Distrito de las Artes: el sur de la ciudad va tomando color

A los ya tradicionales hitos de Caminito, el Museo Quinquela Martín y Fundación Proa se sumó, primero, la renovación completa del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba) y el desembarco del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Macba). Luego, se inauguraron talleres, galerías y espacios híbridos. Así, el Distrito de las Artes –que comprende los barrios de La Boca, San Telmo, Barracas y Parque Patricios– se está convirtiendo en un ecosistema de producción y difusión cultural con identidad, una iniciativa que ganó visibilidad y atrajo inversiones desde que allí se instaló la Jefatura de Gobierno porteña.

La transformación comenzó con la puesta en valor, en 2012, de la antigua planta generadora de la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad. En ese palacio de estilo florentino, original de 1916, funciona la Usina del Arte, que alberga uno de los auditorios para música sinfónica con mejor acústica del país. “Desde entonces, varios reductos culturales se han radicado en ese entorno. El primero fue la Casa Cultural Suiza, a la que se fueron sumando Barro, Prisma-kh, el atelier colectivo La Verdi, el Departamento de Multimedia del UNA (en Av. Huergo y Garay) y la reciente confirmación del espacio de arte del Banco Ciudad. Para acompañar esa movida, se realizó la reurbanización del tramo bajo autopista de la avenida Don Pedro de Mendoza, con plazas secas, estacionamientos y bares”, explica Magdalena Ayerra, coordinadora del Distrito de las Artes.

1

“El gran salto será Experiencia Necochea, un proyecto que es muy ambicioso e inédito, que apunta a tomar al arte como herramienta de transformación social, en la zona quizá más insegura del Distrito. En cuatro cuadras de la calle Necochea, famosa por sus cantinas en la década del ‘60 y ‘70, ya empezó la obra pública, se va a mudar una Subcomisaria de la Policía Metropolitana y habrá atelieres, residencias de artistas y tallares de capacitación con rápida salida laboral”, indica.

Por ahí anduvo el artista belga Arne Quinze, que fue convocado por Javier y Matías Goldenberg, del estudio de arquitectura Hermanos Goldenberg, con la idea de emplazar una obra en el revitalizado barrio. En las cercanías ya están, como legítimos pioneros, los teatros Dante y El Galpón de Catalinas, así como los ateliers de los artistas Daniel Vidal, Claudia Aranovich, Jorge Miño, Matilde Marín, Leo Vinci y Marina Dogliotti, entre muchos otros. Cecilia Jure y Martín Melé le pusieron nombre al suyo, LABoca783, y cada tanto lo abren para muestras, charlas, lecturas y proyecciones.

Varias compañías que invierten en la cultura como parte de sus políticas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) desembarcaron en el área con sus fundaciones ad hoc. Es el caso del futuro Espacio de Arte del Banco en una esquina histórica de Caboto y Villafañe y del edificio con valor patrimonial perteneciente a la Fundación Tres Pinos, donde está en marcha el proyecto del Museo de Arte Contemporáneo (Marco), para exhibir su colección privada. Asimismo, Santander Río está trabajando en la creación de una fundación para la promoción del arte a propósito de su anunciado edificio corporativo en la avenida Juan de Garay 125, que se inauguraría en 2017. Y, con diseño del fallecido Clorindo Testa, la Fundación Andreani levantará su Centro de Cultura Viva, un espacio inclusivo, con sede en Pedro de Mendoza 1987, donde, además de exponer su vasta colección, también se celebrarán capacitaciones en oficios, proyecciones de cine, espectáculos teatrales y musicales.

A pasos de Caminito, en un viejo conventillo de chapa, late la galería P.O.P.A. (Lamadrid 882), con un estilo de gestión que se basa en la tendencia internacional de espacios culturales que mutan en organizaciones abiertas, multidisciplinares, híbridas y no comerciales. Algo así es Prisma-KH, una especie de kunsthalle berlinesa o  centro cultural experimental y abierto a la comunidad, dirigido por el ex-galerista Alberto Sendrós. Teatro, cine, performance y artes visuales van alternándose en ese cubo negro que, en rigor, es amarillo y amplio por dentro, donde acaba de inaugurar Un bárbaro en las sierras, de Juan José Cambre; y Cartel cristal, de Rosana Schoijett.

