Intimidades | Los rituales de… Antonio Birabent

Un amante nostálgico de Buenos Aires

El músico y actor busca antídotos contra la velocidad

 

  • Antonio Birabent es un músico y actor con ciertas manías. “Tengo rituales y soy metódico, sobre todo en el ámbito casero”, se confiesa. Por ejemplo, para dormir no puede apartarse demasiado de su pequeña radio de mano. “Escucho en AM a Alejandro Dolina y a Alejandro Apo, o a Antonio Carrizo en la FM 2×4”, indica. Birabent es, en realidad, más que un meticuloso, un amante de Buenos Aires bastante nostálgico. “Me gusta sentirme en Buenos Aires como si estuviera en un pueblo de la provincia, tener la sensación de que la Capital no es tan moderna. Algunos ritos, como la radio, me ayudan a sentir eso”, explica. Para él, tomar mate es una forma de elogiar esa lentitud añorada. “Es un acto demorado, cansino y hasta vago”, dice arrastrando una voz grave, mientras convida uno amargo y bien cebado, y se revela amante de lo criollo. “Tomando mate me siento en un estado más reflexivo y tranquilo. Es un antídoto contra la velocidad”.

 

 

  • En su planificación semanal trata de tener al menos un día porteño, aunque a veces el rito termine siendo mensual. Implica caminar por la ciudad sin apuro ni rumbo, siempre con una libreta y algo para escribir, por si acaso. “Puedo disfrutar ir a Mataderos con el auto tanto como pasear por Saavedra, que tiene callecitas que aún parecen de campo. Me gusta encontrar los resquicios por donde todavía se cuela la ciudad vieja”, apunta, mientras respira hondo en su balcón, tal y como invita en la canción “Guitarras rotas” de su último disco, Demoliciones : “Respiremos con el pulmón de tu manzana”. Es pleno Barrio Norte, pero ahí se oye cantar a los pájaros.

 

 

  • Las lecturas completan su jornada, gracias a su biblioteca de buen porteño. Borges, Bioy Casares, Arlt, González Tuñón, Mujica Lainez y Marechal son algunos de los escritores que tienen dedicado un párrafo de agradecimiento en la caja de Demoliciones . “Quiero mucho un libro de Horacio Salas, Relación parcial de Buenos Aires “. Siempre que puede se mete en las librerías de viejo. Adora el olor de las hojas cuando se vuelven amarillas por el tiempo. Ahora lee a Beatriz Sarlo y Juan José Sebreli. “Me gustan mucho las palabras”, cuenta. Sus libros están invadidos de anotaciones en los márgenes. Ahí ha escrito muchas canciones, como “Orbito”, del disco Anatomía (2000), que tiene su borrador en un ejemplar de La invención de Morel , de Bioy Casares. En el tema “Carne brillante”, incluido en Azar (1996), aparece la misma enfermera árabe de El Extranjero , de Camus, donde está manuscrita. “Antes escribía en agendas comunes. Pero cada vez más escribo inspirado por lo que leo”, comenta. “Es lindo pensar que el autor dejó cuatro o cinco hojas libres para que otra persona las utilice literariamente”, interpreta. En el ciclo de recitales que dará los jueves de febrero en El Nacional leerá algunos de esos textos que le pertenecen

 

 

  • Buenos Aires le fascina. Pero a la vez Birabent está cada vez más uruguayo. Un su página Web publica algunos de sus escritos, y uno se llama Diploma oriental. Dice así: “Me compré una matera de cuero y un termo de acero redondo. Al menos visualmente me recibí de uruguayo. Estoy contentísimo”. Ofuscado con el conflicto por las papeleras, exhibe una postal pintada a mano y una calcomanía recién adquirida en la otra orilla, con la bandera argentina en una mitad y la uruguaya en la otra, que Birabent piensa pegar en el auto. En ese país prefiere Montevideo: “Tiene un tempo más calmo y más humano que el porteño. Encuentro un espíritu de melancolía muy cercano a mí. Es una ciudad que me conmueve. Me hace llorar de la emoción”. Córdoba también lo atrapa. “Algún día podría vivir allá”, desliza.

 

 

  • Por todo este deambular, otra manía es cargar siempre con una brújula. La del arte de su último disco es regalo de un seguidor que se acercó para dársela al final de un recital, y lleva su nombre grabado. “Siempre tengo una noción bastante clara de dónde está el Norte. Cuando no lo ubico me pierdo un poco. Pero en Buenos Aires es fácil perderse, porque tiene una curva muy rara.” Quizá por eso, en 2002 sacó un disco llamado Cardinal . Cuando sale de viaje siempre lleva consigo la brújula para no perder su norte, y ubicar rápido Montevideo y Buenos Aires, que le inspiran tantas canciones. La brújula funciona a veces como ancla, cuando todo es demasiado cambiante. “Me da la posibilidad de tener algo supuestamente fijo, porque la brújula tampoco es exacta El sol no sale siempre por el Este, sino que varía durante el año -aclara-. Vivimos con tantas transformaciones que algunas situaciones trato de que sean estables.” En estos días le da vueltas en la cabeza una frase de Marx: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”.

María Paula Zacharías

lanacion.com|

Sábado 05 de enero de 2008 | Publicado en edición impresa

 http://www.lanacion.com.ar/976328-un-amante-nostalgico-de-buenos-aires

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