Los muebles retro de… Juan Tessi

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Breve manual del reciclador moderno

En la casa del pintor, las cosas viejas cuentan historias locas

 

  • Tessi nació en Lima, creció en Chile y terminó el secundario en Buenos Aires. Estudió con el artista Ricardo Garabito, pero fue a la Universidad en Estados Unidos, donde fue becario de la Universidad de Yale. Al regresar, se reencontró con los muebles de su abuela de Balvanera, que le resultaron fascinantes. El comedor recrea el estilo señorial. “Como tenía una araña, me daban ganas de entelar las paredes y hacerlo re-heavy . Pero mis amigos decían que nadie iba a venir a comer acá”, se ríe. Se conformó con unas cortinas pesadas, una mesa con patas de león y su exposición de vajilla antigua. “En el Mercado de Pulgas, la señora que me vendió este juego de porcelana me contó que había venido por piezas con los paquetes de cacao en polvo. La gente los usaba a diario. Los modos, el trato y las formas de antaño me parece que hacían todo más placentero”, explica, aunque confiesa que desayuna en taza sin platito. “Me engancha el carácter nostálgico. Tengo cosas viejas, más que antigüedades. Pero tienen vida, cuentan historias, vienen con un bagaje que un mueble nuevo no tiene”, admite.

 

 

  • El artista plástico Juan Tessi dejó de lado por seis meses sus pinturas para dedicarse a la decoración de interiores. Cuando se mudó a un departamento de 1910 en el barrio de Monserrat, comenzó una restauración prolija, planeó cada detalle y buscó obsesivamente mobiliario de segunda mano, para lograr una atmósfera con estética retro. Quedó todo tan lindo que, ahora que terminó, le da pena encerrarse en el taller. “Es el espacio más hostil de la casa”, se queja, porque está al fondo, no llega el sol y tiene piso de cemento alisado, en lugar de los mosaicos calcáreos de la entrada o la pino tea del living. “Traté de restaurar el departamento, de que volviera a ser lo que fue”, destaca. Por ejemplo, puso en valor puertas con vidrio repartido y tiró a la basura los muebles del baño y la cocina, por ser demasiado contemporáneos.

 

 

  • “La cocina se ve desde el comedor y tenía que ser estética. Hace un año había visto en deRemate.com una mesada antigua que me había encantado, pero no tenía entonces ni casa ni cocina. Tuve suerte, porque seguía en venta”, dice feliz, mientras exhibe otro hallazgo, su pequeña cocina Domec de los años 60, de la misma página Web. Además, lamenta no tener una heladera Siam. Para alacena, consiguió en una mueblería que está enfrente del Mercado de Dorrego un mueble de panadería al que se le agregaron estantes. Para Tessi, comprar cosas por necesidad es contraproducente: “La gracia es salir a buscar, fascinarse con algo. Después se ve dónde se pone”. También hay una naturaleza con marco dorado, regalo de dos artistas amigos. “Les pedí permiso y la retoqué. Ahora me insisten en que mi próxima muestra sean cuadros de los años 60 retocados”, cuenta, divertido.

 

 

  • “Para mi madre, arquitecta, los muebles escandinavos de patas inclinadas eran un papelón”, admite. El siente lo contrario: tiene una sala de estar ambientada circa 1960, con sillas, mesas, banquitos y escritorio de ese estilo. Hay un equipo de música Audinac; una mesita de luz por la que pagó mucho más que lo razonable en un anticuario de San Telmo, y sillones que consiguió en MercadoLibre.com por 40 pesos el par e hizo retapizar. “La gente compra una silla y la quiere ya. No puede dar un mes para arreglarla”, apunta. Ahí se ve el único cuadro de él: “Es una tapa del disco Estereofónico bailable , en la que se ve atrás un Wincofon”.

 

 

  • “Me gusta revolver los negocios de compra y venta de Congreso, y paso seguido por un galpón de Medrano y Rivadavia. Por San Telmo se me cae la baba, pero los precios son imposibles. Me parte el alma pensar que son cosas que llegaron de Europa a principios de siglo y ahora se van con los turistas a Estados Unidos. ¡No es justo, es patrimonio!”, bromea. Otro lugar para buscar muebles es La Mersa, en Palermo, sobre la calle Honduras, donde los muebles ya están restaurados. O el interior: “Aborrecen los muebles retro, te los tiran por la cabeza. La diferencia de precio es abismal”. En la calle encuentra cosas, como su cama. “En la Argentina hay una tradición de carpintería muy buena, de los años 50 y 60.” En la cocina hay tres muebles de estilo tamaño Barbie colgados: “Cuando mi abuela encargó los muebles de su casa, el carpintero le regaló a mi mamá réplicas en miniatura”. Por estos días, Tessi está dibujando un inventario gráfico de sus piezas más selectas, en un papel amarillento. Pensar que volvió al país y le habían propuesto ser decorador de interiores en Palm Beach… “Es hora de irme”, respondió entonces.

 

María Paula Zacharías

Sábado 27 de octubre de 2007 | Publicado en edición impresa

Intimidades | http://www.lanacion.com.ar/956764-breve-manual-del-reciclador-moderno

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