El mismo barrio fue elegido por Nahuel Ortiz Vidal para instalar Barro (Caboto 531), una galería de estética industrial donde ya expusieron los consagrados Marcelo Pombo, Martín Legón y Matías Duville: hasta febrero, se puede visitar Autoamerican, la instalación collage de Alejandra Seeber. Ortiz Vidal es tercera generación de subastadores, y trabajó en la empresa familiar Subastas Roldán desde los 22 años. Lejos del circuito Arroyo, valora  tener vecinos como la Galería Isla Flotante o el taller de un artista como Tomás Espina. “Los sábados son los días más concurridos y de visitas más largas. A esto se le suman las mejoras que los vecinos de siempre están haciendo en los comercios del barrio, como la parrilla de enfrente y la de la vuelta, la inminente primera entrega de lofts en la calle Caboto de Puerto Pampa, y de un supermercado  express a 50 metros. El desembarco del UNA trae una masa de gente joven, estudiantes y afines al medio”, analiza. Vale aclarar que, en obra desde septiembre de 2013, se trata de un proyecto inmobiliario clave, sobre la calle Gaboto, que convertirá un antiguo frigorífico en un complejo de viviendas, oficinas, hotelería, tiendas y ateliers.

la Verdi - ana gallardoA pocas cuadras, la artista Ana Gallardo recuperó una casona centenaria contigua al viejo Teatro Verdi de La Boca, y la refaccionó para hacer talleres de artistas. Trabajan ahí, en La Verdi (Almirante Brown 726), el grupo La Sin Futuro, Carolina Fusilier, Gabriel Chaile y Ramiro Quesada Pons, además de Gallardo, y comparten espacios comunes. Los talleres no tienen costo para los artistas, porque el alquiler se paga mediante la Ley de Mecenazgo. La ley tiene aplicación especial en el Distrito: quienes financian proyectos culturales en esta área quienes pueden ampliar su porcentaje de deducción de Ingresos Brutos de un 2% a un 5% o 10%, según el tipo de contribuyente que sea. En La Verdi contagian su buena suerte invitando a otros artistas a exponer, y abriendo sus puertas para charlas y eventos. De todas formas, soltar un puñado de artistas en una comunidad no la cambia de la noche a la mañana. Así lo entiende Gallardo: “La Boca tiene su vida cultural con  talleres de artistas, centros de arte gestionados por artistas, galerías, lugares multidisciplinarios, desde hace muchos años y funcionan muy bien. Yo me siento totalmente extranjera. No hace un año que estamos allí y verdaderamente cuesta mucho  la interacción entre La Verdi y el barrio. Nuestros visitantes son los mismos de siempre. Esa  movida  barrial y cultural está planteada hace años, cada uno de los espacios que allí están trabaja con mucho esfuerzo y dedicación, no solamente por su proyecto, sino por su barrio. Nosotros llegamos con fuertes identidades propias, y espero que podamos hacer algún intercambio con el barrio, que tiene su propia identidad, fuerte, sólida, hermosa”.

