Renata Schussheim: “Me hizo muy bien volver a dibujar”

La cantata es una composición poética de tema profano o religioso, que integra recitados, arias, dúos, coros y otras formas musicales. Esa riqueza, esa misma diversidad tonal, tiene la muestra que estrenó pinturas de Renata Schussheim Mundo Nuevo Gallery Art, treinta dibujos y una serie de objetos. Humor, ironía y diferentes estados de ánimo se suceden en esas escenas de pájaros y mujeres. La artista de pelo siempre rojo y ojos muy azules nunca es una sola: es pintora, dibujante, escultora, ilustradora y una gran diseñadora de vestuario para el teatro y la ópera, además de escenógrafa y estetista de amplio espectro. Lo mismo crea el vestuario de La flauta mágica, de Mozart, para el Teatro Colón, que la escenografía para un show de Charly García.

Tiene anteojos oscuros porque todavía sus ojos están enrojecidos: la noche anterior a esta entrevista se realizó un homenaje a uno de sus maridos de la profesión: el actor, director, bailarín y coreógrafo Jean François Casanovas, fallecido en abril, con el que realizó incontables espectáculos por el mundo. Para la noche en su honor en el Maipo, otra vez diseñó el vestuario para su legendario grupo Caviar. Su otro mariage artístico es con el gran coreógrafo y director de teatro Oscar Araiz. Marido en serio tuvo uno y por poco tiempo, el actor Víctor Laplace. El hijo de ambos, Damián, es quien siempre pone música a sus muestras de arte. “Tenía muchas ganas de tener un chelo. Le muestro los cuadros y él compone”, dice. A Schussheim siempre le hace falta la música: “Pongo música y estoy en casa”.

Renata_Schussheim_Foto

¿Siempre tiene tanta importancia la música en tu vida?

Sí, pero ahora estoy tan sensible que no puedo oír. El otro día puse y la tuve que apagar: es demasiado.  Me emociona tanto que me impide dibujar. Antes dibujaba siempre con música, Laurie Anderson, Goran Bregović, la suite de Bach tocada por Rostropovich, Cesária Évora… pero ahora me toca algún resorte demás. Necesito austeridad, un ambiente más neutro. La música y los olores te ubican en un lugar.

¿Tus amigos son un pilar?

Sí, porque mi familia es muy chiquita, mi hijo y mi primo Jorge. Mi familia cercana está formada por mis amigos, que son muchos. Con Araiz tenemos 40 años de trabajos y amistad, lo mismo con Jean François. También soy muy amiga de María Moreno, que es tan divertida. Nos conocimos en editorial Abril, mi único trabajo en relación de dependencia, durante un año. Fue el único en mi vida. María hacía las notas en la revista 7 días y yo armaba la producción de fotos. Tenemos historias divertidísimas, un trabajo muy libre. Los personajes eran Paco Jamandreu, Lorena Paola… notas maravillosas.

El trabajo te ató solo un año, ¿y los maridos?

¡Casi nada!  Con Víctor habremos estado cuatro años, y hace 45 que nos conocemos. Seguimos siendo buenos amigos, vamos a comer, nos queremos muchísimo y sabemos que contamos el uno con el otro. Tuve después otras relaciones, una de tres años, y después una de siete, que fue más importante. Igual conozco parejas divinas.

¿Qué te gusta hacer cuando no estás trabajando?

Me gusta mucho ir a comer con amigos. La comida es una satisfacción inmediata, la oralidad absoluta. Conversar, y esos programas de encontrarme con la gente que quiero. Viajar en este momento es muy estresante: aeropuertos, controles… Me gusta estar en mi casa, cocinar, tomarme una copita de champagne rosado a las siete de la tarde y brindar à moi-même

¿Cantata?

Es toda obra nueva y estoy muy contenta. Trabajé como una loca. Pensé que iba a ser todo en pequeño formato, pero me compré papeles de 0,80x1m e hice cinco cuadros. Nunca había hecho tan grande, por lo que implican para mí: estar horas y horas obsesivamente con los lápices de colores. Hice objetos también. Quería denominarla con algo relacionado con la música y encontré que cantata tiene una denominación muy amplia: puede ser coro, dúo, trío… La técnica es mixta porque mezclo de todo, lápices, témpera, acrílico, tinta china y lo que se me ocurra.

Nunca faltan los animales.

Hice unas extrañas cabezas de niño loro, cabeza de niño joven y pico de loro. Tiene que ver con la humanización de los animales, una temática que me es cercana. Los animales son una presencia fuerte en mi vida. Tengo dos perros y dos loros. Los perros duermen abajo, los loros viven sueltos arriba. No conviven bien entre ellos: los perros los miran con gran deseo de manducarlos. Me dan mucha alegría. Tengo ahora una perrita nueva, scottish terrier, con un carácter absolutamente encantador. La saludan todos los encargados de la cuadra. Trajo un aire de juventud a toda la casa.

¿En qué estás trabajando ahora?

