Diana Chorne

La artista Diana Chorne gana adeptos entendidos. Su muestra “Artes del Juego 2006”, en el Centro Cultural Borges, tuvo una vez más el visto bueno de la comunidad artística: Adolfo Nigro, León Ferrari, Luis Felipe Noé, Rep, Marino Santa María y Gyula Kosice.  La esposa del Secretario de Cultura, José Nun, es psicoanalista y no se guarda comentarios sobre la ciudad, los medios y la política. En esta exposición, integrada por 40 obras realizadas en los últimos dos años, reúne pinturas, collages, tapices, escultura, objetos, juguetes y hasta una casa de tres metros y medio de alto (hasta el 8 de octubre, en Viamonte esquina San Martín).

– ¿Sus juguetes ganaron tamaño?

– Son juguetes para grandes, como Lo Indecible y Lo Irrepresentable, que hablan de la vida y la muerte. Crecieron en tamaño. Y en contenido: Al Pueblo parece una crítica a cómo comunican o no comunican al pueblo los medios y el gobierno.

– ¿Tiene alguna posición tomada sobre el estilo comunicativo del Gobierno y su relación con los medios?

– Me gustaría que se hubiera establecido un día en la semana, por ejemplo, en el que el Presidente se comunicara con el pueblo directamente. Porque si no mi impresión, que creo que se ve en el cuadro, es que se hablan entre ellos. Me parece que es la crítica que hace la gente, al menos con la que yo hablo.

– ¿Qué otras opiniones expresan sus obras?

– En otras, la provocación que yo hago es que le pongan color a Buenos Aires, ¡que se animen los arquitectos! Hice un edificio con ruedas y luz arriba, como el edificio del Marq, de la Sociedad Central De Arquitectos, y se lo dediqué. Otra obra recuerda los días del exilio, en que no había e-mail y esperábamos la correspondencia con mucha intensidad. Hay obras sobre el dolor, está el mapa de los lugares en que viví.

– No son juegos de niños…

– No es una muestra para chicos, sino para el lado juguetón que todos debemos tener. La casa sí es para chicos, que entren y jueguen. Le puse adentro pintura pizarra para que dibujen. Tengo la idea de hacer una casa a escala humana y que sea un centro de experimentación en artes visuales. Me imagino un edificio en una plaza, para que la gente entre y vea que le pasa con los acrílicos, óleos, témperas y cerámica. Una cosa bien suelta, porque creo que hay una inhibición en los adultos a explorar, con la idea de la vocación única, que no comparto. De hecho, soy psicoanalista.

– ¿La expresión artística completa al hombre?

– Es el alma. El dolor y la felicidad.

– Es una artista que les gusta a los artistas…

– Y cada uno además me siente de su corriente… Kosice miraba una de las obras y me decía ‘esto es arte Madí’. Nigro mira mis pinturas y dice que soy de la escuela de Torres García.

– ¿Y usted con cuál se identifica?

– Con la libertad. No me importa ni la crítica. Creo que estoy en un momento de transición.

 

María Paula Zacharías

Publicada en La Nación Revista, en diciembre de 2006

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