VARANASI

Un regreso prestigioso

Varanasi es una firma que lleva tres décadas cosechando premios y reconocimiento mundial. La historia detrás de una de las estrellas que vuelve a la semana de la moda

varanasi
Experimentación, arquitectura, viajes y un particular gusto por el detalle definen a la marca rosarina Varanasi, que tiene 30 años de colecciones y premios. La eligen las artistas, arquitectas, psicólogas y demás estetas y humanistas que visten con calidad y diseño. Víctor Delgrosso y Mario Buraglio son sus creadores, y decidieron volver a montar un desfile en Buenos Aires después de ocho años de ausencia en la edición de BAFWeek otoño-invierno 2011, que revaloriza el diseño de autor.
A saber: ganaron premios Konex y varias Tijeras de Plata; han realizado trabajos para Londres, Nueva York, Milán y presentado colecciones en París, Düsseldorf, Barcelona y Viena; la revista Vogue cada tanto los convoca para la entrega de los Latin Fashion Awards. También siguen despuntando el gusto de ganar concursos, como el Givenchy Hot Contest. Acaban de desembarcar en Italia.
Todo empezó con un grupo de estudiantes de Arquitectura en la Universidad Nacional de Rosario, que se reunía para hacer trabajos en equipo. “En un momento de crisis institucional, sin objetivos específicos y con la rutina establecida, se nos ocurrió hacer tareas alternativas y nos pusimos a diseñar y producir pequeños objetos, accesorios y calzado, que comercializábamos en Buenos Aires, en los negocios que marcaban tendencia en ese momento, como la Galería del Este. Originalmente éramos un grupo de cuatro, que fue sufriendo deserciones y quedamos dos”, dice Buraglio.
Al principio hicieron sandalias con plataformas abismales y mil colores. Después sumaron collares, pulseras, cinturones y carteras. Y un día se animaron con la ropa. “Uno de los clientes más importantes nos sugirió la posibilidad de incursionar en la indumentaria y nos zambullimos con todo el primitivismo y la osadía que resultan de la ignorancia, ¡con un resultado explosivo!”, cuenta.
El punto de inflexión fue un viaje a la India, en los años 80, donde decidieron crear la marca. Varanasi es el nombre en sánscrito de Benarés, ciudad sagrada del hinduismo, a orillas del Ganges. De ahí tomaron colores, perfumes, luces y materiales. Y desde entonces se dan al arte de combinar telas y aplicaciones, tonos y detalles, con creatividad artesanal.
Pero también en sus colecciones subyace la arquitectura: “A lo largo de la tarea nos fue surgiendo la curiosidad lógica por la formas y construcciones más complejas de la sastrería, pero tal vez por nuestro punto de partida siempre nos divirtió la posibilidad de subvertir estructuras y esquemas constructivos en las prendas, quizá no muy evidentes ni transgresoras, porque el cuerpo y su interacción con el medio deben respetarse”. Las colecciones resultan ricas, pero fáciles de llevar para mujeres de cualquier edad. “En general, el cliente no acepta fácilmente las propuestas demasiado iconoclastas y se interrumpiría ese diálogo que en definitiva es la esencia de este trabajo”, explica.
La actitud de búsqueda se mantiene con una apertura mental hacia el panorama textil. “Antes pensábamos que sólo lo natural era noble. Pero todos los tejidos y no tejidos que interactúen saludablemente con el cuerpo son utilizables y, a veces, susceptibles de técnicas que amplían increíblemente las decisiones de diseño”, dice Buraglio. A la dupla, no hay género que se le niegue.
Autodidactas, juegan con los estampados y teñidos para lograr las telas indicadas. También lo hacen con serigrafía, troquelados, bordados de Esmirna, apliques al bies, origami, volúmenes que sorprenden, cintas, costuras infinitas y pinceladas de color.
El principal estímulo surge de los materiales y sus características. “Nos sugieren una función o una forma, o ambas a la vez. El color, la superficie, la rigidez o flexibilidad despiertan ideas que son concebidas como objetos de uso, sin pensar en una usuaria precisa. De la idea al patrón, al prototipo y al producto definitivo; el proceso es cortísimo”, dice. O viceversa: “De acuerdo con la novedad o complejidad del objetivo, a veces es tan largo que agota. Cada tanto algo es abandonado para, tal vez, ser retomado con éxito varias temporadas después, o es descartado sin más avatar. Lo más sorprendente y gratificante es que la cosa se dé naturalmente”.

