Amalia Pica y una metáfora sociopolítica

Caminar como hormigas con sillas y bancos en la cabeza. Seguir la fila. Formar un círculo. Desarmarlo. Ésa fue la consigna que siguieron los participantes que ayer integraron en la Plaza del Congreso la performanceAsamble, de la artista Amalia Pica, auspiciada por el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, su provincia. Su idea era materializar una asamblea, un círculo que no terminaba nunca de cerrar, porque cuando estaba por sentarse el último caminante, el primero se paraba y llevaba el grupo a otra parte, para volver a empezar.

El miedo a equivocarse se hace realidad, pero por suerte era sólo un ensayo. Cuando comienza la acción, la concentración viene sola y camino detrás de Julia, la infiltrada que conoce el recorrido y guía al grupo como Pica lo pensó. Se forma el primer círculo, cada uno en la silla que trajo: hay playeras, de diseño, banquitos rústicos y algunas thonet, que representan a sus dueños (en esta asamblea hay gente de todas las edades y gustos). El segundo círculo cierra casi perfecto, pese al miedo de no delinear bien la figura geométrica. En la tercera vuelta, lo logramos una vez más. El momento en que nos miramos sentados en ronda dura un poco más y hay tiempo de levantar la vista al Congreso, del que somos una metáfora visual. Llegan los ruidos de la plaza a darle vida a esta idea de sociedad: ladra algún perro, se oye la risa de algunos chicos y de lejos suena un saxo melancólico. Podríamos quedarnos un buen rato, pero no. La performance termina con nuestra retirada, los bancos en la cabeza, fila india hasta perdernos más allá. Fin del rito, que puede leerse como una metáfora con color social y político. O como poesía en acción.

Pica mira desde afuera para no perder detalle. Al final, se la ve satisfecha: “Fue muy emocionante. Uno tiene una imagen en la cabeza, pero la experiencia es mucho más emotiva. También me gusta que la gente participe, porque le das la batuta al otro. Que se involucren y quieran hacer mi idea posible es muy lindo. El objetivo era representar un proceso constante de autoconvocatoria”.

La artista, radicada en Londres y con exitosa carrera internacional, suele trabajar con figuras geométricas. “La forma tiene un potencial, desde las formas arquitectónicas o pictóricas hasta las formas de organizaciones sociales. Nos hablan, nos juntan o separan. Explorar el costado formal de las cosas es parte de mi trabajo”, explica.

Pica remite con su performance a la más primigenia democracia. La Bienal de Performance nos viene agitando en una marejada de emociones. Nos hemos concentrado con Marina Abramovic. Hemos entrado en la intimidad de la casa de Fernando Rubio. Nos emocionamos con Laurie Anderson y nos hermanamos a la distancia con Tania Bruguera. Hemos tomado partido por Sophie Calle. Gabriel Baggio nos hizo añorar los viejos oficios. Fuimos Eva Perón por un minuto gracias a Martín Sastre. Jugamos el juego de Mariana Obersztern. Ahora disfrutamos de Mondongo. O vemos nuestro reflejo en la obra de Provisorio Permanente. Hoy viviremos la magia de Liu Bolin. Escucharemos la voz de Marilú Marini. Y falta todavía más. Hay algo que agradecer a la BP.15: cuando pasen estos casi dos meses, ya no seremos los mismos.

Publicado en La Nación Cultura. Domingo 31 de mayo de 2015 | Publicado en edición impresa. Link: http://www.lanacion.com.ar/1797486-una-metafora-social-y-politicamondongo-y-su-otra-manera-de-sentir-el-arte

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