El Método Abraham (Gabo Ferro y Emilio García Wehbi)

Con permiso de los autores de  LENGUA ∞ MADRE, Gabo Ferro y Emilio García Wehbi, comparto un pasaje de la performance  que, mediante el cruce de disciplinas, intenta acercarse a ciertos aspectos de la poética y la psíquis de Antonin Artaud, que se presentó en el Centro de Arte Experimental UNSAM el 5 y 6 de junio de 2015. Se trata del Método Abraham, que para quienes vivimos la Bienal de Performance a fondo y nos fanatizamos con Marina Abramovic, es una saludable parodia. LENGUA ∞ MADRE es “un retablo contemporáneo compuesto por palabras huérfanas como niños guachos; cuerpos disciplinados por la mecánica del orden que buscan su liberación por medio de la antropofagia; apuntes escolares sometidos a psicodiagnósticos; músicas que hallan su sonido perdido a través de Henry Purcell; animales sacrificados en nombre del Padre, entre otros”. Hay que entender el pasaje en ese contexto.

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CONTRAMANIFIESTO DEL MÉTODO ABRAHAM (para sacrificar a corderos dóciles), por Gabo Ferro y Emilio García Wehbi.

La conducta del artista en relación con su vida y su muerte:

Un artista no debe mentirse a sí mismo, pero sí a otros.
Un artista no debe hacer concesiones consigo mismo, sólo con el mercado del arte.
Un artista no debe hacer de sí mismo un ídolo, sino dejar que otros lo hagan por uno.
Un artista no debe tener un Instituto.
Un artista no debe tener un Instituto.
Un artista no debe tener un Instituto.
Un artista no debe ser un hipócrita y mucho menos, engañar a los demás.

Un artista debe sufrir, pero que mejor que sufrir en su propio Instituto diseñado según las últimas tendencias del estilo arquitectónico por los arquitectos más caros del momento.
Del sufrimiento (de los otros) surge el mejor trabajo.
El sufrimiento (de los otros) trae transformación.
A través del sufrimiento (de los otros) el artista trasciende su espíritu.
Un artista deber mirar profunda pero disimuladamente dentro de su bolsillo en busca de inspiración.
Cuanto más profundo mire dentro de su bolsillo, más universal se vuelve.
Como el dólar.

Un artista no debe tener un Instituto.
Un artista no debe tener un Instituto.
Un artista no debe tener un Instituto.
Un artista no debe ser un hipócrita y mucho menos, engañar a los demás.
Especialmente a los que confían en él.

Un artista debe evitar ir al taller todos los días. Mejor que lo hagan sus asistentes, que son los que trabajan.
Un artista debe tener muchos asistentes pero no pagarle a ninguno, porque es muy costoso para un artista vivir bien y tener un Instituto. Un artista debe vivir de la plusvalía generadas por sus asistentes ad honorem.

Un artista debe enamorarse perdidamente de otro artista para abandonarlo por un cajero del banco Provincia o una cajera del Banco Nación. Da lo mismo el género pero no la casa. Vivir la experiencia. Irse ahora por los CEOs o los gerentes de los bancos privados. En estos campos el objetivo del artista es tan solo lustrar a los que ha enamorado. Producir obra, obra que brille para que lustre.

Las posesiones de un artista.
Parece que los monjes budistas aconsejan tener sólo nueve posesiones en la vida:

1 prenda de vestir para el verano,
1 prenda para el invierno,
1 par de zapatos,
1 bol para comida,
1 mosquitero,
1 libro de oraciones,
1 paraguas,
1 manta donde dormir
y 1 Instituto.

Un artista no debe tener un Instituto.
Un artista no debe tener un Instituto.
Un artista no debe tener un Instituto.
Un artista no debe tener un Instituto.

Un artista debe ser consciente de su propia mortalidad.
El funeral no es la última obra de un artista antes de su partida. El funeral no es la última obra de un artista antes de su partida. El funeral no es la última obra de un artista antes de su partida. Un artista no debe dejar instrucciones antes de su funeral para que todo se haga según su voluntad pues su cuerpo y su obra lo sobrevivirán y seguirán su curso propio ya sin contar con la omnipotencia y prepotencia del artista.

La relación del artista con el suicidio:
¿El suicidio es un delito contra la vida?
A veces la vida de un artista es vivida como un delito contra la vida misma.
Paradójicamente ese artista seguro que no se suicida.
Otros artistas pueden suicidarse.
Otros artistas pueden suicidarse.
Otros artistas pueden suicidarse.
Porque el suicidio es el último acto de libertad. Y no es un delito, sino un acto de libertad que no comprenden aquellos artistas que prohíben el suicidio y viven delictivamente.

Porque contar lentejas debería ser considerado un delito.
Porque contar lentejas debería ser considerado un delito.
Porque contar granos de arroz debería ser considerado un delito.
Porque contar granos de arroz debería ser considerado un delito.

También es importante recordar que muchos artistas están muertos antes de su muerte física.
A veces, los artistas son sólo animales embalsamados.
A veces, los artistas son sólo animales embalsamados.

Un artista no debería estar orgulloso de tener un instituto.
Porque un artista en una institución es un artista muerto.
Aunque parezca vivo.
Por eso a veces, los artistas son sólo animales embalsamados.
A veces, los artistas son sólo animales embalsamados.

……..

Hay que decir que el Manifiesto de la vida de un artista, leído por Marina Abramovic durante la BP.15 Bienal de Performance (Buenos Aires, Centro de Arte Contemporáneo de la UNSAM, 27 de abril de 2015) fue profundamente conmovedor y acá se la puede ver y escuchar:

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