Crack de las ballerinas

Le Loup o el amor a las zapatillas de baile

Le Loup son los zapatos de una bailarina viajera, una mamá, una escenógrafa, una acuarelista delicada, una enamorada de Tokyo criada a la francesa. Todo eso es Luciana Garabello, la creadora de estos zapatos cosmopolitas, atrevidos en colores, para andar y andar por el mundo y sus sorpresas. “Son zapatos emocionales”, describe. Su debilidad, o su fuerte, son las ballerinas. “No podría ponerme otra cosa”, dice.

lu garabello

Desde los 5 años toma clases de baile. Por eso, ama las ballerinas y esa comodidad del zapato que es un guante liviano, blando, sin taco, con esa feminidad del moñito adelante. “Desde chicas nos imponen la gracia al caminar de la bailarina, lo cual es un poco absurdo, porque a la bailarina le sacás el zapato y tiene un pie espantoso, de dedos apretados. Pero con estos zapatos todas parecen flotar. Se entra como en esa ensoñación, un poco Audrey Hepburn”, cuenta.
Educada en el Liceo Francés, Garabello ama París y es difícil no asociarla con la marca Repetto, la casa de ballerinas francesas que se hizo famosa cuando las adoptó Brigitte Bardot (las ballerinas BB son las de charol coloradas diseñadas especialmente para ella). “En Argentina no hay tanta consumidora de chatitas como para hacer sólo ballerinas, por eso diseño algunos modelos diferentes”, explica. La inspiración viene de la picardía de Hepburn, París, la danza, el movimiento, esa capacidad de ser sensual insinuando y no mostrando. Cinéfila, más que las tendencias mira para atrás: James Dean, Natalie Wood. Y de la música, es fanática perdida de David Bowie. “Un disparate. Pero me fascina esa capacidad de cambio constante, su teatralidad”, dice.
Garabello viviría en ballerinas, claro, en un repertorio de mil colores y adornos. Naranjas, azules, verdes, con punteras de brillos o plumas de pavo real bordadas. Ahí vuelca su faceta más de artista, porque su formación es de escenógrafa. “Nunca trabajé de eso. Desde los 21 y durante ocho años fui azafata en vuelos internacionales. Me divertí muchísimo. Me dio acceso al mundo. Abría la puerta del avión y sentía los olores y quería acordarme de todo por siempre. No hacía circuitos turísticos, caminaba y caminaba sin parar”, dice. Su última etapa de vuelo fue para una empresa española. Su destino entonces era Tokyo: “Me volví loca. Amaba ese lugar. Me compraba revistas, diarios, latas de gaseosas… me hice como una cápsula del tiempo”. Y después de ese romance nipón, ya no pudo volar más. “Le tomé fobia a los aviones”, dice. Y volvió a Buenos Aires.
“Soy conejo en horóscopo chino, y reconozco en mí esa capacidad de saltar de una cosa a la otra, de sacar cosas de la galera”, explica. Mirando las páginas amarillas se le ocurrió llevar un curriculum a Aerolíneas Argentinas. Al mes estaba volando. Y cuando dejó de volar, un día con una amiga se pusieron a armar sandalias. En un cuarto de su casa forraban tacos con yute. Fue un éxito. Después trabajó para diferentes marcas, como crack de las chatitas: María Cher, Vitamina, Valeria Pesqueira, Vero Alfie.
Le Loup nació cuando se disolvió su marca anterior, Mona. Ella esperaba a su segunda hija, y su socia tomó otro camino. “Estaba tomando el té en la casa de mi amiga Luna Paiva y ella me dijo que mi marca se tenía que llamar Le Loup, que se pronuncia como mi apodo, Lu. Y me sacó una foto debajo de una máscara de lobo que tenía colgada en el living”, recuerda. Los modelos se volvieron más cómodos… más ballerinas. Afinó las suelas, buscó hormas ideales, e hizo una especie de ingeniería de esa tipología para encontrar el calce ideal.Hoy la marca viaja en avión, porque se vende a todo el país vía Facebook. Tiene más clientas online que en el showroom de Palermo (Fitz Roy 1459, dpto. 307), tanto que tuvo que tercerizar la comercialización digital.

lu garabello

Lu baila danza contemporánea tres veces por semana, piensa zapatos, juega con sus hijas, se ocupa de sus dos gatos… Y todo relajadamente. Todavía le queda tiempo para pintar acuarelas que se venden en una galería virtual, Machete. La marca Atelier de Hilos estampa los animales que ella pinta en almohadones y toallas de lino. Tiene el proyecto de una línea de ballerinas para chicas, y sumar carteras y accesorios. Y piensa teñir de otro tono esos mechones rosas que se pintó en la nuca… Porque todo cambia con un poco de color.

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María Paula Zacharías @pzacharias

Publicado en La Nación, Moda&Belleza, 2-1-14. Fotos de Instagram de Lu Garabello.

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2 comentarios en “Crack de las ballerinas

  1. Hola Maria Paula como estas? Mi nombre es Fernando Lopes Bizcaino y lei tu nota , por cierto muy cálida y reconfortante ya que le das mucho empuje a nuevos talentos en el ámbito del diseño y sinceramente te felicito. En este caso a Luciana que realiza zapatos,podríamos decir de autor, realmente con un estilo propio. Ella fue alumna de mi escuela hace ya varios años y por suerte exploto su lado creativo sin temor, al igual que muchas de mis alumnas que han desarrollado marcas propias en zapateria y marroquineria . Desde ya estas invitada a nuestro taller para que puedas observar si tenes ganas de cerca el apasionante mundo de la zapateria y todos sus secretos y de como muchas personas se animan a explotar el costado creativo que todos los seres humanos tenemos.
    Desde ya Muchas gracias.
    Fer.

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