Arte felino

“A mi gato sólo le falta hablar”, dicen algunos fanáticos de sus mascotas. Quizá no se atreverían a semejante hipérbole si supieran que otros ejemplares de su especie logran comunicarse de manera aún más sublime. Hay animales que son reconocidos artistas plásticos de diferentes disciplinas y sus obras ingresan en el circuito comercial y alcanzan cifras equiparables a las creaciones humanas. Existen en el mundo museos, galerías, publicaciones, premios y bibliografía que los legitiman como otros agentes del ecléctico conjunto de los artistas contemporáneos. 
Los gatos son los más prestigiosos y documentados productores. En Australia existe una Liga de Críticos de Arte Felino, en Londres hay un Instituto de Promoción de Arte de Gatos y se edita la revista Cat Art Today. El Museo de Arte No Primate (Monpa) de Tokio dedica un espacio preferencial a las manifestaciones gatunas: historia, falsificaciones, el papel del crítico de arte felino, galerías de arte especializadas -como la Philip Wood Gallery de Berkeley, California-, y métodos para probar la inteligencia creativa de las mascotas. Además, hay abundante información destinada a cultivar otro arte felino: la danza con sus tutores.
El libro Por qué pintan los gatos, de Heather Busch y Burton Silver (Taschen) explica cómo, desde los años 80 en Estados Unidos, una corriente interpreta las marcas gatunas como búsquedas estéticas, a diferencia de los biólogos, que las disminuyen a cuestiones instintivas. La obra remonta la actividad a los tiempos de los faraones, ante la evidencia de los gatos egipcios momificados, encontrados con papiros estampados con sus patas. También habla de artistas famosos de otras épocas y actuales, un puñado muy selecto que expone y vende regularmente. Pintan con sus patas mojadas en tachos con acrílico sobre paredes, vidrios y muebles.
Los autores indican que los cuadros alcanzan valores de 20.000 dólares. Tal es el caso de las del dúo italiano Wong Wong y Lu Lu, merecedores del premio Zarpa de Oro en 1992, en su país.
Entre los movimientos de arte gatuno figuran el retratismo (se practica frente a un espejo), el expansionismo formal (la obra sale de los límites del soporte a la pared) y el romanticismo rural (más bucólico), entre otros. También se destacan las esculturas en muebles de tapicería, que se deshilachan con controlado esmero. Las performances o body art son posiciones estáticas hechas con el fin de perturbar al espectador, que los perros no saben apreciar. Y también se reconocen como instalaciones los desparramos criteriosos de lana.
Otro libro capital sobre la materia es el de William Warmack, Composition with Cat, publicado en Estados Unidos en 1997. Habla de las obras maestras perdidas durante el siglo XX.

Otras especies de pintores

En www.monpa.com , la página del Monpa, hay trabajos publicados también sobre la poesía y prosa de las marcas paquidermas, el arte y la arquitectura de las termitas magnéticas australianas y las escatológicas esculturas hechas por perros y aves, de dudoso gusto. Allí se informa que en 2000 fueron financiados, entre otros, los proyectos Baile de tigres en parques de Kenya y Uganda, con 198.000 dólares, y Estética de las marcas territoriales hechas por gatos domésticos que viven cerca de restaurantes reconocidos de París, Venecia, Florencia y Roma, con 245.000 dólares.
El arte animal avanza en espacios consagratorios: 16 elefantes de Asia expusieron más de cincuenta obras abstractas en el Museo de Arte de Berkeley, California, entre abril y julio de 2002. “Los mejores pueden concentrar todo su poder intelectual y sus preferencias estéticas en una sola pieza”, señaló entonces Vitaly Komar, curador de la muestra junto con Alexander Melamid, los dos autores de libros sobre el tema. En Lampang, Tailandia, se abrió en 1998 la primera Academia de Arte Elefante, y en 1999 participó de la Bienal de Venecia. Para envidia de muchos, en Christie’s vendieron obras por miles de dólares.

Principiantes

Para ayudar a las mascotas a inspirarse, la galería especializada Pawspectives (juego de palabras entre paw -garra- y perspectivas), de Portland, Oregon, dependiente de la asociación OHS Cattery, da consejos, luego del éxito de la muestra de arte felino que presentó el 3 de junio de 2004. Según se ve en la páginawww.oregonhumane.org/events/album/Pawspective-CatArt.htm , 375 personas disfrutaron de la exposición con música en vivo y demostraciones gatunas de habilidades estéticas.
En primer lugar, recomienda armarle al minino un estudio con papel o trapos. Esparcir luego pintura en las patas del animal y en el papel. Se recomienda usar juguetes como un puntero láser para motivar su acercamiento al soporte de la obra. Después de su intervención, secar y enmarcar.
Mientras que el libro Por qué pintan los gatos afirma que lo mejor para la expresión gatuna es el acrílico, la galería OHS extiende una receta especial: combinar el agua de una lata de atún con una pizca de leche. Cocinar hasta lograr consistencia. Sumar pigmentos de decoración de torta o comida de color, para formar los diferentes tonos. Usar la mezcla inmediatamente, ya que a los 15 minutos pierde utilidad. .
María Paula Zacharías

lanacion.com |

Viernes 06 de mayo de 2005 | Publicado en edición impresa
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