundation Fellowship por el proyecto Buenos Aires Tour.
  • La del Malba es la cuarta muestra monográfica, después de las de CRAC Montbeliard, Francia (2015); el Museo de Arte Contemporáneo SMAK en Gante, Bélgica (2011); Santander Cultural en Porto Alegre, como parte de la Bienal del MERCOSUR (2007).
  • Participó en las Bienales de Liverpool 2012, Sydney 2012, Lyon 2011, Estambul 2011, Auckland 2010, New Orleans 2008, Yokohama 2008, Porto Alegre 2007, San Pablo 2006, Venecia 2005, Praga 2005, San Pablo 2004, Estambul 2003, Porto Alegre 2003, Fortaleza 2002 y La Habana 2000. Representó a Argentina en la Bienal de Venecia 2005 con la obra La ascensión, en colaboración con Edgardo Rudnitzky.
  • Sus obras forman parte de las colecciones del MNBA, MALBA y el MAMBA de Buenos Aires, el MOMA y el Museo del Barrio de Nueva York, la Fondation Daros de Zúrich, la Tate Modern de Londres, el Muhka de Amberes, el SMAK de Gante en Bélgica, el Musac de León en España y el Centre Georges Pompidou de París.

 

macchidiarioPublicado en La Nación, Cultura, 15/3/16. Link: http://www.lanacion.com.ar/1879727-jorge-macchi-abre-la-puerta-a-25-anos-de-obsesiones-artisticas

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