BAFWeek

Varanasi hace presentaciones ocasionalmente. Por eso, y porque se trata de una de las marcas de diseño con éxito más sostenido, es una gran novedad su regreso a BAFWeek. “Esta actitud acaso errática se debe a que para nuestras puestas nos rompemos: por obsesivos no queremos delegar. Y no siempre hay energías”, se reprocha.
“El esfuerzo que implica la puesta de un desfile, una ópera de una sola función, merecería más difusión mediática. Creemos que BAFWeek es una interesantísima vidriera, sobre todo -como fue su esencia a los inicios- cuando pone el acento en el diseño de autor, actitud más que importante de esta nueva edición. Eso refuerza su identidad original”, comenta.
Su paso por el ciclo de desfiles dejó huella. En la edición primavera-verano 2002 presentaron la colección Naturaleza y Civilización, en alusión al material textil que les proveyó la compañía Lenzing, de Austria. Una fibra celulósica orgánica que se obtiene de la madera de la haya, procesada en una fábrica ubicada a 80 kilómetros de Salzburgo. Un prodigio de alta resistencia, larga duración, que no se apelmaza ni produce alergia, que los diseñadores tiñeron a su gusto, cortaron en cintas y modelaron a pinceladas hasta convertirlas en vestidos sublimes.
En la edición otoño-invierno de 2002 de BAFWeek el título del desfile fue Seamos realistas, pidamos lo imposible, un guiño naif a 1968. Y la última vez que estuvieron en el calendario de esta semana de la moda fue en la primavera-verano de 2003, con la colección Misiones.”Dedicada con admiración a la frágil y victimizada selva tropical”, recuerda Buraglio.

La colección

La nueva colección de Varanasi se llama Amori Sfigati, algo así como amores desgraciados en italiano. Una tragedia que toman un poco en broma y que se podría encuadrar en un neominimalismo, según explica Buraglio. “De formas depuradas, pero muy rica en detalles técnicos y constructivos, con una paleta bastante avara y pocos acentos de verdadero color. El arco de texturas es muy amplio. Va desde lo impalpable hasta lo hiperpesado y rústico, a veces contrapuesto, aprovechando la tensión visual y material que genera ese contraste; muchas son creadas por nosotros”, cuenta.
El nombre del desfile está inspirado en una serie de 50 cartas creadas e ilustradas por la artista plástica italiana Chiara Rapaccini, que cuentan de manera seria, pero con ironía y cierta ternura los problemas que afligen a los enamorados.
Rapaccini, nacida en Florencia, vive y trabaja en Roma, donde escribe e ilustra libros, colabora con los diarios Corriere della Sera, La Repubblica, l’Unità e il Manifesto y viste desde hace tiempo las prendas que diseñan los rosarinos.”Es una enamorada de Varanasi. La admiración es recíproca y nos da el pie para este juego que vamos a proponer”, señala Buraglio.
Siempre está ahí la arquitectura: “Las cúpulas geodésicas de Buckminster Fuller, las formas no ortogonales de Zaha Hadid y algo de Jørn Utzon (Sydney Opera) estarán presentes, algo sublimadas”. Adelantan que se verá riqueza en los detalles, y nuevas estructuras y tratamientos. Una silueta muy vertical y un aire más futurista que retro.

Lugares

Aunque en Buenos Aires Varanasi tiene su local, Rosario es su base y los creadores no se movieron de ahí. “Este trabajo es de puertas adentro, y con las comunicaciones actuales se podría trabajar en el lugar más recóndito. Siempre se sabe lo que pasa en el mundo en cualquier esfera de interés. Rosario es un polo textil importante en el rubro de indumentaria casual, y está gestando muchas propuestas nuevas en todas las áreas de la cultura, incluidos el diseño textil y de indumentaria”, dice.
En Capital, eligieron Recoleta para instalarse, con un local en Juncal 1280. “Siempre interactuamos bien con la atmósfera comercial de Recoleta. Palermo se ha desdibujado un poco respecto de sus orígenes, que lo caracterizaban claramente como el barrio donde se podía descubrir el diseño de autor. Hoy tiene casi más peso e identidad la oferta gastronómica. De todas formas, esas propuestas de diseño están presentes en el mercado y son un orgullo nacional. BAFWeek refleja esa movida en su propuesta”, asegura. Ahí estarán, entonces..
Por María Paula Zacharías

lanacion.com |

Domingo 13 de febrero de 2011 | Publicado en edición impresa
Estilos / BAFWeek
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