En Rosario, el arte es un río caudaloso y sin orillas

De cara a su río, Rosario celebra la undécima Semana del Arte Rosario (SAR 11), Vías fluviales, que hasta el sábado próximo interviene el espacio público con instalaciones en plazas, fuentes, museos, bibliotecas y delegaciones públicas.  Participativa y abierta, suma galerías y espacios autogestionados, con muestras, instalaciones, una subasta, recorridos, un día de pesca y una gran fiesta. “El arte contemporáneo tiene mucho que ver con el espacio urbano. Queremos llevar el arte a todos los rincones de la ciudad”, dice Roberto Echen, curador de la SAR, organizada por la Secretaría de Cultura de la ciudad.

Todo tiene que ver con el agua que fluye. La costa del balneario La Florida estaba llena de domingueantes cuando pasó por el Paraná una flota de barquitos con consignas y dibujos en sus velas. Así comenzó el domingo la SAR 11, con la obra de Pauline Fondevila, artista y navegante oriunda de Normandía que, secundada por seis pasantes de la Escuela de Bellas Artes de la UNR, intervino doce óptimis timoneados por alumnos de clubes náuticos para dar vida a La promesa del río. La obra se estrenó en 2010 con 42 velas en el mar de Francia, y fue adaptada al río, al español y a Rosario, con frases de canciones de este contexto cultural y emocional, como Corazón valiente y Lejana tierra mía. “La ambición era intervenir el paisaje con una manifestación de niños como futuros habitantes del mundo”, dice la artista.

En el río corre también la historia. En el Parque Nacional a la Bandera, las artistas Lila Siegrist y Eugenia Calvo evocaron un primer monumento, con la placa y grabado Fuerzas Naturales. Recuerdan un monolito de más de ocho metros erigido en 1873 en la isla El Espinillo, que por un mal cálculo cinco años más tarde fue arrasado por una gran creciente. “Nunca bajaron buzos a verificarlo, y apenas quedó registro en libros y diarios. Tampoco se concretó el monumento que iba a instalarse enfrente por problemas burocráticos. Habiendo dos proyectos, por muchos años no hubo monumento”, explica Siegrist. “El monumento le pertenece al río. Está ahí. Para leer la placa hay que dar la espalda al monumento actual y mirar el río”, dice Calvo. “Tiene que ver con la falta de cimientos de la cosas y cómo se calcula todo mal, para que el relato sea dudoso. Acá el agua y el barro borran todo. Derriten el paisaje y la memoria. Rosario tiene orígenes inciertos, no tiene fecha de fundación y no hay tradición donde anclarse”, analiza Siegrist.

El barro, en cambio, es memoria para el artista Andrés Paredes. Trajo 700 kilos de tierra mojada de la costa de Santa Ana, de su Misiones natal, para amasarla junto con la que recolectó en la barranca rosarina. “Es un encuentro del Paraná Alto y Bajo”, explica. Así modeló un colchón de barro para un mandala calado en papel de diez metros de diámetro referido al agua y una serie de cuevas donde se transporta al mundo de sus memorias o nuestros sueños: hay olor a rosas, aire húmedo, ruido de lluvia, cuarzos, cráneos y mariposas. “Son paisajes interiores y exteriores, que juegan con los sentidos. Una arqueología de los recuerdos”, dice. En el CEC, curado por Echen, se exhiben las velas de Fondevila y el video de Esteban Alvarez, Proyecto Económico por una economía más justa (se puede ver acá: https://vimeo.com/34866401).

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El agua pasa lenta y se escucha un murmullo de pájaros en Islote, un video de Laura Glusman que se proyectará el viernes en la fachada del diario La Capital. La cámara de esta artista sensible al río y sus islas deja entrever un misterio de ramas y animales. El mismo juego contemplativo propone su intervención en el Parque Regional Sur, Un lugar para mirar, que es un gran mirador de madera reciclada con vista a las Quebradas del Saladillo, un paisaje natural de postal, pero muy relegado de la ciudad. “La idea es que la gente se sienta cómoda y observe. Y si quiere, que saque una foto. El paisaje nunca es el mismo… y lo llevamos adentro”, explica.

“De pronto sentí el río en mí, / corría en mí / con sus orillas trémulas de señas, / con sus hondos reflejos apenas estrellados”, escribe Juan L. Ortiz, poeta de este cauce, que tendrá un homenaje multimedia. “Somos un núcleo de seis organizadores, pero está buenísima la cantidad de gente que se suma con propuestas”, dice Echen. Las galerías entran al calendario con muestras como la de fotografías del Paraná de Nicolás Buraczock y el barco de Pablo Rivoire en pasaje PAN, pinturas de Inés Beninca en Espiria, piezas de arte y diseño en Estudio G, y en Embrujo, Daniel García presentó un libro y exhibe pinturas. “El afluente es hacia otro río, no hacia el mar. Acá es hacia el río del artesano, del abuelo, del tronco más dulce, o de Rosario con su caudaloso Paraná”, dice el artista Gabriel Baggio que presenta Afluente, esculturas, en Richieri.

