Historia, arte y moda del calzado italiano

Son 133 zapatos. Y se organizan en tres salas, con diferentes ejes temáticos: historia del calzado, moda italiana y piezas relacionadas con el arte y el espectáculo. Pertenecen a colecciones particulares italianas, con un gran aporte de dos zapateros de lujo: Rossimoda, que provee a los principales diseñadores, y Arditi, un especialista en zapatos de cualquier época para cine.

Gran camino

“El calzado tiene una historia que se remonta a miles de años y ha sido considerado desde la primera etapa de su aparición como un objeto de prestigio”, dice Enrica Barbano, curadora de la muestra junto con Luciano Calosso, miembros de la asociación cultural Colosseum, que contó con el apoyo del Instituto Italiano de Cultura para traer al país la muestra.
Entre las piezas más remotas hay sandalias rudimentarias de la antigüedad en réplicas fieles. Al final de esa vuelta por la historia esperan unos zapatos de noche con tiras de plástico transparente de los años 90, pasando por pares originales de 1700.
Presidiendo el recorrido, atrae la atención un taco aguja de Givenchy, con pulsera de cristales Swarovski. “Un zapato como éste tiene doscientas etapas de elaboración”, apunta Calosso. En el extremo opuesto, unas sandalias infantiles hechas en el período de guerra con goma de neumático, ante la escasez de cuero.
La vitrina de 1800 muestra diferencias culturales. Mientras en los salones italianos se bailaba con botines de seda y encaje, un par de ojotas de Indonesia podría estar hoy en cualquier vidriera: plataformas de madera pintadas de varios colores con un botón sobresaliente para encajar entre los dedos. “Esos son los que usaba el dueño de esta casa”, comenta Elida Masson, jefa del área de difusión del museo. Se refiere a unas botas modelo escarpín, iguales a las que llevaba Matías Errázuriz a principios de 1900 en los bailes que daba en su palacio.
En el conjunto se comprueba lo cíclico de la moda: “En los años 40 y 70 se usan las plataformas. Hoy también”, dice Barbano. Después del recorrido, en la vidriera de 2006 es fácil identificar en los pares de Emilio Pucci, Donna Karan, Christian Lacroix, Kenzo, Givenchy y Marc Jacobs estilos, diseños, colores, materiales y hormas de todas las épocas.
Entre las rarezas, la sección espectáculos exhibe unos botines con los que actuó la bailarina Carla Fracci. También, publicidades de época, el afiche de la película Sciuscià (Lustrabotas) de Vittorio de Sica, la réplica de un boceto de Andy Warhol y un diseño de Federico Fellini para los pies de su Giulietta Masina. Al lado del afiche de Arabesque, las botas blancas hasta la rodilla que llevaba en la película Sofía Loren.
Una pieza de video-arte contemporáneo reflexiona sobre la presencia del calzado en la vida cotidiana. Ocupando toda una pared se despliegan las mil y una piezas de un zapato de confección artesanal.
“Los zapatos fueron en un tiempo simples accesorios. Ahora, los diseñadores no presentan un modelo sin acompañarlo con su zapato ideal”, dice Calosso. La muestra está abierta al público desde ayer y hasta el 2 de abril. Después sigue viaje a Córdoba y Montevideo. En su paso por Buenos Aires agregará en alguna vitrina un par de zapatos de tango, que se verá en sus próximos destinos: Tokio, Nueva Delhi y Moscú. .
María Paula Zacharías

lanacion.com |

Jueves 09 de marzo de 2006 | Publicado en edición impresa
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