Hacia San Telmo, El Mirador Espacio irradia experimentación audiovisual, desde 2012. Funciona como galería de arte, residencia para artistas, estudio y talleres de arte. Muy cerca está Monte (Defensa 1008), un espacio autogestionado que agrupa desde 2012 los talleres de Guadalupe Miles, Lorena Guillen Vaschetti, Flavia Schuster, Sebastián Camacho, Henrik Malmstrom y Tomás Fracchia, entre otros. Se trata de una casona del siglo XIX, declarada patrimonio histórico, que cobró nueva vida con las obras de sus residentes, sus días de puertas abiertas y los talleres que ofrecen. Están también la autogestionada galería Sputnik (Dr Enrique Finochietto 545) y el proyecto del Más Acá Club Cultural (Av. Caseros 514), que pretende restaurar un petit hotel centenario para convertirlo en un espacio chic destinado al cruce de artes. En Isla Flotante (Av. Pedro de Mendoza 1561), espacio autogestionado que sirve de vivienda, taller, sala de exhibiciones y lugar de fiestas y encuentros, se puede ver Las cosas amantes, exposición de Mariela Scafati y Ariadna Pastorini. En una antigua casona de dos plantas construida a finales del siglo XIX, Caffarena 86 funciona como casa y taller, y está totalmente intervenida por los mejores exponentes del graffiti local.

Durante octubre, en la Residencia de Arte en Buenos Aires de URRA –proyecto de la Fundación Veria, creado y dirigido por la gestora cultural Melina Berkenwald desde 2010–, quince artistas visuales provenientes de distintas partes del mundo, vivieron y trabajaron en San Telmo. Los talleres funcionaron en  Casa Zur, una casa de San Telmo y se alojaron en el complejo de aparts Mundo Bolivar. Permanecen dos artistas en San Telmo por dos meses más: por el intercambio con Basilea-Atelier Mondial está la artista Monika Dillier, y del intercambio con Londres-Gasworks,  Christian Newby. Urra inaugurará pronto su primera sede estable en Tigre, después de seis años de actividades en la ciudad, mientras busca una casona por la Boca. “Nos gustaría estar en el Distrito de las Artes con una sede fija en Ciudad”,   dice la directora, Melina Berkenwald.

Otro enjambre de artistas es el edificio Central Park (California 2080), pintado con los colores de Pérez Celiz, donde trabajan Ana Candioti, Marino Santa María, Carlos Gómez Centurión, Marcos López, Mondongo, Antonio Seguí y Eugenio Zanetti, entre muchos otros. Su estudio abierto, en noviembre, convocó a multitudes.

calle Lanín

calle Lanín

A todo ello se suma el arte en la calle misma. Se rumorea que ya están por instalarse las intervenciones urbanas ganadoras de BA Sitio Específico, el concurso lanzado por el Gobierno de la Ciudad que premió con $ 250 mil a cinco proyectos –tres destinados a la zona sur– que deberían haber sido emplazados en la vía pública a fines de 2013. Por ahora, solo se instalaron los paréntesis gigantes de Horacio Zabala en el Microcentro, concretamente en la calle Florida. Según lo pautado, en Benito Pérez Galdós, entre Ministro Brin y la autopista Buenos Aires-La Plata (Distrito de las Artes) se lucirá Escritura: cartografía de los devenires, 7 megacarteles de neón firmados por Gabriela Golder y Mariela Yeregui que se montarán sobre las fachadas de los edificios más emblemáticos de esa avenida arbolada; en el bulevar Iriarte, en Barracas (Distrito de Diseño), espera su turno ¡Metegoooooooooool!, de Horacio Gallo, una mesa de un metro (ancho) por 10 (largo) y 80 centímetros (alto) en hormigón armado en la cual las figuras de los jugadores, a escala real, tendrán las características físicas y la ropa de los vecinos que hayan sido seleccionados para el partido inaugural; y, en la rotonda central de Parque de los Patricios (Distrito Tecnológico), cortará cintas Carrousel, de Gaspar Libedinsky, una calesita de 6 metros de altura donde los caballitos de madera serán reemplazados por bicicletas, que gira a pedal.

Diseñadores, artistas y arquitectos están pensando intervenciones para el Bajo Autopista de 9 de Julio Sur e Iriarte. Cielorrasos, frentes, vigas y columnas suman casi 1500 metros cuadrados listos para ser intervenidos. Bajo un puente cercano, los artistas callejeros Jaz y Pastel crearon un mural a cuatro manos: una procesión de hombres-bestia de Jaz camina sobre las flores de Pastel. Alfredo Segatori estrenó este año El regreso de Quinquela, en Pedro de Mendoza y San Antonio, Barracas, que con 2000 metros cuadrados superó el metraje del actual récord Guinness que estaba en manos de un artista mexicano con un mural de 1650 metros cuadrados en el Centro Internacional de Convenciones de Mazatlán. Muy cerca está la calle Lanín, con sus características casitas de frentes intervenidos por Marino Santa María, a la que hace poco se sumó un museo a cielo abierto.