“El arte está saliendo a flote”, reflexiona Wladimir Ojeda, que convirtió en piletas olímpicas las fuentes de Plaza Sarmiento y Plaza Urquiza, con mambrullos, andariveles y guardavidas profesionales, como él mismo. Los artistas son sus propios gestores y adoptan la multifunción. En la fuente de Pellegrini y Ovidio Lagos, intentan crecer unos nenúfares, homenaje a Monet. “A veces el arte pasa por estos cruces que ponen a la disciplina en conflicto. El arte puede conquistar cualquier territorio y hay que construir en la diversidad”, dice Georgina Ricci, que participa como artista en dos muestras, es editora reconocida y DJ para los amigos. “El mercado está en formación y está bueno que mostremos las variantes”, dice Virginia Negri, poeta, artista, directora del espacio Embrujo y curadora de una muestra en el MACRO.

“Al principio no vendía nada, pero en los últimos años se afianzaron las ventas”, reconoce el galerista Diego Obligado. “La remamos”, reconoce Echen. Con la idea de estimular la compra de arte, la subasta La Fugaz  se realizaba anoche en el Museo Castagnino con 40 obras de 9 galerías y cinco remos intervenidos, con valores de entre 1000 y 10.000 pesos. “En los últimos años se vendió el 70 por ciento de las obras”, dice. Es a beneficio del mercado del arte, chico y bastante quieto, y un diez por ciento se destinará a la escuela flotante Francisco Ramírez, que vadea en el Paraná sobre una balsa siguiendo a las familias de pescadores y cazadores de nutrias. Había gran expectativa por obras de artistas como Román Vitali, Juan Grela, Fabiana Imola, Max Cachimba, Sandro Pereira, Eduardo Serón, Mariana Tellería y muchos rosarinos jóvenes, obras que se compran a ciegas y un rematador a tono, César Moreno. La obra del juego El Enmascarado, un artista incógnita que se va develando a medida en que sube la puja, llegó a cifra récord, 28.000 pesos, cuando se supo quién era la autora: Nicola Costantino.

“Intentamos instalar el pensamiento y el deseo de la compra de arte desde un lugar lejano a la solemnidad y muy cerca del juego y el disfrute”. Con ese mismo ánimo, las actividades terminan el sábado con un día de pesca con artistas, con la oportuna banda de sonido de El Cornalito. La idea es compartir la tarde viendo el agua pasar, y conversar, intercambiar, estar juntos e inspirarse. El arte es un buen motivo.

 

DÍA POR DÍA

Miércoles. Libros intervenidos y selfies: En la Biblioteca Alfonsina Storni, el Colectivo El Imperio y la Libélula y Taller de estampa manual Primera Impresión intervienen una serie de títulos relacionados con el río. Se inaugura Un lugar para mirar, miradores de Laura Glusman en Parque Regional Sur, con vistas a las Quebradas del Saladillo donde “hacer la foto”. En el museo de La Capital, se proyecta el film Voluptas dolendi-i gesti del Caravaggio, de Francesco Vitali. A las 19.30 toca Leo García y se inauguran muestras en el CEC.

Jueves. Juanele: en la Plaza Pringles habrá un desfile, proyección de imágenes y poemas sonoros referidos a la obra del poeta Juan L. Ortiz. También, inaugura Atracción Nómade en Casa / Espacio en obra, con artistas de cuatro provincias.

Viernes. Noche de los Museos: Hasta la medianoche, puertas abiertas en nueve museos y el espacio CEC, donde habrá un recital de Vinilo Café. Se pueden recorrer en tranvía. En Richieri, inaugura la muestra Afluente, de Gabriel Baggio. Sobre la fachada del edificio del Diario La Capital se proyectará Islote, obra de Laura Glusman.

Sábado. Pesca y fiesta: el día arranca con taller de hilados con Roberta Valencia Muñoz, en su muestra Awasunchis, en Biblioteca Estrada. Sigue al mediodía en Costa Alta con un día de pesca con artistas (Verónica Gómez, Román Vitali, Fabiana Imola, Eugenia Calvo). La semana termina cerca de la medianoche, con una fiesta en la explanada y túnel del MACRo con intervenciones de arte digital del festival Robot.

Agenda completa: http://www.rosariocultura.gob.ar/agenda/11sar-semana-del-arte-rosario-2015

IMG-20151007-04392Publicado en La Nación, Cultura, 7/10/15. Link: http://www.lanacion.com.ar/1834291-en-rosario-el-arte-es-un-rio-caudaloso-y-sin-orillas

 

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