Caro Sosa, de nómada a tiendas en hoteles

Los tejidos de la diseñadora apuntan a turistas extranjeros. Foto: Gustavo Seiguer

De motor de ferias de diseño independiente a dueña de tiendas de creaciones for export en hoteles. Carolina Sosa, la creadora de Boutique Nómade, se reincorporó al mundo de la moda con un nuevo desafío, que le está dando buenos frutos. Se trata de los D-shops, pequeños multimarca instalados dentro de los hoteles Design Suites & Towers, con alrededor de 20 diseñadores, que cada vez le dejan más espacio a la marca de Sosa, Caro Sosa. Epopeya de una diseñadora vanguardista que, con el tiempo, se volvió crítica de Palermo y admiradora de las tradicionales modistas de Recoleta.

Los D-shops están en puntos estratégicos para los numerosos consumidores extranjeros, Barrio Norte (Marcelo T. de Alvear 1683), y en Bariloche (avenida Bustillo km 2,5), y dentro de poco tiempo promete estar en El Calafate, Salta y Ushuaia.

El ambiente privilegia el diseño: en el hall de entrada del de Buenos Aires hay una pileta, sillones ultramodernos y una pared espejada, entre otros detalles. Ahí, entre muestras de arte, se instalan percheros y algún estante con una cuidada variedad de marroquinería, pieles, indumentaria y joyería contemporánea de autor. Un lugar especial se dedica a la línea de tejidos de punto en seda natural de Sosa, que se vende también afuera.

-¿CÓMO ES INSTALARSE DENTRO DE UN HOTEL?

-En un principio yo era proveedora de esta tienda, que era de una amiga fotógrafa, Natasha Ygel. Comencé después de la impasse que tuve por mi embarazo, que fue la causa por la que dejé los eventos, me causaban mucho estrés. Por otro lado, yo empecé con Boutique Nómade para mostrar mis diseños, y terminé siendo la líder de una especie de movimiento, dejando de lado el diseño. Llegó el momento de replantearme qué quiero hacer de mi vida: sólo quiero diseñar. Hace ocho años que hago tejidos y se vendían muy bien en el hotel. Natasha quiso dedicarse a la fotografía, le hice una oferta y me vendió el fondo de comercio, aunque tenía otras ofertas mucho mejores. Sabía que tanto por entusiasmo como por conocimiento la indicada era yo. Esto es una tienda que vende diseño argentino, cosas bastantes exclusivas. El producto tiene que ser excelente. Además, en las tiendas se integran diseñadores locales.

-¿QUÉ DISEÑADORES TENÉS?

-Joyería de Portamento, Sí, Ulyses, Clone y Avanto. Ropa de entre casa Inhaus y ropa pensada para músicos: Rethink y bolsos de Qrra. Para mujer, Mixtura, Orb, Carolina de Persia y Caro Sosa. En Bariloche también hay decoración, orfebrería y muebles de gente del lugar. Es donde más vendemos. Y el 1° de septiembre inauguramos en El Calafate, que va a explotar.

-¿CÓMO ES LA COLECCIÓN 06?

-Coincide bastante con la tendencia, pero es una mera casualidad. Está de moda lo que a mí me gusta. Tiene mucho de romántico, de princesita, mucha manga abullonada, puntillas, calados, terminación a mano en crochet y volados. Todo en seda y materiales suaves. Es una colección con mucho éxito, acá y afuera: se vende en Madrid, Nueva York, Chile, Colombia y Australia. Además, me fue bien en las rondas de negocios en Puro Diseño.

-¿PRODUCÍS EN UN TALLER PROPIO?

-No. Tengo un solo taller que trabaja sólo conmigo, pero no es mío.

-¿CÓMO SON LOS CLIENTES DEL HOTEL?