2

En Barracas, está el Centro Metropolitano de Diseño (Algarrobo 1041), antiguo Mercado del Pescado donde hoy funciona el centro servicios del Distrito de Diseño, con escuelas de oficios, incubadora de empresas de diseño y otra de talleres textiles, aulas y espacios para talleres y laboratorios, una librería especializada en diseño. Y también Fundación Lebensohn (General Hornos 238), con muestras y talleres.

MOVIL_Saga candado_Nicolás Sarmiento_6_Foto Ignacio Iasparra (1)

Saga candado de Nicolás Sarmiento en Móvil (Ph: Ignacio Iasparra).

La transformación se extiende hacia Parque Patricios, donde la nueva jefatura del Gobierno de la Ciudad instaló su nave insignia, un edificio que se puede leer como una pieza de arte contemporáneo, diseñado por el celebérrimo arquitecto británico Norman Foster. Por ahí está Móvil (Iguazú 451), que funciona dentro de Chela, una ex fábrica que hoy es centro autogestionado de experimentación en arte, tecnología y comunidad. Ahora se puede ver ahí Saga candado, instalación pictórica de Nicolás Sarmiento. “Para Móvil es un objetivo muy importante vincularse con su barrio y desde nuestra apertura estamos trabajando en eso, porque parte de nuestra propuesta tiene que ver con intentar familiarizar a todos los públicos con el arte contemporáneo mediante experiencias de sociabilización, reflexión, juego y diálogo. Organizamos, entre otras actividades, talleres gratuitos para chicos que llamamos Meriendas Móvil, abiertas al público y las anunciamos con volantes por Parque Patricios. Los visitantes pudieron pintar junto al artista Joaquín Boz o participar en las actividades que giraron en torno a la muestra performática de Mercedes Azpilicueta. Un grupo de adolescentes fue invitado por Tomás Maglione a formar parte de una batalla de rap. Este año reforzamos el vínculo con las escuelas de la zona, los distintos centros sociales e incluso los hospitales, también con las distintas empresas u organizaciones que están comenzando a habitar el barrio. Queremos que todos sepan que a unas pocas cuadras, y con sólo tocar el timbre, pueden encontrar una sala abierta a todos para compartir la propuesta y mirada de un artista”, invita Alejandra Aguado, una de las directoras.

Ese es el nuevo espíritu arty de los barrios más antiguos de la ciudad: intercambio e interacción para potenciar las experiencias artísticas como parte del paisaje cotidiano de sus vecinos.

 

BENEFICIOS: Quienes realicen actividades culturales en el Distrito Sur gozan de un área libre de impuestos locales (ingresos brutos, ABL, Sellos y Derechos de Delineación y Construcciones) por diez años. Además, quienes desarrollan infraestructura artística en la zona, obtienen un pago a cuenta de Ingresos Brutos equivalente al 25% de lo invertido. Y si además recuperan inmuebles de valor patrimonial, amplían el beneficio a un 35% de lo invertido.

MASTER PLAN: Mayor accesibilidad, seguridad, iluminación y equipamiento del espacio público figuran en la agenda inmediata del Distrito de las Artes. Para los próximos 15 años, el gobierno porteño estima: 25 mil puestos de trabajo en el sector, 20 espacios culturales de envergadura y 180 de mediana y pequeña escala, ingresos adicionales por turismo por $ 16.200 millones.

Publicada en Clase, la revista de El Cronista, 18/12/15.

Anuncios

2 comentarios en “Distrito de las Artes: el sur de la ciudad va tomando color

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s