Los objetos de… Amalia Sato

Entre el origami, el papel y la estética japonesa

Asegura que escapa de los estereotipos, que impiden pensar

 

  • Amalia Sato, profesora de literatura, descendiente de japoneses, traductora y directora de la revista especializada en literatura japonesa Tokonoma , escapa de los estereotipos. “Impiden pensar. Con Japón hay muchos”, dice, e invita a desmitificar. Por eso, no habla de bonsáis ni de quimonos. Inventa una ceremonia del té personal, que evita seguir los pasos al pie de la letra, como hace su tía Ofelia Tsuji, que es una experta. Hace unos días vio la película Limitación 9 , en la que el director, el artista multimedia Matthew Barney, y su mujer, la cantante Björk, hicieron una versión de ese ritual a la usanza esquimal. “El título en inglés es mejor, Drawing Restraint 9, algo así como restricción dibujada, porque todo gira en torno del diseño, tanto de la comida, los utensilios y como de la vestimenta. Captó lo formal. En Japón hay un adjetivo que es kirei, lindo y limpio. La estética y la ética, como limpieza espiritual, van juntas. Por eso el diseño japonés hace furor; con esa cosa cool, limpia, de pocos elementos, todo se vuelve significativo, pero es pura superficie. El director pesca eso en esta película”, explica. En cuanto a Sato, su propuesta para la ceremonia del té pasa por otro lado: “Lo que a veces hago cuando invito a tomar el té es, mientras conversamos, mostramos papeles”, propone.

 

 

  • El convite se completa con una pieza de Kamishibai, teatro de papel, que se hace con láminas que se muestran dentro de una caja de madera que Sato heredó de sus abuelos. “Hasta los años 50, cuando aparece la televisión, se hacían en Japón funciones en la calle. Ahora quedó como una herramienta pedagógica para los colegios y las bibliotecas, sobre todo para chicos”, cuenta. Sato y un grupo de artistas lo reinventaron como teatro para adultos, con textos y pinturas creados ad hoc. Se presentaron en el Malba, en el Ceba, Espacio Ecléctico y varios lugares más, con creaciones del músico Sergio Pángaro, la artista visual Flavia Da Rin, Masao y Nicolás Prior (hijo de ella y del artista Alfredo Prior), entre otros. Las próximas funciones serán pronto, en Notorious.

 

 

  • La mesa está puesta en su despojado estudio de Belgrano. Sirve el té en los clásicos pocillos sin asa, que Sato confiesa que compró en el Barrio Chino. “Son muy difíciles de traer , en un viaje se rompen. Y acá venden unos preciosos y baratos -recomienda-. Es la moda container. Si uno ve algo que le gusta, mejor comprarlo, porque no vuelven a traerlo. Obliga a una decisión inmediata. Es divertido”, asegura. Los estantes repletos dan fe de su pasión. La infusión llegó de China en unas latas forradas en papel y tiene un sabor delicado. Adorna la mesa una muñeca del siglo XIX, que un alumno de ella le regaló. “Siempre la muestro. Está hecha con papel rasgado con la mano pegado sobre una base de madera”, explica mientras exhibe la primera pieza de la ceremonia. En la última novela que tradujo, Almohada de hierbas Kusamakura , de Soseki, unos eruditos y anticuarios toman el té y se pasan objetos. Ella prefiere el papel, así que después de la segunda taza, ofrece abrir dos cajitas de cartulina y salen de adentro una rosa y una estrella hechas en origami por Masao, un ilustrador que da cursos en la Papelera de Palermo. Sato tiene una colección de papeles de origami. “Los papeles son para tocar. Tienen que circular por las manos”, aclara. Una Kitty con quimono observa la escena, de lejos.

 

 

  • Del artista plástico Sergio Avello desenrolla una tira de varios metros de ancho y apenas unos centímetros de alto. “Es muy japonés”, afirma. También entiende como de origen nipón las guirnaldas que se usan en México, hechas con papel calado. “Es influencia de China, que llegó con la nave de Acapulco en el siglo XVII. Era un galeón que partía de Manila y llevaba mantones, cerámicas y, también, costumbres”, indica. En la mesa de té, los platitos para las galletas son también de papel y las servilletas, de papel de seda, herencia de su abuela. “Esta es una cajita redonda tradicional de masitas. Si te regalan una, es que se te están declarando”, sonríe. “El papel está asociado con la cultura de la escritura. Tiene durabilidad, fragilidad y registra el paso del tiempo”, analiza, mientras pasa las hojas de una libretita de notas de su abuela, que ella misma cosió.

 

 

  • “Japón ya entró como estructura en el pensamiento occidental desde 1860. Hace más de 150 años que se dice que Japón está de moda, pero es algo totalmente al margen de ese país. Hay que eliminar esa idea de que Japón es milenario. Empieza con la escritura en el siglo VI d.C.” Es más, según Sato, la ceremonia del té tiene su origen en la influencia cristiana que tuvo Japón en el siglo XV. “Para algunos, tiene reminiscencias de la misa cristiana. El misterio se vuelve más misterioso cuando uno se pone a leer y estudiar”, desliza.

María Paula Zacharías

lanacion.com|

Sábado 10 de noviembre de 2007 | Publicado en edición impresa
http://www.lanacion.com.ar/960796-entre-el-origami-el-papel-y-la-estetica-japonesa
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