El paño amarillo

En 1958, Guillermo Roux tenía 28 años, un trabajo de tiempo completo, un cuarto de pensión donde descansar y unos pocos pesos en el bolsillo, que gastaba por las noches en fideos con manteca y en velas. Necesitaba velas para pintar después de las diez porque en la pensión del signore Michele, en la vía…