Rubén Grau y la educación

Delantales escolares de plomo, de tiza, de ramas, de fieltros de borrador, de jabón blanco Federal y el clásico blanco, pero volador. Cuadros hechos en pizarrones y campanas con ojos. El artista plástico argentino Rubén Grau expresa así una reflexión sobre el manejo de la educación, en la instalación “¿Dónde?”, que se puede visitar en el Centro Cultural Borges.

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La muestra, que representó a la Argentina en el Festival Internacional de Arte  realizado en Medellín, Colombia, en 1997, y que nunca se había presentado en el país, fue motivada por una frase del poeta Thomas Stearns Eliot, que está escrita con tiza en las paredes de fondo de los curiosos delantales: “¿Dónde está la sabiduría que perdimos en conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que perdimos en información?”.
La pregunta se repite en cada uno de los seis objetos que componen la instalación. Un delantal hecho de láminas de plomo exhibe irónico un cartel en la espalda que dice “Frágil”. Se trata de la Educación en el Poder, del dogmatismo, explica Grau: “Un grupo impone una visión hegemónica por sobre una visión más holística del conocimiento”.
La Educación en el Olvido está representada en un delantal hecho con fieltros de borrador, unidos con hilo sisal y fijados con gotas de lacre. Lo adornan dibujos de culturas americanas, africanas y siberianas. Un poema de Antonin Artuad, desde la pared opuesta, llama a buscar el conocimiento borrado de la historia, el conocimiento de los derrotados.
Le sigue un chaleco de fuerza hecho todo de tizas. Adentro, dibujos infantiles que Grau logró con la mano izquierda. Es el delantal de la Educación en la Represión y la explicación la da otro poema Artaud: “Los niños y los locos son las víctimas individuales por excelencia de la dictadura social”.
Más allá, 60 jabones blancos unidos con pasta de jabón e hilo de nailón, forman otro guardapolvo, el de la Educación en la Culpa. Grau critica ahí la rigurosa educación moral impartida por años en las escuelas, con sus atormentadores prejuicios y pecados.
Los restantes símbolos artísticos que componen la exposición, ya no señalan la dominación en la educación, sino el revés que Grau vislumbra. La Educación en la Poética, como conocimiento por intuición intelectual viene a dar respuesta a las preguntas de Eliot.
Su símbolo artístico es un delantal compuesto con ramas, flores, hojas, carozos de frutas y trozos de árboles, unidos con cera virgen. Con mucho trabajo artesanal, Grau le dio apariencia de nido.
La Educación en la Libertad culmina la obra, con un guardapolvo blanco, signo de la pureza, que está suspendido en el aire, en pose de vuelo. Quizás la clave de la visión de Grau acerca de la pedagogía actual esté en una anécdota que cuenta: “Las madres me traían preocupadas a sus hijos a clases de arte porque tenían malas notas en dibujo. Pero los chicos eran dibujantes y coloristas brillantes, sólo que se negaban a seguir determinadas pautas.”
Plantea así una segunda educación, con formación en lo espiritual, lo poético, lo intuitivo “Es la búsqueda de un componente que no sea dogmático, ni religioso, ni material: el arte y su  función fundamental de hacer trascender esta realidad horizontal, como una contribución al alma”, afirma. Por eso, prefiere el arte que modifica la conciencia a aquel que se hace eco del ahogo y el sofoco moderno. “¿Hasta qué punto reflejando lo escatológico uno no lo multiplica?”, cuestiona.
La Serie Pizarras reúne elementos como reglas de pizarrón, un transportador, un bufón y palabras ocultas.  Una gran campana oxidada se transforma en máscara con el agregado de un par de ojos. El sentido es el mismo, según un poema del artista, escrito allí con tiza: “Hombre de piel de cielo, que de pie hablas con los astros, siendo luz, ¿por qué te demoras en el puente”.
La exposición se completa con una segunda muestra, “El nácar ve”, compuesta por pinturas, fotografías, objetos y pequeñas instalaciones, donde Grau trabaja el tema de la perla como metáfora de lo esencial, inspirado en las palabras de Arthur Rimbaud: “El nácar ve; todo lo que brilla ve”.Grau habla de la perla como el conocimiento del corazón, de lo esencial, esa sabiduría libre e intuitiva, que busca en “¿Dónde?”.
Ambas muestras, que parecen ser una sola, pueden visitarse hasta el 14 de julio en el  Centro Cultural Borges, situado en Viamonte y San Martín.

María Paula Zacharías

julio de 2002, La NAción, Ultima Página

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