Tengo un proyecto para Bilbao, una ópera. Y una curaduría y armado de espacio escenográfico para una exposición de artesanías en el Centro Cultural Kirchner, muy interesante. Lo de Bilbao es con contrato firmado hace un año y medio, pero acá las cosas se hacen de hoy para mañana, así que lo del CCK es para ya mismo. Además, ayer entregué los figurines para Don Giovanni, que se verá en el Teatro Colón en principios de abril. Muy divino todo, pero no se sabe cuántos trajes serán hasta que no se defina cuántos son en el coro: es algo que tienen que debatir entre el maestro de música, el maestro del coro y el regisseur.

Dos partos grandes: esta muestra y semejante vestuario…

Yo normalmente hago muchas cosas a la vez. Sólo paro un poco cuando viajo, que son mis vacaciones, porque trabajo en una sola cosa. Y no saco fotos: si no me distraigo y no vivo las cosas por sacar fotos. Se estrenó en Madrid en octubre La Celia, que se vio en el Maipo Cabaret, un espectáculo con el que gané muchísimos premios, que me hicieron muy bien. Ya tiene el cartelito de localidades agotadas. Celia Gámez fue una cantante, actriz y vedette argentina que durante más de cinco décadas fue estrella absoluta en España. Una vedettona de la época de Tita Merello, que tuvo la suerte de cantar en un tren donde había un conocido del Rey, y parece que fue su amante, por lo que su carrera despegó de una manera impresionante. Vestirla fue muy difícil porque el director, Emilio Sagi, me pidió que ella no saliera del escenario. Le hice una especie de body y cuatro chicas la ayudan a cambiarse constantemente, no para de ponerse y sacarse cosas. Calculado como una relojería.

¿Constantemente estás en todos estos mundos?

Y en otros más también… Hay más proyectos que quiero hacer, cuentos que quiero ilustrar. Me hizo muy bien volver a dibujar. Siempre es algo que asienta la locura que uno tiene.

Fue tu primer amor: lo descubriste a los 8 años.

Sí, y tuve unos maestros maravillosos, como Carlos Alonso y Ana Tarsia. Los dibujos de entonces eran muy distintos. No usaba color y era más cándida. Pero cuando fui encontrando mi voz en la plástica, me fui abriendo y perfeccionando dentro de esa vertiente. Hay una manera, un estilo, que se identifica. Incluso hay gente que me dice que iba por la calle y vio un cuadro y supo que era mío (Mundo Nuevo tiene vidriera a la calle). Me parece importante, me gusta eso, tener un lenguaje propio. Ahora que ya colgué la muestra siento que me quedé con ganas de dibujar más. Cuando preparás una muestra, calentaste un poquito y ya tenés que entregar para enmarcar. Tengo ganas de seguir todavía, para ver qué pasa. Vivo siempre en ese equilibro de tareas.

¿La moda nunca te tentó?

Me parece muchísimo más aburrido. En el teatro podés volar. La moda, finalmente, tiene que tener una cierta practicidad. Los desfiles son parecidos al teatro, pero eso no baja, no usás un vestido de desfile para ir al supermercado. Es muy limitada la ropa que se puede vender, porque se tiene que vender. Yo no tengo que vender. Tengo que acompañar a un espectáculo, pero mi campo de acción es mucho más amplio y divertido. Más que el cine, porque tiene un ojo tan cercano, que te lo tenés que creer. En cambio en teatro desde la butaca son otras las cosas que se juegan: ¡puedo hacer un traje con una toalla, que de lejos se ve maravilloso! El HD es tremendo…. como verse en un espejo con aumento todo el tiempo.

La mujer siempre está en tu obra.

Hay mujeres muy fuertes, otras desvaídas… Esta vez me salieron locas de barrio, unos personajes que parecen pájaros: cotorras, pichonas. Tiene humor la exposición, por momentos tiene liviandad, otras veces no.

¿Cómo ves a las mujeres hoy?

Creo que muchas batallas se van ganando, hay grandes cambios favorables, aunque faltan más todavía, porque no está equilibrado en cuanto a puestos de trabajo, responsabilidades y remuneraciones.

¿Te interesa la política?

Tengo ideas y convicciones, pero el mundo de la política no me seduce. Me agobia un poquito. La realidad está muy intensa, y no solo acá. Es un tema global. Estamos tan metidos en una cosa apocalíptica que no tenemos mucha distancia para verla. Pero es tremendamente apocalíptica la realidad que estamos viviendo.

¿Qué pensás de la Argentina?

Pensar, no sé si decirte, pero espero lo mejor con bastante ansiedad.

renataPublicada en Clase, El Cronista, 18/12/15.

Anuncios

2 comentarios en “Renata Schussheim: “Me hizo muy bien volver a dibujar”

  1. Es una nota perfecta. El vocabulario se desliza sin notarse, pero las palabras pesan. Coincido en muchas cosas, mas de lo que quisiera, sera porque los años dejan esa impronta no pedida. Terminaba de mejorar los canteros y la brisa marina me desparramaba las hojas secas. Vine a tomar un descanso y beber algo. cuando entré en este mundo tan propio y ajeno a la vez, querida MAria Paula, que compartes tan generosamente conmigo . Felicitaciones. Las fotos son preciosas. !!!!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s