Muchos días felices

Compendio de alegrías

La gente contenta se multiplica en el proyecto Muchos días felices, un relevamiento de historias dichosas

 
La felicidad puede estar en las cosas más simples. Para Natalia Zuazo reside en armar rompecabezas junto con su abuela. Un día feliz puede ser aquel en el que se descubren las plasticolas de colores o ese último recital de Soda Stereo.

Una recopilación de felicidad se encuentra en la página Web del diseñador gráfico Fabián Muggeri, director de esa área en el Malba. Todo empezó con el deseo de materializar una frase,muchos días felices , que había leído en la novela Una d ama perdida, de Wila S. Cather. Un personaje la repetía en sus brindis y a él le gustó para la tarjeta de fin de año que pensaba mandar. Mientras le daba vueltas al asunto, le pareció que con los días felices de sus amigos podría hacer un libro. Y entonces empezó por un sitio Web, al que invitó a participar a 70 artistas, periodistas, escritores, fotógrafos, músicos y diseñadores. Y envió consignas con tres meses de anticipación. El 1º de enero subió a Internet el compendio de alegrías varias ahttp://www.muchosdiasfelices.com . Y ya pasaron 10.000 visitantes.

La creatividad fue norma y forma: hay videos, canciones, fotos, collages, poemas y un bordado, el de Andrea Servera, que en realidad se dedica a la danza. Para Julia Zurueta, la dicha está configurada en una carta natal, la de su primera hija, Isabel.

Minujín, Mihanovich y más

Con la apertura al público en general, la felicidad se volvió más cotidiana. Empiezan a multiplicarse las historias de enamorados, nacimientos y homenajes a perros incondicionales. También las proezas deportivas, los viajes y los egresos universitarios son clímax no por habituales menos intensos. Hoy ya son 250 los testimonios y se puede participar enviando un texto o una imagen de un día feliz a tengo@muchosdiasfelices.com . Democráticamente, el orden es alfabético y nadie queda excluido. “No soy curador”, afirma Muggeri.

Entre tantas postales de novias de blanco se destaca una imagen: la de Raúl Marego y Alberto Aguerrido alzando felices su libreta roja. “Los sueños son posibles, nunca dejes de soñar”, invitan. Estela Margalot completa una foto de un atardecer con un texto que viene al caso: “Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante”.

Hay artistas que se pusieron conceptuales a la hora de graficar la plenitud. A otros los inspira la naturaleza. Pero el fotógrafo Alejandro Lipszyc, en cambio, fue bien terrenal: eligió una imagen de 2009 en la que su padre y él festejan el ascenso de Chacarita Juniors a primera división.

Por su lado, el pintor Juan Tessi pone un dibujo y dice: “Mi día más feliz fue una mañana desayunando en McDonald’s”.

El día más feliz de Marta Minujín fue, en realidad, de noche: “Cuando vi por primera vez el Partenón de libros iluminado”, cuenta.

Para los poetas, la felicidad no puede expresarse sino en verso. Y conviene leer la poesía del maestro Arturo Carrera y sus tibias escenas de infancia. La poeta Diana Bellessi cuenta el día en que su madre le enseñó qué es la primavera. Emociona. Y atrapante el testimonio del dramaturgo Rafael Spregelburd, una crónica del primer gol de su vida, a los 40 años.

Aniko Villalba muestra una foto especial que marcó el final de un viaje de casi un año, siempre hacia el Norte y en verano. “Después de 10.000 kilómetros, nueve países y más de 250 días lo alcancé. Por fin, el otoño. Me paré descalza sobre las hojas secas de Vancouver, saqué esta foto y me di cuenta de que un ciclo se había cerrado. Era momento de volver”, cuenta. Otra de viajes, la de Tea Alberti, que por fin logró conocer la casa de su nonna en Suiza. Y para el director de cine Martín Rejtman, la felicidad es un día de campo en Praga, en 2000.

Sandra Mihanovich subió un video en el que se la ve cantando rodeada de peluches: “El 15 de noviembre nació León, hijo de mi ahijada, que es trasplantada de riñón, y esto para nosotros es algo así como un milagro”, dice. Tradujo una canción de Caetano Veloso y la cantó para él. La historia de Lexi Piotti tiene final afortunado: llevó a su hija Abril a escuchar desde afuera, en el estadio de River, el recital de Soda Stereo de 2007 y alguien salió y le regaló entradas justo en el momento en que comenzaba. Bailaron abrazadas las tres horas que duró.

Otras excentricidades: el artista plástico Alberto Passolini se muestra en el acto de fin de año, cuando cursaba quinto o sexto grado. “Fui el primer bailarín del número musical Fiebre de sábado por la noche.” Hay que verlo.

A Nicolás Diodovich, en tanto, le sobran los motivos para ser feliz: armó un blog,elproyectofelicidad.wordpress.com , en el que durante un año buscó una razón de alegría para cada día. “Felicidad registrada durante 365 días”, expresa.

“La concreción de este proyecto es mi día feliz”, dice Muggeri. El primer encuentro de los participantes se realizará el viernes 25 en la galería Dabbah Torrejón (El Salvador 5176). “Habrá lectura de poesía con Alicia Genovese, Andi Nachon, Juan Fernando García, y proyección de días felices”, asegura.

No faltarán sonrisas..

María Paula Zacharías

lanacion.com|

Sábado 05 de febrero de 2011 | Publicado en edición impresa

Optimismohttp://www.lanacion.com.ar/1347331-compendio-de-alegrias

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