Soledad Twombly: “Soy inmigrante en todos lados”.

Multicultural. Es argentina pero se crió en Italia y se formó en Estados Unidos. Desde Roma, viste a mujeres de todo el mundo con piezas únicas, hechas con géneros de todas las culturas.

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Soledad Twombly nació en Argentina, pero desde hace 30 años vive en el exterior. Se formó en modas en Nueva York y en Italia, y cose su propia ropa desde la niñez. Diseñó para grandes marcas internacionales, pero hace tiempo que dedica su energía a su propia línea, Sole, conocida en varias latitudes –norte, sobre todo– por la riqueza de los géneros con los que confecciona piezas únicas. Tiene casa en José Ignacio y vende allí sus creaciones en la boutique Mutate. En Buenos Aires, diseña desde hace cuatro temporadas una colección cápsula en Tramando.

–¿Qué caminos te han llevado a Roma?

–La increíble belleza de esta ciudad con las obras arquitectónicas más sublimes y una luminosidad incomparable. Hace que lo cotidiano sea único y bello. Cuando era chiquita vine con mi familia a vivir a Italia. Después volví a la Argentina e hice el secundario ahí, pero siempre me quedé con ganas de volver a Italia, porque la infancia te marca mucho. A los 18 participé en el primer concurso de Alpargatas y me fui a estudiar a Milán. Cualquier lugar en donde estén mis afectos se convierte en mi casa. Tengo puntos de venta en varios países, durante muchos años viví en Nueva York, pero desde el año 99 el lugar donde pasa todo es aquí, en la Vía Gregoriana. Vivo en el siglo XVI,  rodeada de muebles y objetos bellos de todas las épocas que fui juntando despacio. A cada uno le doy su espacio, su presencia.

VERDE Collection Afghani

–¿Tu sello?

–Me gusta mezclar épocas. Y busco lo único. Mis prendas son objetos, duran toda la vida, nunca van a envejecer. Te hartás de usarlo, lo doblás y lo ponés sobre un sillón, y queda divino.  No hago ropa étnica, sino contemporánea y muy sensual. Por ejemplo, un saco de corte moderno está confeccionado en terciopelo de seda de los años ‘20. Mi pieza de culto o como dicen los americanos my signature piece: una chaqueta de inspiración persa que me resuelve cualquier ocasión. Queda bien con jeans o con enormes pantalones de seda.

–¿Cómo fue tu descubrimiento de la moda?

–Ya a los diez años me hacía mi propia ropa. Compraba enteritos de trabajo, los cortaba y armaba de vuelta. De los pantalones hacía polleras, de las polleras hacía vestidos… Siempre fui muy manual. Pero me impactaron los ’80 en Nueva York, con los iconos de la música, el arte contemporáneo y las mujeres ejecutivas que se independizaban, tomaban puestos importantes en las empresas y empezaban a buscar un estilo personal.

–¿Cuál es tu mayor influencia?DIPINTO CON CORNICIE

–Unos padres muy cultos, que me inculcaron la música, el cine, el teatro, la literatura. Un lujo. Me enseñaron desde muy chiquita varios idiomas, a leer, a tejer, bordar, coser. Es una lástima que eso se esté perdiendo. En Estados Unidos, las clientas ¡me mandaban los paquetes por DHL para que les cosiera los botones que se les caían!

–¿Qué influencia tiene la ropa en la vida?

–Intento que las mujeres se vistan para ellas mismas, que se sientan felices de ser como son, potenciando su cuerpo y su espíritu. Quizá por eso a mí me gusta tanto la mezcla de culturas en el vestir: porque soy inmigrante en todos lados. Tengo un montón de países adentro mío.

–¿Cómo es hacer una colección a cuatro manos a la distancia?

–Fue una idea de Alexandra de Royere, que es francesa y tiene un gusto excepcional, y me propuso junto a Martín Churba hacer una colección cápsula transatlántica. Tramando tiene un excelente equipo de Diseño y nos mandamos correspondencia y viajamos.

–Con tantos viajes, serás buena haciendo valijas.

–Soy experta en hacer valijas minúsculas con la posibilidad de armar varios looks. Siempre accesorios. Varias prendas que combinen entre sí. Y me compro cosas en todos lados, de otros diseñadores. El total look es la cosa más antigua que hay, es el avance del no estilo.  Nunca despacho el equipaje. Me gusta la ropa que puede ser cómoda, sensual y elegante al mismo tiempo, de día o de noche. En fin, me gusta estar preparada para cualquier ocasión. ¡Nunca se sabe qué pasará dentro de un rato! Todos tenemos problemas, el glamour es lograr que esto no se note.

–También trabajas como decoradora. ¿Cuál es tu estilo?

Tengo un cuadro contemporáneo con el marco del siglo XV resume mi gusto: lo contemporáneo que renueva y enriquece aún más lo antiguo; ninguno predomina al otro. Claro que hay muchos textiles, y en general, los muebles están contra la pared, porque me gusta recrear una pista de baile. Nunca nada oblicuo, sólo los pianos. Cuando viajo siempre agrego algún que otro toque estético en los hoteles: si hay una colcha inmunda la saco y tiro un chal; si las cortinas son horribles, les pongo una linda faja o les cuelgo mis vestidos para no verlas; o saco las reproducciones espantosas y cuelgo mis collares. Prefiero algo muy humilde pero auténtico. Mucho mejor una rama de pino que una flor cachuda de plástico.

Museo Texitl

GIALLO Textile 2

“Nunca me desprendo  de mi colección de textiles recolectados por todo el mundo a lo largo de mi carrera. Siempre llevo algunos en mi valija. Y donde viajo, compro: en Turquía, lana de camello; en Jujuy, alpaca; en Asia, ikat y suzane. Mi idea es tener algún día un museo textil”, cuenta.

IMG-20140717-01864Publicado en La Nación, Moda&Belleza, 17-7-14.

 

Fotos: Alessandro Vasari

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