-Los huéspedes no dan muchas vueltas. Compran mucha joyería. Estoy pensando armar un sector sólo para hombres. Yo tengo precios normales. De hecho, más baratos que las marcas de los shoppings. Los precios ahí son irreales. Los extranjeros buscan valor agregado, pero no se llevan cualquier cosa. Tengo remeras desde $ 70 y vestidos de seda desde 200 pesos.

-¿CUÁL ES TU PRÓXIMO PASO?

-A raíz de los shops empecé a tener más confianza en mi marca, que es lo que más se vende. Como está está tomando la delantera en los shops vamos achicando la cantidad de diseñadores, de a poco. Sé que en un futuro los shops serán la imagen de marca de Caro Sosa, nada más. A eso apunto. Es interesante la idea de tener una cadena de locales en el país. En Bariloche, mi tienda es la única de diseño que hay. En El Calafate, imaginate. El proyecto es superinteresante, y va con mi espíritu nómada. Moverme de lugar en lugar te enriquece mucho como diseñador.

-PERO ESTO, ¿NO ES UN POCO SENTAR CABEZA?

-Esto le trajo mucha paz a mi vida. Es tener un punto fijo. Es parte de una maduración de todo… casarme, tener un bebe. En este momento tengo 34 años y estoy pasando un momento increíble.

-¿LA MATERNIDAD TE CAMBIÓ LA FORMA DE DISEÑAR?

-Todo. Yo vengo de una cultura rockera, de la noche de los años 80, de ir a ver a Sumo. A nivel artístico siempre fui fanática del romanticismo austríaco. Y mi hijo me tiró más para ese lado. No me sale crear una prenda con agujeros, ni con tachas. Veo el mundo de otra manera, más suave, más dulce.

-¿PENSÁS EN UN LOCAL A LA CALLE?

-Está el proyecto, para dentro de no mucho tiempo. Sería sólo Caro Sosa, en Barrio Norte o San Telmo.

-¿DESCARTÁS PALERMO?

-Sí. Fui parte de Palermo durante ocho años. Me encanta, soy palermitana, vi todo el cambio, tuve mi estudio siete años en Costa Rica entre Armenia y Gurruchaga. No había nada en esa calle. Tuve uno de los primeros locales, Mercado Magnolia, y ayudé a armar locales bastante conocidos, de los primeros. Y ya está. Perdió el romanticismo. Pasó a ser demasiado comercial, se destruyeron todas las casas antiguas para transformarse en locales sin ningún reparo. Me dio mucha tristeza, el lugar quedó divino y moderno, pero la gente se había instalado ahí por una cosa más bohemia. Hoy no pondría mi imagen de marca en Palermo. En San Telmo por lo menos hay cuadras que son patrimonio histórico.

-¿Y QUÉ TE ATRAE DE BARRIO NORTE?

-Barrio Norte funciona. Tiene una onda comercial copada. Es muy noble. Hay muchas señoras con marcas hace muchos años, que no hacen prensa y tienen marcas increíbles. Es muy noble esa gente que tiene locales hace treinta años en una esquina. Son verdaderos diseñadores y me saco el sombrero.

-¿CÓMO LLEGASTE AL DISEÑO?

-Soy licenciada en Artes Plásticas, pero desde muy joven me interesó la moda. Mi abuelo fue el primer serigrafista argentino, Gerónimo Tito Sosa. Tuvo su empresa, que cayó con el gobierno de Menem. Yo serigrafía hice toda la vida. Esta colección no, pero en la anterior todos los tejidos estaban estampados. Para la próxima tengo ganas de estampar otra vez. A mí me gusta mucho dibujar. Mi abuela y mi bisabuela eran modistas. Yo tenía mi maniquí y jugaba a la costurerita. Después de arte, estudié diseñó de indumentaria, con Laura Novik. Desde chica dibujaba nenas y las iba vistiendo. Este saco, te puedo asegurar, lo diseñé a los 6 años. .

Por María Paula Zacharías

lanacion.com|

Jueves 22 de junio de 2006 | Publicado en edición impresa

Entrevista

Boutique

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